ÌFÉ y el lenguaje fundamental del amor
Foto por Laurence Heintz

ÌFÉ y el lenguaje fundamental del amor

Otura Mun, el motor detrás de ÌFÉ, profundiza sobre su interpretación orgánica de la electrónica, la religión y la espiritualidad, y los caminos alternativos a las imposiciones europeas para lograr el cambio.
8.2.18

De los discos que brillaron con más fuerza en el 2017, ninguno lo hizo con un aura tan especial como IIII+IIII, el debut del proyecto puertorriqueño ÌFÉ. Sus nueve canciones sirven como un bálsamo espiritual que recurre al Ifá –una rama de la Santería– para realizar reflexiones sobre la experiencia humana en español, yoruba e inglés, atravesadas por la fuente inagotable para sanar y unir a las personas, que además es el significado de su nombre: el amor. También toman prestados de la religión sus ritmos y percusiones, los cuales se encuentran mezclados con la electrónica y se conectan con géneros de la diáspora africana como el R&B, el dancehall y el hip-hop de una manera excepcionalmente orgánica, como si siempre hubieran pertenecido juntos.

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Con la reubicación de Otura Mun —productor y músico americano nacido en Indiana, Estados Unidos— a Puerto Rico hace varios años, comenzó su camino en el Ifá, el cual renovó sus perspectivas del mundo y la humanidad en todos sus sentidos, y que ha podido explorar abiertamente en la música que realiza con ÌFÉ. Él, junto a los músicos Rafael Maya, Beto Torrens, Anthony Sierra y Yarimir Cabán –la afamada cantante puertorriqueña conocida como MIMA– y los bailarines Jorvian Santana Ayala y Walian Sánchez, además de haber editado IIII+IIII (pronunciado “ejiogbe”) en el 2017, han girado incesantemente por Europa, Estados Unidos y Canadá. Ahora, están listos para finalmente conectar con audiencias latinoamericanas fuera de Puerto Rico con un concierto en el Carnaval de Bahidorá en Las Estacas, Morelos, el próximo 17 de febrero.

Coincidiendo con su presentación, presentamos a continuación una charla que tuvimos con él, y además estrenamos el video del remix que hizo el propio Mun del tema de ÌFÉ “UMBO (Come Down)”, a base del “Humbug Riddim” del productor jamaiquino ZJ Chrome. Los visuales fueron grabados en la Ciudad de México, apenas una semana después del terremoto de septiembre del 2017, por la bailarina y directora Pía Love, quien protagoniza el video bailando por la colonia San Rafael con pasos y vestuario inspirados por Oyá, Changó y Ogún –deidades yoruba, u orishas– y el beat de dancehall del remix.

NOISEY: Todo el concepto de ÌFÉ como proyecto, además de las canciones que aparecen en IIII+IIII , está construido alrededor de la idea del amor como hilo conductor. ¿Qué suceso o motivación hay detrás de este enfoque?

Otura Mun: Más que todo fue buscando una raíz o alguna plataforma de la cual pudiera partir una creación musical y artística, y buscando un mensaje central del cual hablar. Yo creo que el amor es la única base que existe para nosotros hacer enlaces humanos. Mucha de la música que yo había hecho antes del grupo ÌFÉ tenía un tono muy, muy oscuro, porque yo tuve un momento, desde la muerte de mi hermano en 1998, en que estuve en un estado de dolor, y mucha de esa música reflejaba ese estado.

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Ya arrancando con este proyecto, quería cambiar el mensaje o el tono de la música que estaba haciendo, y buscar enlaces humanos, como por ejemplo entre los afroamericanos y el latino –yo siendo afroamericano y mudándome a un país latino como Puerto Rico– entre el lenguaje y yo al asimilar el español, y tratar de crear un puente cultural. Y en este puente cultural que hice, el lenguaje es lo que me ayuda a cruzar esas dos culturas, pero creo que más que el idioma, es el amor como un sentido y como una fuerza que tiene la posibilidad de unir todo.

Creo que lo que tú y mucha gente escucha en el disco IIII+IIII, que es el primero que hicimos. Es ese sentido de amor que está en todas las canciones, porque el mensaje está ahí en los rezos que estamos cantando tanto en español, en yoruba y en inglés, y la intención está en todas las canciones. Y eso se traduce en francés, en italiano… Cualquier persona que escuche [las canciones], creo que entienden parte del mensaje por sí mismo, porque está dentro de la música.

Foto por Laurence Heintz

ÌFÉ partió de una idea que tuviste y quisiste desarrollar, pero contigo hay siete músicos más que también forman parte del proyecto. ¿Qué tan involucrados están todos en la creación de la música?
Todos grabaron en el disco y están con nosotros cuando tocamos en vivo. Lo que pasa con ÌFÉ es que lo que escuchas en el disco es todo tocado en vivo, no es programación. Entonces, el alma y el estudio de cada músico –sus años estudiando el tambor– se sienten en la música que escuchas. En tarima es eso, es un grupo musical de electrónica, pero en vivo, tocado por percusionistas con años y años de experiencia.

Yo quería tratar de hacer algo electrónico porque creo en el poder de la modernidad, especialmente sonora, y en el poder que nos dan los sonidos electrónicos de hoy en día. Quería utilizarlos, pero más de una manera que una banda de jazz utiliza, por ejemplo, la batería y el piano –con años y años de estudio y con una comunicación musical a un nivel muy alto. La música percusiva que me da esa libertad es para mí la rumba cubana y la música de los orishas, la música de anya y los batá [tambores yoruba]. Entonces usé esas dos bases musicales como bases de improvisación, como idioma musical. Pero con los tambores que estamos usando, hay tambores alterados que son electrónicos. Lo que tu escuchas, esa presión en tu cara, es electrónica.

Las letras de las canciones del álbum están cargadas de imágenes de los orishas y lo que los rodea, como en “BANGAH (Pico y Palo)”, con sus referencias a Ogún (“negro y verte”, “tres clavos, martillo”). ¿Por qué quisiste hacer de la espiritualidad y la religión un tema central en IIII+IIII ?
Cuando yo decidí hacer una expresión musical mía, de solista, también tuve un punto de cambio en mi vida, en el que estuve buscando una manera de entender lo que yo llamaba “el mundo invisible”, el mundo espiritual. Yo crecí en una casa cristiana; mi mamá tocaba piano en la iglesia cristiana, así que conocí ese mundo en mi niñez. Pero yo siempre asociaba el cristianismo con el colonialismo, especialmente aquí en el “Nuevo Mundo”, porque los europeos lo trajeron y lo usaron para colonizar gente aquí. Entonces, sabiendo eso y su uso, era bien difícil para mí sacar algo bello dentro de esa práctica. Yo no tengo duda de que hay cosas dentro de la religión cristiana que son poderosas y son bellas y pueden ayudar a la gente, pero yo no podía sacar ese fruto.

En mi búsqueda, había tenido contacto con gente en Puerto Rico que era santera, y la primera vez que vi a un grupo de gente cantando y tocando música para los orishas me impactó de una manera tan profunda que yo sabía que ese era un camino que yo quería seguir en un punto dado en mi vida. Entonces, en 2012, cuando decidí quedarme en Puerto Rico y estudiar la rumba para crear un proyecto nuevo, también decidí empezar a descubrir con más profundidad la religión Yoruba. Hice eso a través de un babalao [sacerdote en Ifá] que terminó siendo mi padrino en Ifá, y empecé a estudiar y a consultar con él. Esa consulta y las iniciaciones que hice con él a través de Ifá me iluminaron en el hecho de que yo, en mi camino espiritual, tenía la oportunidad de coronar mi santo. Eso quiere decir ser un santero coronado de Ochún; me dijeron que Ochún es mi orisha mayor y quería coronación, lo que significa que yo tenía que iniciar en su culto. Pero también mi camino terminaba en Ifá, que quiere decir que mi destino fue ser un babalao. Entonces, yo seguí esa adivinación que salió para mí y agarré ese destino como un destino mío divino, me inicié en 2015 como un babalao.

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Esos son cambios extremadamente grandes en la vida de uno. Una iniciación de babalao en Ifá es igual a un renacer en la vida misma. Un cambio tan grande me dio la oportunidad de reflexionar sobre todo mi entendimiento de mi vida personal y la que me rodea; y en todos sus aspectos, porque ahora yo estoy viviendo la vida de una manera completamente distinta. Con esa búsqueda, empecé a entender ciertos temas diferentemente, como la vida y la muerte, el amor, el perdón, el destino; todos esos temas que son bastante grandes podía entenderlos a través de un lente nuevo. Mucha de la música que tú estás escuchando en el disco, soy yo tratando de entender esos temas a través de esta nueva perspectiva.

Los rezos y los elementos de llamada y respuesta que incorporan en las canciones de ÌFÉ les dan una cualidad comunal. ¿Sientes que el concepto de la banda se completa cuando interpretan la música en vivo frente a un público?
Claro, claro. El disco tiene su intención, y esa intención está grabada. Pero el acto de compartir con la gente –chacho, eso es lo máximo. Y también, nosotros estamos dando una intención mientras que estamos cantando y tocando a música, y nunca es el mismo show, porque la música está a base de improvisación. Eso nos da libertad a la banda y a mí a volar en el momento, y al alma de cada músico también. No es música electrónica en el sentido que yo lo he visto, que alguien aprieta play, y los drums empiezan y alguien canta encima. No, esto es completamente a nuestra discreción en términos de cuán rápido [tocamos], cuán intenso, esto, lo otro.

Y eso tiene mucho que ver con el público también. Es una música que también tiene ganchos para la gente que ya entiende la religión Yoruba. Los rezos que estamos cantando a Ogún son rezos que ya ellos saben. Entonces, si tú sabes ese rezo, chacho, canta con nosotros, eso está ahí para ti. Pero si no, también, los mismos rezos, aunque no los entiendan, el poder y la intención de hace miles y miles de años están en la letra, entonces eso te va a impactar [risas].

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Algo interesante que a mí me gusta y que estoy intentando incorporar en el disco que viene ahora son rezos en yoruba que tienen imitaciones en los tambores. Eso quiere decir que en una canción, los tambores están literalmente imitando la letra. Entonces, si estamos cantando letras o no, la intención y la palabra están presente. Eso pasa un poquito en la canción de “UMBO”, por ejemplo. Está hecha a base de un toque orisha que se llama “oduduwa”, y aunque no sepas si el ritmo está haciendo “oduduwa” o no, está haciéndolo, así que ese rezo está pasando completamente durante la canción. Entonces, la intención de ese rezo está funcionando en la gente que loa escucha, estén conscientes de eso o no [los oyentes].

Foto por Laurence Heintz

Al igual que ÌFÉ, hay otros artistas internacionales como Ibeyi en Francia y Daymé Arocena en Cuba que también están incorporando el idioma y la tradición Yoruba en su música. ¿Cómo te sientes de que estén siendo celebrados y que se esté abriendo la conversación en este aspecto a nivel internacional más allá de las comunidades que practican la religión?
Los que has dicho son varios ejemplos de la religión Yoruba funcionando a través de la diáspora. Por ejemplo, yo me inicié en Ifá en Cuba, y mi padrino en Puerto Rico inició ahí, pero a través de unos cubanos que fueron para allá. Entonces, la línea nuestra viene de una práctica caribeña, pero termina en “Yorubalandia”, que fue Nigeria, Benín, esa área. Son prácticas africanas que yo, un afroamericano, estoy aprendiendo a través de mis hermanos caribeños y latinos. Nosotros sabemos que el cristianismo fue traído para acá y tiene su lugar, pero eso tiene un lugar que está bien comprimido en los poderes del gobierno. Por ejemplo, nosotros decimos en los Estados Unidos que hay una separación entre iglesia y el gobierno, pero en nuestra moneda dice “ In God we trust”, ¿sabes? Los Estados Unidos es un país cristiano, pero ese cristianismo era siempre para mí parte del colonialismo; es como valorar algo europeo por encima de los demás.

Querer practicar una religión africana hoy en día quiere decir que hay cosas a las que uno les pone valor y que sirven que no son los muros europeos. Es importante que reconozcamos su valor y defenderlas, porque si no vamos a terminar usando un esquema que está predeterminado para que lo consumamos. El cristianismo es parte de eso, aunque hay cosas buenas dentro.

“Querer practicar una religión africana hoy en día quiere decir que hay cosas a las que uno les pone valor y que sirven que no son los muros europeos.”

A mí me interesa saber cuáles podrían ser los otros caminos. Yo no soy capitalista, pero yo vivo en un mundo de capitalismo. ¿Cuáles son los otros modos en que podemos vivir? No soy materialista, pero vivo en un sitio materialista. No soy nacionalista, no creo en el Estado nacional, pero vivo en él, tengo que usar un pasaporte. ¿Cuáles son los muros donde yo puedo vivir donde no hay nación? Yo vivo en una colonia, Puerto Rico, pero yo no quiero ver un país llamado Puerto Rico. ¿Sabes lo que te digo? Entonces, ¿cuáles son los otros modos que podemos vivir? Yo no quiero matar a nadie con el uso de electricidad y petróleo, que mi gobierno dice que tengo que tener. ¿Cómo es que yo puedo reducir la necesidad de eso? Es eso.

La cultura africana tiene valor; más [allá] que la tela y la música Afrobeat, ahí dentro hay cosas verdaderas, y hay que descubrirlas y defender su valor, porque dentro de esos modos nosotros vamos a salvar. Eso lo que creo. Yo no estoy mirando a Europa para ver cómo puedo resolver los problemas del mundo, ya ellos han tenido su vuelta. Hay que buscar dentro de Latinoamérica, dentro de África y dentro de los sitios que los europeos están tratando de controlar y blanquear desde hace años.

ÌFÉ se presentará en el Carnaval de Bahidorá 2018. Compra boletos aquí .

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