Coronavirus

Soy médico de Urgencias y quiero que sepas esto sobre el coronavirus

Estamos dispuestos a poner en peligro nuestras vidas y nuestra salud, y la de nuestros familiares, por ti.
17 Marzo 2020, 8:03am
ER doctor in a blurry ER
sudok1/Getty

Hace tiempo que se desvaneció el recuerdo de la gran pandemia de la gripe de 1918, que mató a más de 50 millones de personas y cambió el rumbo del mundo, y, ahora, nos encontramos ante otro momento crítico en la historia de la salud mundial. Con miles de posibles desenlaces, es imposible saber la rapidez con la que el virus se propagará por todo el mundo, pero lo hará.

Además, dependerá de varios factores como las medidas higiénicas que decida tomar la gente, los viajes internacionales, las políticas de cuarentena de las 195 naciones que existen en la Tierra, etc. El mayor riesgo al que nos enfrentaremos en los próximos meses no es el virus en sí, sino la histeria generalizada, la desinformación, el racismo y, lo más importante, la saturación de los servicios sanitarios.

Ojalá me equivoque, pero coincido con los expertos que creen que el COVID-19 se ha extendido mucho más de lo que creemos en realidad y que en los próximos meses una gran parte de la población mundial estará infectada (algunos estiman que hasta el 70 por ciento). La pandemia será como un brote de gripe grave que además llegará en oleadas y afectará de manera leve a un reducido número de jóvenes y gente sana. Sin embargo, los mayores y aquellos con patologías previas serán quienes mayor riesgo corran, al igual que los sanitarios.

Enfermeros, doctoras y empleados de hospitales y centros de salud estarán expuestos constantemente a pacientes con cargas virales altas, aumentando el riesgo de que se contagien. Como médico de Urgencias, me enfrento a un riesgo muy alto de contagio por los miles de pacientes que probablemente van a pasar por mi consulta en los próximos meses.

"Los sanitarios tienen un 15 por ciento más de riesgo de desarrollar complicaciones y ser hospitalizados si se contagian"

Yo he aceptado que el riesgo de muerte, si me contagiara del COVID-19, es cinco veces más que el de la gripe, que tiene una tasa de tan solo 0,06 por ciento. Pero, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los sanitarios tienen un 15 por ciento más de riesgo de desarrollar complicaciones y ser hospitalizados si se contagian. Además, los pacientes lo suficientemente enfermos como para acudir a los servicios de Urgencias serán principalmente ancianos o gente débil y necesitarán incubación o máquinas de respiración asistida, un procedimiento para el que tendré que estar a centímetros de los pacientes y uno de los que reviste mayor riesgo de contagio.

Esta exposición no se puede evitar, ya que los casos siguen aumentando a pesar de las medidas de contención. Los servicios sanitarios de todo el mundo se van adaptando a la situación y nosotros lo tendremos que hacer también.

¿Qué está pasando ahora mismo y qué va a pasar?

En las próximas semanas, se verán brotes en muchos de los países que aún no se han visto afectados y que seguirán modelos de acción similares a los de China. La única razón por la que el COVID-19 no salió de China mucho antes fue gracias a que la población cumplió las medidas estrictas de contención que había impuesto el Gobierno y que, según la OMS, “requerían un gran compromiso por parte de la población china para pasar a la acción colectiva”. China es el ejemplo perfecto que todos deberíamos seguir a estas alturas. Creer que el virus no se va a propagar por todo el mundo es tan absurdo como creer que este año no va a haber campañas de gripe. Las hay todos los años desde hace más de dos mil.

Aunque el COVID-19 tiene una tasa de mortalidad menor que el 10 por ciento de su primo, el SRAG, o el 34 por ciento del SROM, hasta ahora, se calcula que tiene un 2,3 por ciento de tasa de mortalidad con 80 por ciento de las muertes en pacientes mayores de 60 años. Casi el 81 por ciento de los casos no presentan complicaciones y los niños menores de 10 años no parecen verse afectados.

Aquí abajo tenéis los datos más fiables de las tasas de mortalidad de las primeras 44 672 infecciones en China, publicado por el Centro de Prevención de Infecciones de China el 14 de febrero. Está dividido por edades y patologías previas.

Edades y tasa de mortalidad del COVID-19

0-9: 0%

10-19: 0.2%

20-29: 0.2%

30-39: 0.2%

40-49: 0.4%

50-59: 1.3%

60-69: 3.6%

70-80: 8%

80+: 14.8%

Patologías previas: Tasa de mortalidad del COVID-19

Hipertensión: 6%

Diabetes: 7.3%

Enfermedades cardiovasculares: 10.5%

Enfermedades respiratorias crónicas: 6.3%

Cáncer (cualquiera): 5.6%

Qué significa esto para los sanitarios

Para muchos de los que están en la primera línea de batalla, el riesgo es mucho mayor que el mío y hay que tomar ciertas decisiones de inmediato.

A diferencia de mí, muchos de mis compañeros tienen problemas de salud previos, más de 50 años o niños o familiares mayores a los que cuidar. Aquellos que tienen familiares más vulnerables están tomando las precauciones necesarias y se están aislando. Algunos de nosotros estamos cambiando nuestros estilos de vida, viviendo en el garaje, aislando algunas partes de la casa, etc. Todos tratamos de quitarnos las zapatillas cuando entramos a un lugar, separamos adecuadamente nuestra ropa de trabajo y nos duchamos inmediatamente cuando llegamos a casa.

Los compañeros que estaban a punto de jubilarse lo están haciendo ahora y aquellos que tienen problemas de salud se enfrentan a un dilema moral. Somos médicos, pero ¿estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas y la de nuestros familiares por la tuya? Para muchos de nosotros, la respuesta es sí, porque hicimos una promesa.

"Si nuestro sistema se colapsa, nos encontraremos con problemas que hasta ahora solo habíamos visto en libros, películas"

Pero no culpo a los compañeros que no lo quieran hacer, porque al final, esto es solo un trabajo. Si ir a trabajar supusiera un alto riesgo de muerte para mí y para los que quiero, si yo fuera, digamos, diabético o tomara inmunosupresores, probablemente no iría a trabajar. Otros incluso están considerando pedir un plus salarial por peligrosidad.

Pero estamos hablando del servicio de Urgencias, un lugar que lleva a cabo el mismo servicio social que las iglesias medievales ofrecían en la Edad Media, un lugar que ofrece consuelo para todos. Nadie debería ser rechazado, sin importar su raza, color, credo o bolsillo, según establece la ley. Este sentimiento de trato justo sobre todo lo demás ha dado a la mayoría de los sanitarios un sentimiento palpable de responsabilidad con la gente. Pero si nuestro sistema se colapsa, nos encontraremos con problemas que hasta ahora solo habíamos visto en libros, películas, y ahora, en las historias de nuestros compañeros chinos e italianos.

Qué puedes hacer para protegerte y proteger a los sanitarios

Se necesita la cooperación de toda la sociedad para poder aplacar la tormenta, incluido tú. Lo mejor que puedes hacer por ti, por tu familia y por los demás es lo mismo que se hace ante una gripe; lávate las manos frecuentemente y tose en un pañuelo y tíralo a la basura inmediatamente. Ponerte una mascarilla si no estás enfermo es contraproducente e inútil porque probablemente acabes tocándote la cara y los ojos más de lo que deberías y, sin los conocimientos necesarios, puede que te la quites mal, lo cual aumenta el riesgo de contagio. Sin embargo, si estás enfermo, una mascarilla puede contener las gotículas que se emiten al toser y estornudar.

Es la primera pandemia en la era de las redes sociales, así que vamos a ver muchísima desinformación y bulos, y pido a la gente que escuche a las administraciones e instituciones públicas, al Ministerio de Sanidad y a la OMS. Ellos son los expertos y no tu vecino José.

Los servicios de urgencias ya se encuentran desbordados, así que no está justificado ir con una tos y un poco de fiebre. Los 15 pacientes que he tenido hasta ahora y que estaban preocupados por el coronavirus, solo tenían la gripe. Además, como el 81 % de los casos del COVID-19 son leves, lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa, porque si vienes al hospital vas a poner en peligro a todo el que te encuentres por el camino. Sin embargo, si tienes patologías previas o empiezas a tener dificultad para respirar, además de tos y fiebre, deberías ponerte en contacto con tu médico de cabecera o el centro más cercano.

Como ya sabéis, se necesita la cooperación de todos los ciudadanos para parar la crisis del COVID-19. La única estrategia mundial factible ahora mismo es reducir la expansión del virus y evitar que todo el mundo se contagie al mismo tiempo y que se colapsen los servicios médicos. Es tiempo de mantener la calma y no caer en alarmismos innecesarios. En Wuhan, la mayoría de la gente ha sobrevivido y solo han tenido que sufrir el aburrimiento de quedarse encerrados en casa unas semanas. Sigue las indicaciones de las instituciones sanitarias y del Gobierno, porque, si queremos que la sanidad no colapse, debemos actuar rápidamente y al mismo tiempo.

Darragh O’Carroll es un médico de Urgencias en Honolulu, Hawái, y apareció como especialista médico en la serie documental de Netflix “Pandemic: How to Prevent an Outbreak.”