Netflix y Disney no han conseguido parar la piratería de la generación Z
Ilustración: Hunter French

La generación Z ha demostrado que la piratería nunca morirá

Entre Netflix, HBO y Disney+, parece que los gigantes del streaming han ganado finalmente. Sin embargo, la generación Z lidera una nueva ola de piratería en internet.
07 Abril 2020, 2:24am

Nunca se me olvidará la primera vez que descubrí que podía descargarme películas por internet. Había crecido con los DVD del top manta y la televisión por satélite pirateada. Mi primo me dijo que se estaba descargando una película de internet y yo no me lo podía creer. Hasta entonces, internet era solo para jugar a juegos Flash, blogs y conectarse a MSN Messenger. ¿De verdad era posible ver películas que aún no habían salido a la venta sin tener que ir a un videoclub?

Corría el 2003 y todo el mundo descargaba música ilegalmente. De hecho, mucha gente solo escuchaba música así. Mi primo me dijo que él siempre descargaba películas y que teníamos que esperar un día entero para poder ver Dickie Roberts: Ex niño prodigio. Recuerdo que había una diferencia abismal entre la calidad de la película y el tiempo de descarga, pero me parecía el futuro.

Cuando llegué a la adolescencia, la tecnología había avanzado hasta el punto de que se tardaba mucho menos de un día en descargar películas y programas de televisión y gracias a servicios en la nube como Megavideo podía verlos cuando quisiera. Éramos niños y no conocíamos bien las leyes sobre piratería, pero todo el mundo sabía que no pasaba nada siempre y cuando no fueras tú el que distribuía el contenido. En cualquier caso, nunca me pillaron ni me sentí culpable, aunque estaba robando.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Netflix llegó y los videoclubs empezaron a cerrar. Las páginas que había usado en el pasado dejaron de funcionar y nunca supe cuáles eran las nuevas. Empezaron a llegar más y más servicios de streaming con diferentes contenidos exclusivos y mi gasto mensual en aplicaciones de vídeo se disparó.

“Me gusta mucho ver contenidos alternativos que no son fáciles de ver legalmente, así que no me avergüenza hacerlo ilegalmente como alternativa”

Últimamente, a veces veo películas piratas, aunque es mucho más difícil porque, por ejemplo, tienes que usar una VPN. Me enteré de que otros millennials de mi edad también se habían olvidado de cómo ver películas sin pagar. Muchos de ellos incluso lamentaban la creación de estas nuevas plataformas.

Empecé a preguntarme: ¿ha olvidado la generación Z, que creció con Netflix y nunca tuvo que esperar horas para descargarse una película, la piratería? Para mi sorpresa, los 20 jóvenes de la generación Z con los que hemos hablado parecen seguir visitando sitios web ilegales de películas y, según nos han dicho, no son los únicos.

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La actitud frente a la piratería parece haber cambiado drásticamente. Cuando Disney + anunció su nuevo servicio en Twitter, escribí un tuit en el que decía que la gente se había olvidado de que el streaming ilegal todavía existe y muchos me respondieron diciendo que era una ladrona, una respuesta que hace diez años nunca me hubiera imaginado.

En 2018, Netflix y Amazon no pagaron prácticamente ningún tipo de impuesto federal en Estados Unidos, y Disney lo controla todo. Si veo algo sin pagar de vez en cuando, no me va a quitar el sueño. Nunca pirateo ni veo ilegalmente un proyecto que necesita dinero y, además, todos los meses pago casi 40 euros de servicios de streaming. Así que, no voy a contratar un nuevo servicio para un par de capítulos de una serie que quiero ver.

No soy el único que parece encontrar formas de ver películas en internet sin suscripciones; en 2018, el Global Internet Report de Sandvine mostraba que muchos habían vuelto a recurrir a la piratería por culpa de Netflix y sus competidores. Parece que la generación Z lidera una nueva ola de piratería o, que por lo menos, se ha unido a la ola de piratería intergeneracional.

Hana, una alemana de 18 años, me cuenta que sus padres le enseñaron lo que era la piratería (lo cual me hace sentir muy vieja).

“Mis padres me enseñaron a encontrar sitios 'seguros' cuando era pequeña, para que no llenara el ordenador familiar de virus”, me dice. Para Hana y muchos otros de su edad, es una cuestión de accesibilidad. “Me gusta mucho ver contenidos alternativos que no son fáciles de ver legalmente, así que no me avergüenza hacerlo ilegalmente como alternativa”, me dice.

"Muchos de los adolescentes tienen curiosidad por las películas que no están en las plataformas de streaming"

Tampoco tiene miedo de que la pillen. “No uso torrents porque se pueden rastrear fácilmente y los servicios de streaming online, aunque son moralmente cuestionables, no son ilegales siempre y cuando el contenido se quede en el sitio que lo aloja y no lo descargue”, dice.

La mayoría de los de la Gen Z con los que hablé, nacidos entre 1995 y 2012, me dijeron más o menos lo mismo.

Sasha, una canadiense de 23 años, me dijo que ella había recurrido a la piratería porque la mayoría de las películas que ve son antiguas, raras y difíciles de encontrar. Muchos de los adolescentes me dicen que tienen curiosidad por las películas que no están en las plataformas de streaming (y, de hecho, ahora Netflix tiene menos películas porque se están centrando en series de televisión). Tampoco se siente culpable.

“¡Alquilar películas es caro! Pero sigo yendo al cine y cosas así”, me comenta.

Algunos me dicen que aprendieron a ver películas en internet y a usar torrents gracias a sus hermanos o hermanas mayores. Como común denominador, todos empezaron a ver películas online mucho antes de que tuvieran la edad necesaria para tener una tarjeta de crédito o pagar por los servicios.

Un irlandés de 20 años me dice: “Una vez que asumí que no me sentía mal por ver películas ilegalmente, decidí que no iba a pagar por algo que podía tener gratis”.

Sería fácil no sentirse culpable y no preocuparse por apoyar económicamente a los artistas, pero al igual que yo, mucha gente con la que hablo tiene una serie de normas cuando se trata de piratería.

"La generación Z está jodida, así que por lo menos se merecen la adrenalina de ver una película ilegalmente y sentir algo de verdad"

“Yo apoyo a las series y las películas que me gustan de otra manera y me parece difícil creer puedo apoyar a un artista pagando dinero a Apple”, me dice un veinteañero.

Basándome en las conversaciones que he tenido con estos jóvenes, no se sienten culpables de robar a los gigantes del entretenimiento. No pueden permitirse tener múltiples servicios de streaming y, además, ¿por qué la posibilidad de acceso a estas plataformas y de pagarlas determina quién puede consumir contenido artístico?

Recuerdo que lo que yo más veía y buscaba en internet era cine internacional que no podía encontrar en ningún otro lugar. La primera vez que vi The host de Bong Joon-Ho en 2009, una película que hoy sigue siendo de mis favoritas, fue gracias a un sitio web de películas piratas. No podía encontrarla en ningún lugar y me abrió las puertas a muchísimas otras películas coreanas.

La generación Z está jodida, así que por lo menos se merecen la adrenalina de ver una película ilegalmente y sentir algo de verdad.

Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.