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Drogas

El 'boom' de las plantaciones de marihuana en España

El cultivo de marihuana ya es más de cinco veces superior el registrado en 2009 y las redes criminales ya no tienen el monopolio de esta producción, que se ha convertido en el sustento de vida de algunos jóvenes españoles desempleados.
23.2.16
Imagen vía Policía Nacional española
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Un olor intenso, cortes de luz por sobrecarga o unos gastos comunitarios de electricidad desorbitadamente altos. Estos son algunos de los indicadores que suelen despertar las sospechas de los ciudadanos respecto del cultivo ilegal de marihuana por parte de sus vecinos o paisanos, un fenómeno que no ha parado de crecer en España desde 2009, de acuerdo con las cifras de plantas decomisadas por la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Así, mientras entre 2009 y 2013, el aumento de este tipo de plantaciones fue del 532 por ciento, esta tendencia al alza se ha mantenido en los últimos dos años. De esta manera si la cifra de plantas decomisadas fue de 176.165 en 2013, un año después llegaba hasta las 270.122 y, de acuerdo con los cálculos informales de los cuerpos de seguridad del estado a la espera de cerrar los informes preceptivos, todo indica que 2015 superará con creces esta cifra. "Los decomisos, la mayoría motivados por denuncias ciudadanas, son diarios y cada vez más frecuentes", asegura a VICE News una fuente de la Guardia Civil.

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Las razones que explican la conversión de España en una suerte de campo de cultivo y de vivero de marihuana responden, de acuerdo con esta fuente, a la demanda creciente de un producto que se vende a precios competitivos y que resulta muy fácil de adquirir. De acuerdo con el Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías (OEDT), los jóvenes españoles de entre 15 y 34 años están en cuarta posición en cuánto a consumo de cannabis en Europa.

Lo cierto es que en Europa, aunque con un crecimiento medio más moderado, las plantaciones de marihuana también están aumentando considerablemente. De hecho, entre 2003 y 2013 las policías de la Unión Europea (UE) pasaron de incautar 1,5 a 3,7 millones de plantas de marihuana, de acuerdo con un informe de la comunidad.

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"La crisis explica parte de este fenómeno porque de la misma manera que mucha gente renuncia a la ginebra Hendrix y se toma Beefeater cuando el dinero escasea, muchos consumidores dejan de fumar hachís rojo libanés, que suele ser más caro y más difícil de encontrar [no se produce en España], y optan por la marihuana, más barata y con una oferta más amplia", explica esta fuente.

El sur de España, principalmente Andalucía, cuenta con las condiciones climáticas adecuadas para plantar Cannabis al aire libre y en el mercado legal se puede adquirir todo cuanto se necesita para el cultivo interior, explica este agente. "Aunque hay plantaciones en las ciudades, la mayor parte de los cultivos detectados están en zonas rurales y los productores suelen ser de nacionalidad española", añade otra fuente de la Policía Nacional en una conversación con VICE News.

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Un granero, una granja en desuso, un espacio abandonado e incluso la casa vacía de un familiar muerto son susceptibles de albergar una plantación de cannabis. Para no levantar sospechas, los productores suelen sustraer la luz de la red eléctrica, algo que, a menudo, también hacen con el suministro de agua.

De acuerdo con los dos entrevistados existen dos perfiles de productor: aquellos que plantan para su propio consumo y, a veces, se sacan un dinero adicional con la venta de pequeñas cantidades a sus conocidos y los que cultivan mayores cantidades con el objetivo de comercializarlas.

En ambos casos, la producción ha aumentado y, de acuerdo con el agente de la Benemérita, los productores de la mayoría de estas plantaciones son jóvenes desempleados. "Ante la falta de oportunidades y la facilidad para poner en marcha una plantación, muchos han optado por dedicarse al cultivo de marihuana que, además, no implica grandes riesgos a nivel legal", sostiene.

Oriol Casals, abogado especializado en derecho de la salud pública y miembro del equipo Casa Paraula Asesores, asegura que cultivar marihuana puede acarrear penas de entre uno y tres años de cárcel por delitos contra la salud pública, siempre y cuando se cultive para su venta a terceras personas. Sin embargo, si la pena es igual o inferior a los dos años se puede suspender y es poco usual que alguien ingrese en prisión por plantar marihuana.

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"No hay una cantidad límite a partir de la cual se considere que el objetivo de su cultivo es comercial, para dirimir cuál es el objetivo de la plantación además de la cantidad plantada se tienen en cuenta indicadores como, por ejemplo, el uso de material para pesar la droga o para envolverla en dosis individuales o la incautación de dinero en efectivo", precisa Casals.

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Este abogado asegura que antes no era tan usual cultivar marihuana y que ahora está defendiendo a muchos clientes que se dedican a su producción. "Se trata de un perfil de productor que no suele estar asociado a otros delitos, como solía pasar con los narcotraficantes de hachís que, a menudo, también eran acusados por extorsión o tráfico de armas", detalla.

Sin embargo, también existen grandes organizaciones criminales que siguen sacando tajada de este negocio. El pasado 15 de febrero, la policía Nacional intervino 1.575 plantas en tres registros domiciliarios en la comarca alicantina de la Marina Baixa. Dos de los detenidos eran miembros de una banda holandesa y estaban incriminados en varios homicidios. De hecho, se trasladaron a España tras intentar sin éxito acabar con el cabecilla de una banda rival.

En la mayoría de los casos la droga se consume en el mercado español pero cuando el cultivo es un negocio, los números salen más redondos si se exporta al norte de Europa, donde se vende a precios mucho más elevados. Reino Unido, Irlanda o los países nórdicos son destinos rentables y habituales para los productores al por mayor.

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