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La pesadilla inmobiliaria

La pesadilla inmobiliaria del mes: vive en una escuela de danza

Parece la “sala de la coca” de un magnate del cine.

por Pol Rodellar
13 Septiembre 2018, 4:00am

Todas las fotos vía Idealista

'La pesadilla inmobiliaria del mes' es una sección en la que denunciamos los abusos más flagrantes y los pisos más sorprendentes del mercado inmobiliario en España. Si te has topado con algún palacio similar, escríbenos a esredaccion@vice.com.

¿Qué es?: Es un estudio en una primera planta que en su momento se acondicionó para albergar una escuela de danza o algo así. No tiene cédula de habitabilidad pero como reza el anuncio, “existe autorización de la comunidad para cambio de uso de vivienda” (sic).
¿Dónde está?: Se encuentra en l’Esquerra de l’Eixample, muy cerca del Hospital Clínic de Barcelona, por si las cosas se ponen feas. El barrio era de clase media alta pero actualmente, viendo como están las cosas y los precios de la vivienda, ya se puede considerar un barrio de pijos.
¿Qué se puede hacer por ahí?: El cruce de Muntaner con Provenza es un cruce mágico pues ahí está el bar polinesio Aloha, un sitio entrañable de cócteles con nombres excéntricos (Dr. Funk, Cortanieblas, Testamento, Orgasmo); el karaoke Contraste, entrañable local con un bestiario de asiduos bastante pintoresco (el camarero siempre está muy nervioso, POR DIOS, no subas bebida al escenario) y, un poco más lejos, la cervecería DNI, el mejor nombre posible para un bar. El Eixample es un lugar de maravillas y lo mejor que puedes hacer es dejarte sorprender.
¿Cuánto cuesta?: 230.00 euros por vivir en una escuela de danza rodeada de bares para tarados.

Somos la generación que vive en sitios que no son pisos. Gente que vive en garajes, ranuras en la pared, armarios, peluquerías, tiendas de productos chinos, galerías de arte y en espacios, simplemente, raros.

Desplazados de la posibilidad de poder habitar un piso normal —con dos habitaciones, cocina, baño y salón (no es pedir mucho)—, nos encontramos a nosotros mismos montando muebles de Ikea en sitios en los que hace 15 años nadie hubiera querido vivir. Es por eso que deprime profundamente cuando, dando una vuelta por Idealista, uno se encuentra un piso en venta que es, básicamente, una antigua escuela de danza.

Esta sala de baile, con barras para estirar, será tu salón

Esto es. Lo tiene todo: el espejo enorme, las barras esas para apoyarse, los grandes ventanales para que los pervertidos puedan mirar y, al fondo, un vestuario. El inmueble se vende como un “estudio” —que puede convertirse en un hogar habitable si el nuevo propietario decide gestionar la cédula de habitabilidad— aunque está claro que requiere de unas reformas bastante mastodónticas para transformarlo en un apartamento que no parezca la “sala de la coca” de un magnate del cine.

Lo más demencial de todo esto es que el vendedor ni se digna a disimular o a acondicionar un poco el inmueble para que otra persona pueda comprarlo con cierta dignidad. Claro que, por lo que cuesta, está claro que el comprador no será un pobre estudiante o un trabajador del Sephora, sino más bien algún tipo de especulador que intentará hacer una colmena con cinco microhabitaciones de 200 € en las que puedan malvivir personas con dificultades económicas.

También es muy curioso que en todo el anuncio no se pronuncien las palabras “danza” o “escuela”, como intentando omitir lo evidente, haciendo aún más siniestro y sospechoso el inmueble. “Joder, antes era una escuela de baile, ya lo veis, pero tiene bastantes posibilidades y podéis aprovechar esos espejos para algo, no sé, hay gente que le gusta mirarse mientras hace el amor. Hay que ver el lado positivo de las cosas”. Algo así tranquilizaría más al comprador que ese silencio rotundo que tiñe todo el anuncio, ¿verdad?

El vestuario puede ser tu habitación, o el baño. Es un lugar con posibilidades

Como podéis ver, el “baño” es simplemente un antiguo vestuario, con banquillos y percheros. Aquí es donde todos esos niños y niñas soñaban en que un día serían grandes figuras internacionales de la danza, esa estrella que “cambiaría para siempre la idea en la que percibimos el movimiento del cuerpo”. Todos esos pequeños sueños entre maillots se hicieron añicos y ahora esos niños son empresarios especializados en la distribución de turbinas o dependientes del Clarel; sueños rotos como rotos amanecerán esos viejos espejos y esos banquillos que serán sustituidos por mobiliario de hogar normal, como tantos otros hay en esta ciudad.

Sueño rotos como los de esa pareja que se compra el piso y pretende reformarlo y convertirlo en una vivienda maravillosa. Decenas de planos trazados sobre libretas que dibujan varias plantas con formulaciones y distribuciones para el piso, años y años de ahorro, meses de obras y cien mil noches comiendo sopa Avecrem en un hornillo pequeño mientras ahorran para una cocina decente. Este espacio es un destructor de vidas.

De alguna forma el actual propietario ha considerado totalmente necesario enseñar —es una de las solo tres fotos del anuncio— que en este habitáculo se encuentra una lámpara roja con forma de estrella, probablemente la estrella fugaz que guía a los Reyes Magos a Belén, pues en la base de la lámpara hay una pequeña y humilde figura de barro que representa el nacimiento de nuestro querido niño Jesús. Sin duda resulta perturbador que se haya colado esta foto entre las demás, como si al ver este bodegón uno debiera, finalmente, decidirse a comprar el inmueble. Es la última carta, la jugada maestra, el gran truco final. Si todo lo anterior no te ha convencido de que este piso debe ser tuyo, esta lámpara lo hará, como ayudó a los tres Reyes a tomar el buen camino. ¿¡Es esto lo que quieren decirnos!? Viendo la mierda de piso que es no es de extrañar que confíen la venta del piso a magias y creencias sobrenaturales.

En fin, el piso es un truño y ya lleva varios meses en esta plataforma llamada Idealista y probablemente siga colgado cuando todos nosotros llevemos siglos muertos.

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