9th Wonder
Foto por Juan Santacruz | Cortesía de Idartes.

"No confundas los fundamentos del rap con la vieja escuela": 9th Wonder

Hablamos con el respetado productor norteamericano sobre la evolución del rap y la importancia de que el hip hop tenga un lugar en los espacios académicos.
13.11.18

Desde sus inicios, el rap ha bebido de otras músicas negras como el jazz, el soul y el funk, al igual que de figuras míticas de la cultura musical afroamericana como Al Green y Curtis Mayfield. Si a alguien se le olvidara esto, 9th Wonder se ha encargado, durante los últimos 15 años, de recordárselo.

El productor, nativo de Midway, Carolina del Norte, tuvo la oportunidad de probar su valor cuando produjo “Threat”, tema incluido en The Black Album, el famoso álbum lanzado por JAY-Z en 2003. Ante el reconocimiento que esta colaboración generó, 9th Wonder empezó a trabajar con nombres como Destiny’s Child, produciendo varias canciones para su álbum Destiny Fulfilled (2004).

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Desde entonces, con un sonido construido a partir de samples llenos de soul y de historia, con un estilo suave y calmado, se ha constituido como uno de los mejores productores del siglo XXI y, cada vez más, como uno de los mejores de la historia. Prueba de esto es la alineación galáctica que figura en su discografía: Drake, Chris Brown, J. Cole, Kendrick Lamar, Erykah Badu, Ludacris, Mac Miller y Anderson .Paak, son solo algunos de los nombres rutilantes que ha convocado el talento de 9th Wonder.

Además de producir para los más famosos, tiene una reputación y credibilidad a prueba de balas en el underground. Junto con Phonte y Big Pooh conformó Little Brother, un grupo de culto del backpack rap, ese estilo lleno de historias cotidianas que se alejan de los clichés hiperbólicos de lujo y fama de los estilos más comerciales. A lo largo de cuatro álbumes, conquistó a un público enorme, incluido a Drake, que ha citado al grupo como gran parte de su inspiración inicial para entrar en la música.

Asimismo, ha publicado álbumes como Dream Merchant y The Wonder Years, además de álbumes colaborativos con artistas fundamentales para el rap como el integrante de Black Moon, Buckshot (The Formula), Murs (Murray’s Revenge), Talib Kweli (Indie 500) y, este año, Black Thought, de The Roots (Streams of Thought Vol.1).

Como lo demuestra su estilo de producción, la historia y el recordar siempre a los que vinieron antes, han sido siempre insumos importantes para 9th. Por eso, desde 2010 ha sido conferencista y profesor universitario en distintas universidades –como la de Duke, una de las instituciones privadas más reconocidas de los Estados Unidos–. Aun más, hace parte del Archivo del Hip Hop, un proyecto de la Universidad de Harvard en el que se investiga la historia de la cultura parida en las calles de Nueva York.

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9th Wonder es alto, habla con calma y serenidad, con una voz suave y grave que carga la experiencia y sabiduría de alguien que lleva en el juego del hip hop muchos años. No esperaba poder entrevistarlo, pero cuando lo saludé empezamos a hablar y, sin pensarlo, le pedí permiso para prender la grabadora.

Por unos minutos, antes de que subiera a su habitación a descansar previo a su presentación con Rapsody en el festival Hip Hop al Parque 2018, hablamos con 9th Wonder sobre el poder del hip hop, cómo se reinventa cada vez que colabora con un artista distinto, la evolución en el rap y la importancia de que esta cultura tenga un lugar en la academia.

Hip Hop al Parque es importante para la ciudad porque, a diferencia de Estados Unidos, el rap en Colombia no está en todas partes, entonces es significativo para la comunidad del hip hop poderse reunir y apreciar la música de artistas como Rapsody o 9th Wonder. ¿Cómo has sentido el poder del hip hop en los viajes que has hecho? ¿Cómo cambia en cada país?
Para mí, de lo que he visto cuando he ido a Europa o África, o acá, es un sentimiento muy fuerte. No hay otra música que te haga sentir como el hip hop. Y bueno, el hip hop empezó en Estados Unidos, pero el poder del mensaje del hip hop venía de mucho antes. Ese poder del mensaje, así seas de Colombia o de donde sea, siempre se irá pasando de generación en generación. Y la gente entiende el poder de ese mensaje. Cuando lo pones en la música, cambia todo. Eso es lo que lo hace un fenómeno universal a lo largo de todo el mundo, con el que todo el mundo puede identificarse a través de sus historias y relatos. Ya cuando decidimos ponerle música a ese mensaje, es aún más poderoso. Y hemos construido toda una cultura alrededor de ese mensaje con música.

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Tu último proyecto fue Streams of Thought Vol. 1, con Black Thought, uno de los mejores MCs que ha habido. ¿Cómo surgió esa colaboración y cómo fue trabajar con Thought?

Trabajamos como un año y medio en Streams of Thought. Era algo que teníamos que hacer. He visto a Tariq a través de los años, y siempre he sido su fan; es uno de los mejores, definitivamente. Una vez entré al juego, hablamos varias veces, no eran charlas muy largas, pero nos saludábamos. Y recientemente, cuando ya estaba más establecido en mi carrera –él ya estaba establecido hace rato–, hablamos de música y él me dijo que le mandara beats. Así empezó todo, fue muy orgánico. Y después de que sacamos tres o cuatro canciones me dijo ‘sabes, acá tenemos algo’. Así fue, surgió de una relación de respeto a lo largo de los años.

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9th Wonder acompañando a Rapsody en el festival Hip Hop al Parque 2018. Foto por Juan Santacruz | Cortesía de Idartes.

Creo que cuando la gente supo que iban a sacar un disco juntos, esperaban otro tipo de beats, más influenciados por el soul, más hacia el que ha sido tu estilo predominante hasta ahora. Pero nos sorprendiste cambiando tu sonido. Seguían siendo beats de 9th Wonder, obvio, pero sonaban distinto. ¿Cómo te mantienes reinventándote a la vez que vas trabajando con varios artistas y en distintos proyectos?
Pienso que una de las mayores confusiones o malentendidos sobre los productores es que no tienen un sonido característico o que los identifica. Siempre lo tienen, lo tenemos. Yo lo tengo, Timbaland lo tiene. Lo que nos da diversidad y versatilidad es con quien trabajamos. Yo he trabajado con todo el mundo, desde M.O.P. hasta Destiny’s Child… ¡ese es un rango amplio de gente! Desde Big Boi hasta Anderson .Paak hasta Jill Scott hasta Murs hasta Buckshot. Ninguna de esas bases de fans conviven en el mismo espacio. O bueno, de pronto los fans de Jill, Murs y Buckshot sí conocen la música de ellos, pero los fans de Destiny’s Child no saben quién es M.O.P., en general. Ahí encuentro mi diversidad. Los beats que 9th Wonder hace para Destiny’s Child siempre van a ser distintos que los que 9th Wonder hace para Murs. O en este caso, para Black Thought. Desde hace tres o cuatro años he estado usando más drum breaks que otra cosa. He usado más drum breaks en los últimos años que los que había usado en toda mi vida. Eso ha cambiado mi sonido un poco, una nueva etapa. Pero la fórmula se mantiene constante: encuentro un sample, encuentro las baterías, hago que suene lo más posiblemente parecido a mí.

Quiero saber tu opinión sobre algo que está pasando en el rap colombiano. Varios artistas están entrando en el trap para seguir evolucionando, para seguir experimentando, aunque el trap acá no ha estado ligado al rap como en Estados Unidos: acá se ha propagado, principalmente, de la mano más del reggaetón. ¿Crees que el rap tiene límites claros sobre lo que se puede alcanzar, o crees que hay espacio para seguir experimentando y evolucionando dentro del rap mismo?
Yo creo que en el rap siempre hay espacio para crecer y evolucionar y experimentar. Hay generaciones que están evolucionando el rap, en sus diversos sonidos. Es como la evolución de la comida, es lo mismo. Yo siempre digo esto, que me lo dijo un buen amigo: no confundas los fundamentos con la vieja escuela. Hay personas que cogen los fundamentos de la cultura y los llaman vieja escuela, como si hubieran pasado de moda o ya no estuvieran vigentes. Para mí no va por ahí, ese no es el tema. Por ejemplo, el soul. Tienes que poder cantar y cantar bien, eso es parte fundamental. Más allá del resto de la propuesta, para hacer buen soul tienes que cantar bien. En los sesenta con Motown y Diana Ross, Marvin Gaye en los setenta, Luther Vandross en los ochenta, Whitney Houston en los noventa… todos tenían una gran voz. El sonido cambiaba, pero tenías que poder cantar. Es igual en el rap, tienes que asegurarte de poder juntar palabras de una manera inteligente. Esa es la columna del rap, no es un concepto de la vieja escuela, es un concepto fundamental de lo que hacemos. Con respecto al trap, se está volviendo un subgénero tan grande que ya casi que es un género en sí mismo, aun si está bajo la sombrilla del rap. Y bueno, entiendo que la gente se vaya para un lado o para otro de todas las posibilidades que da la música. Pero odio que la gente diga “esto es nuevo y lo voy a hacer porque lo otro ya es viejo”, porque en 15 años el trap va a ser viejo, y vas a tener a un grupo de niños diciendo “hey, no quiero escuchar nada de trap, eso es música vieja”. No puedes decir eso. La música va evolucionando y la gente la va disfrutando a su manera, y el hip hop ofrece tantos espacios que da la oportunidad de que encuentres tu lugar, para que encuentres lo que quieres y lo que te gusta.

Ahora que estás en un contexto académico que te permite elegir los discos más relevantes de la cultura, ¿qué álbumes recientes te han parecido importantes para la cultura o han llamado tu atención?
DAMN., de Kendrick Lamar, y no es porque tenga un beat ahí (risas). La gente me dice “hey, solo te gusta porque tú estás ahí”, y no es cierto. Yo amo la música. Malibu, de Anderson .Paak, es otro disco que me inspira. Harlan & Alondra, de Buddy, un tipo de Los Ángeles, es simplemente buena música. Esos son discos que me mantienen en marcha, que me hacen sentir que quiero seguir haciendo música, que quiero seguir explorando y creciendo. Yo ya sé lo que me gusta y lo busco y lo encuentro, y eso a veces es difícil. Hay gente que se sienta y espera que la música les llegue, a mí no me gusta eso: yo prefiero ser proactivo y buscar la música, investigar sobre ella, buscar las vibraciones que me gustan. Buscar las vibraciones que me impulsan a seguir.

Ya en este momento eres un referente de la cultura, tanto musical como académicamente. ¿Cómo sientes tu rol, y cuál sientes que es la importancia de tu generación en el hip hop de hoy en día?
Me quiero asegurar de que el hip hop esté en un lugar institucional, en el buen sentido. Que esté en un lugar desde el que pueda generar conocimiento, y que la gente genere conocimiento sobre el hip hop; asegurarnos de contar la historia con nuestra voz: es nuestra cultura. Y con nosotros me refiero a los que somos creadores de esta cultura, más allá del color de piel o del género. Si sabes de esta cultura y has aportado a ella y puedes hablar de ella de forma elocuente, haces parte. Y no es porque hayas leído un montón de libros, sino porque creciste escuchando hip hop, amándolo, estudiándolo. Esa es mi misión, asegurarme de que la historia del hip hop, y su conocimiento, sean contados de la manera correcta. Hacer beats es la parte fácil, hacer música es la parte fácil. Entrar a un espacio académico y abrirle un lugar al hip hop para que crezca también en este aspecto, esa es la parte complicada. Ese es mi desafío y ese es mi rol en este momento de mi vida y mi carrera.

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