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El Craft Film Fest te trae lo mejor del cine slow cost

Y regalamos dos entradas dobles para que no te pierdas nada.

por Cristina Pérez González
29 Marzo 2019, 3:00am

El Craft Film Festival comienza hoy su tercera edición en Barcelona postulándose como el primer festival de la ciudad íntegramente formado por películas de bajo presupuesto, que define su propuesta esperanzadora para el cine autoeditado. Su manifiesto grita alto y claro: "DIY OR DIE". Así lo proyecta Sebastián Blanco Portals, el creador y comunicador del concepto del festival. Las películas seleccionadas a partir de una convocatoria online se proyectarán entre los días 29 y 31 de marzo en el Espacio de Creación y difusión de la cultura Nau Bostik, en la Sagrera. Ocho largos de ficción presentados en distintos festivales españoles como el Festival de Sevilla, entre ellas destacan Try o Barren & Empty the Sea. Una selección de , en su mayoría, operas primas que tendrá como jurado omnipotente el público. La apuesta por el cine low cost dentro de la industria internacional se completará además con actividades paralelas: las Charlas Craft, conciertos, exposiciones y food trucks. Craft Film Fest se celebra desde hoy hasta el domingo.

¿Qué se debe llevar a cabo para realizar una película de bajo presupuesto?
Craft Film Fest: En primer lugar, es necesario tener mucha paciencia y sobre todo pasión por el proyecto, y que esa pasión esté latente en todos los departamentos de la producción. Cuando decides hacer empezar una película sin dinero, debes asumir que tendrás que hacer esfuerzos titánicos para sacarla adelante. Debe haber un trabajo de preproducción exhaustivo que permita bajar los gastos hasta el subsuelo. Es muy importante echar mano de contactos personales y lograr que se enamoren de tu proyecto y quieran colaborar con él solo por el placer de crear tu película. Además, debes ser muy consciente de tus limitaciones. Hacer una película sin dinero es como volver al Neorrealismo italiano: sacas la cámara a la calle para evitar enormes gastos en decorados, contratas actores no profesionales o, al menos, poco conocidos, te ajustas a los escasos medios de iluminación con los que cuentes… Es toda una odisea, pero tiene algo muy positivo: cuando no hay dinero ajeno de por medio, la libertad creativa es total.

¿Dónde es más importante invertir para poder lanzar un film?
Es una pregunta complicada… cada caso funciona de forma distinta. Hay gente que invierte mucho en la distribución y consigue mover su obra por todas partes, pero si la película es mala no va a dejar de ser mala porque la pasen en este o aquel festival, o en este o aquel cine. Lo más sensato es preocuparse por acabar el film y acabarlo bien. Después de eso, cada vez hay más festivales a los que puedes acceder sin gastar tanto en medios de distribución. El Craft es uno de ellos.

En vuestro manifiesto habláis de la necesidad de apoyar el cine DIY. Desde el festival, al margen de las proyecciones, ¿lleváis a cabo algún tipo de promoción o apoyo económico a las películas que seleccionáis?
Por desgracia, no podemos ofrecer ningún tipo de apoyo económico porque nosotros mismos como festival contamos con un presupuesto casi inexistente. ¡Llevamos el DIY a rajatabla y casi por obligación! Sin embargo, una novedad de este año de la que estamos muy orgullosos es nuestra alianza con Filmin. Ahora mismo en la plataforma digital ya hay un canal dedicado al Craft Film Festival, en el que se pueden ver varias de las películas que han pasado por nuestro festival. Después de esta edición se añadirán más. Consideramos que Filmin es la plataforma de streaming que más encaja con el espíritu del festival, y desde hace unos años se ha convertido en un medio de referencia para el cine independiente, así que estamos muy contentos de que nuestras películas puedan continuar su recorrido de esta forma después del festival.

En Barcelona, se realizan anualmente festivales de cine como L’Alternativa o Mecal, que apuestan por una escena más independiente que utiliza bajo presupuesto a nivel producción y realización, así como por el DIY. ¿Qué creéis que os diferencia de estos festivales?
Tanto L’Alternativa como Mecal son festivales muy interesantes a los que les está yendo genial, y nos alegra un montón ver que la gente apoya las propuestas de exhibición de cine independiente. En el caso de L’Alternativa, es un festival bastante hetérogeneo en cuanto al tema del presupuesto. Es verdad que cuenta en su programación con muchas películas que podrían encajar perfectamente en Craft, pero no todas pasarían por el aro de nuestro festival.

Por ejemplo hace un par de años Zama de Lucrecia Martel, con un presupuesto de más de 3 millones de dólares, fue la película inaugural. Zama es una película maravillosa, pero no sería justo hacerla competir con películas que en muchos casos no superan los 100 mil euros. El caso del Mecal es diferente. El Mecal es un festival de cortometrajes y animación.

En Craft proyectamos algunos cortometrajes, porque sabemos que para muchos nuevos directores el formato corto (aunque no tenga por qué ser la norma) es un paso previo al largometraje y queremos darles la oportunidad de que muestren su talento, pero nuestra sección oficial se compone únicamente de largometrajes de ficción. Se podría decir que Craft es el primer festival en Barcelona que se dedica exclusivamente a los largometrajes de ficción sin o con muy pocos medios de producción. Nos diferenciamos de los demás festivales, en los que las películas de micro presupuesto suelen quedar relegadas a una pequeña sección, nosotros dedicamos un festival a aquellas películas.

¿El concepto de low cost se aplica también el festival? ¿Qué presupuesto se ha de tener para montar un festival de estas características en Barcelona? ¿Es fácil? ¿Se pueden conseguir ayudas para proyectos culturales pequeños y alejados de los focos mediáticos?
Nos gustaría que no, ¡pero se aplica con fuerza! En Craft creemos que el concepto low cost está un poco desprestigiado, pasado de moda quizás. Hoy en día asociamos low cost a Primark, Burger King y demás bestias del capitalismo. Cosas rápidas y mal hechas que se nutren de la explotación de gente necesitada para que tú puedas comprarte tu producto más barato. Por eso nosotros preferimos hablar de “slow cost”. Apoyamos los procesos de creación a fuego lento, con mimo, cuidando cada detalle y sin exigencias temporales-económicas. Nosotros sin duda somos un festival “slow cost”. Como ya comentamos arriba, todo lo que hacemos sale de la paciencia y el esfuerzo, en ningún caso del bolsillo. Es muy difícil, pero también muy reconfortante.

Respecto a las ayudas… ¡nosotros seguimos esperando la nuestra! Tenemos la sensación de que las instituciones todavía son un poco conservadoras, y de que la pela es la pela. Cada gestión sigue estando al servicio de una burocracia loca que hace perder los nervios a cualquiera, y las ayudas son cada vez menos debido a la inestabilidad política y la imposibilidad de sacar adelante nuevos presupuestos, por culpa principalmente del ego hipermasculino de muchos políticos. Los años de conservadurismo en España han dejado las actividades culturales a la altura del betún y nos está costando mucho salir de ese agujero.

¿Solamente se puede llevar a cabo una película de bajo coste cuando se trata de una opera prima o se puede acudir a este concepto incluso siendo veterano en el cine?
¡Claro que se puede acudir! Hay que tener valor, pero todo es posible. En España tenemos el ejemplo clarísimo de Víctor Erice. Tras hacer dos películas inmensas (El espíritu de la colmena y El Sur) que le llevaron casi a la guerra contra el productor, Erice autoprodujo El sol del membrillo, y se llevó con ella el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Por desgracia para nosotros, no ha vuelto a realizar un largometraje desde entonces, pero creo que cualquier cineasta debería mirar a Víctor Erice como un ejemplo a seguir.

¿Es el crowdfunding una técnica que se pueda defender en el cine low cost? ¿Por qué?
Cualquier medio ético que el director considere oportuno para conseguir financiación es válido. Por experiencia propia, diría que el crowdfunding funciona solamente cuando ya tienes un número, por pequeño que sea, de seguidores. Si empiezas de cero, es posible que el crowdfunding se acabe conviertiendo en una forma alternativa de pedirles dinero a tu familia y amigos sin pasar por la vergüenza de hacerlo en persona.

¿Cuál es el precio que se debe pagar por una entrada para una película low cost si comparamos los precios del cine comercial?
Nosotros optamos por mantenernos en precios un poco más bajos, pero similares. Creemos que el caché de una obra de arte debe ser algo incuestionable. El presupuesto de una película no debería ser un medidor para el precio que haya que pagar por verla. Hay obras hechas con cuatro euros mucho más valiosas que la trigésimo cuarta película de Terminator o similares. Lo bueno, además, es que el público es muy diverso y cada uno es libre de escoger por qué película quiere pagar y por cuál no. Muchas veces la promoción es tan desmedida que obliga a la gente a elegir lo que ellos quieren que elijan, pero bueno, eso ya sería otra cuestión sobre la que debatir.

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