Sexo

Esta aplicación te dice si tu pareja está usando Tinder durante la cuarentena

Cheaterbuster se creó para concienciar sobre la privacidad digital, pero la gente le está dando otro uso.
MA
traducido por Mario Abad
30 Abril 2020, 3:45am
hombre mirando Tinder
Foto: Emily Bowler

Seguimos ligando aun cuando la mitad del planeta está en cuarentena.

Hace poco, Tinder celebró el récord de más de 3000 millones de swipes hechos en un solo día. La cuarentena no solo ha causado un aumento de las citas por internet, sino también el repunte del uso de lo que podríamos considerar la antítesis de las aplicaciones de citas: Cheaterbuster. Esta aplicación permite a quien la usa saber si su pareja está activa en Tinder. El 2 de abril, se registró un aumento de su uso del 25 por ciento. Lo que no se entiende muy bien es para qué iba alguien meterse en Tinder justo ahora, que nadie puede salir de casa, y menos aún para engañar a su pareja.

Jessica* trabaja en una residencia de ancianos seis días a la semana. Llega al trabajo a las 6:30, le toman la temperatura y le hacen una serie de preguntas para saber qué ha hecho en las últimas 24 horas. Su novio, en cambio, se ha pasado todo el tiempo solo en su casa desde que empezó la cuarentena. Jessica le advirtió de que estaría ocupada con el trabajo y no podrían verse. “Qué ganas tengo de que se acabe todo esto para que podamos estar juntos otra vez”, respondió él.

Jessica dice que a las tres semanas empezó a notar distante a su novio. Pensó que quizá era porque no se habían visto y se había molestado. Entonces, una mañana, se despertó con el mensaje de una amiga. “No estoy del todo segura, pero creo que he visto a tu novio en Tinder”, decía. Lo siguiente que hizo Jessica fue descargarse Cheatbuster. Y vio el perfil de su novio. “No daba crédito. Lo llamé y le dije que viniera a mi casa en ese mismo momento”. Hablaron en el coche. “Se puso a llorar y me dijo que no era su intención, que había sido un accidente. “No, uno no se descarga Tinder y empieza a hablar con chicas por accidente”, le dije.

Jessica lo echó del coche. Él se dejó el móvil dentro, así que aprovechó para curiosear. “Había estado charlando con varias chicas pero en ningún caso pasó de un ‘Hola, ¿cómo estás?’”, dice. “Me imagino que se aburriría, pero no es excusa”. Después de cuatro años de relación, Jessica decidió dejarlo.

Cheaterbuster se lanzó en 2016 y la lleva un pequeño equipo de personas de Ciudad de México. Su creador, Ernesto Reyes* ⎯prefiere guardar el anonimato por miedo a las represalias de la gente infiel⎯, me cuenta que es un hombre felizmente casado que simplemente pretendía concienciar a la gente sobre la información que hacen pública. “Nuestra huella digital es tan detallada que cualquiera con un mínimo de curiosidad puede encontrar mucha información sobre nosotros si se lo propone”.

La idea era que la aplicación siguiera en activo el tiempo suficiente para llamar la atención de los medios, pero Ernesto dice que tuvo tan buena acogida que el equipo decidió seguir manteniéndola. “Varios cientos de personas nos escribieron para darnos las gracias”, señala.

Le pregunté a Ernesto por qué creía que se había producido este aumento en el uso de Cheaterbuster. “En México tenemos un dicho: ‘La ociosidad es la madre de todos los vicios’”.

Amy* llevaba varios días aislada en su piso de Nueva York cuando decidió coger el teléfono y echar un vistazo a las conversaciones antiguas de Tinder entre ella y su actual pareja. “Descubrí que tenía varias fotos nuevas… incluso sin camiseta. Vaya, qué interesante, pensé”. Amy le pidió explicaciones y él rápidamente desapareció de su lista de matches. O lo borró o me retiró el match. El caso es que quería averiguarlo”, dijo, “así que me descargué Cheaterbuster. La aplicación decía que su perfil sigue activo”.

Amy y su pareja aún han de resolver el asunto, pero mientras tanto, ella dice que ha estado hablando con gente en Tinder y Bumble. “He decidido volver a las aplicaciones de citas para ver cómo está la cosa”, dice Amy. “Pero las conversaciones son distintas. Ahora estamos como obligados a tener un diálogo”, añade. “Es difícil hablar con alguien que está en otro estado y explicarle cómo es estar en Nueva York ahora mismo. No saben lo que es oír las sirenas de las ambulancias todo el día y toda la noche”.

Aunque Cheaterbuster ha servido para aclarar las cosas a mucha gente, también ha suscitado la preocupación de que pueda inducir a un comportamiento compulsivo y de acoso.

Cada búsqueda en la aplicación cuesta algo menos de 10 euros. Adam* se gastó unos 400 euros en Cheaterbuster en solo tres meses. “Quería actualizaciones a todas horas para saber si mi pareja estaba usando Tinder”, recuerda. “Me salió muy caro, y hay que tener mucho cuidado de no acabar con una adicción a saber lo que hace tu expareja”.

¿Le sirvió de alivio a Adam saber que su exnovia estaba usando Tinder? “Me consoló saber que había pasado página. Me ayudó a dejar atrás la sensación de incertidumbre”, dice. “¿Estaba en casa echándola de menos mientras ella se tiraba a otro? Cheaterbuster me lo dejó claro”. Después de aquello, se dio de baja de la aplicación.

Cuando creó Cheaterbuster, Ernesto quería concienciar a la gente de lo fácil que es que otros accedan a datos que se supone que son privados. Le pregunté cómo creía que la pandemia de la COVID-19 influiría en las relaciones.

“Yo diría que, para mantenernos positivos, debemos ver esto como un periodo de limpieza de todas las cosas negativas que nos afectan”, sugiere. “Ahora es buen momento para hacer introspección y de tomar las decisiones difíciles que nos facilitarán la vida”.

Quizá no debamos extrañarnos si nos sorprendemos mirando listas de matches una de estas tardes de confinamiento, estemos o no solteros. Lo que no debería sorprendernos es que nos pillen.

*Se han cambiado los nombres.

@frankiecmills

Este artículo se publicó originalmente VICE Reino Unido.