Sexo

La gordofobia es aún peor en la cama

“Una chica de la universidad me preguntó si quería recrear la escena de Bruce Bogtrotter de la película ‘Matilda’ en la que la obligan a comerse un pastel de chocolate entero”.
29 Mayo 2020, 3:30am
A plus size woman looking exasperated in bed after experiencing fatphobia

Cuando la gente escucha “gordofobia”, piensa en los típicos chistes y gracias sobre las personas corpulentas (“menuda vaca”, “está como una foca”). Otros quizás recuerden los muchos titulares, anuncios, listículos, programas de pérdida de peso o incluso publicaciones en redes sociales en las que se muestran fotografías que ensalzan la delgadez como el ideal de belleza y amor propio y que dejan la gordura solo para la miserable foto del antes y el después.

La gordofobia es todo eso, sí, pero mucho más. Se deja ver cuando ciertos comportamientos se diagnostican como trastornos alimentarios a gente con sobrepeso, pero como síntomas de una enfermedad en personas delgadas. O cuando la gente gorda se prepara para subir al avión, sin saber si se sentarán al lado de alguien que estará todo el viaje quejándose del espacio que ocupa. También se ve cuando no podemos encontrar ropa que nos valga, o cuando ni siquiera nos tienen en cuenta para un puesto de trabajo por nuestro peso.

Pero también se da en la cama. Desde esa persona a la que casi me tiro que me preguntó: “¿Es verdad que las chicas gordas huelen a hamburguesa de queso ahí abajo?”, al tío que le dijo a mi amigo que le ayudara porque “no sé si seré capaz de encontrar algo entre tanto michelín”, está claro que los prejuicios contra el sobrepeso pueden aparecer hasta en los lugares más íntimos. Los gordos, a la hora de ligar, tienen que lidiar con gente que cree que “se tiene que conformar con nosotros”, que quiere convertir nuestros cuerpos en fetiches sin consentimiento o que asume que deberíamos dar las gracias por la atención que recibimos y abusa de nosotros porque cree que es lo correcto.

Por supuesto, mucha gente gorda puede y tiene relaciones sexuales y amorosas increíbles y satisfactorios —al final, yo también—. Sin embargo, las historias que siguen a continuación demuestran que la gordofobia no se detiene en ningún lugar ni contexto.

“Es una estratosfera completamente diferente de la misoginia común y corriente”

“Una vez una pareja me escribió por Tinder porque buscaban una chica gorda para reírse y humillarla en un contexto sexual. Básicamente, me escribieron y me dijeron: “Estamos buscando una chica gorda para que pase tiempo con nosotros. ¿Te va la humillación?”. Yo contesté: “¿A quién vamos a humillar?”. “A ti”, dijeron. Ambos estaban delgados. Obviamente, rechacé la oferta.

Otra persona con la que estuve saliendo intermitentemente durante un año me dijo: “Algunas chicas me gustan por las tetas y otras por el culo, tú no eres ninguna de ellas”. También, hubo un tío en OKCupid que me escribió un poema entero sobre el asco que le daba. Le dije que se había pasado de la raya y me contestó: “¿Por qué te enfadas? ¿No se supone que las gordas sois majas?”. Es una estratosfera completamente diferente de la misoginia común y corriente”. — Mary, 31

“Al menos me acosté con alguien, ¿no?”

“Una vez alguien por quien estaba muy pillada me dijo que estaba ‘demasiado gorda’, pero me dejaba chuparle la polla. Solo tuve sexo de una noche una vez durante mis años de soltera y me dijo que él estaría ‘más seguro’ encima. Otro me pidió hacerlo por detrás para no verme la cara o el cuerpo gordo. Lo acepté como normal.

¿Cómo puedo olvidar al gilipollas que me violó y que no se creía que fuera virgen, porque era negra y estaba gorda, así que probablemente ‘me moría de ganas’? Nos conocimos por Match.com, intercambiamos nuestros messengers y estuvimos hablando durante una semana por teléfono. Ocurrió la primera noche que quedamos; él insistió en que fuéramos a su casa. Todavía no me he recuperado, pero me sorprende cómo hay individuos que pueden tratar así a otras personas y cómo me hicieron creer que era aceptable. Alguien de mi familia incluso me dijo que debía aceptarlo porque ‘al menos te has acostado con alguien’.

Mi prima me animó a volver después del incidente. Siempre se le dio mejor tratar con el sexo opuesto, o eso pensaba yo. ¿Quién va a saber más sobre los hombres que mi prima de pechos grandes que asegura haber estado con 100 hombres y unas cuantas mujeres? Así que le hice caso, en contra de mi sensatez, quedamos en su casa, me presenté ante él como una vaca regalada y tuvimos sexo consentido, aunque en el fondo yo no quería. Me maltrató verbalmente, me llamó ‘apestosa’, que ‘no tenía nada que ver con su antigua novia’ y me escupió, diciendo que era ‘demasiado gorda y aburrida’, todo esto mientras estaba dentro de mí… pero al menos me acosté con alguien, ¿no?” — Gaby, 31

“Durante años creí que no se sentía atraído hacia mí”

“Cuando perdí mi virginidad, le dije que me daba vergüenza que me viera desnuda por primera vez. Él me respondió: ‘No te preocupes. No miraré’.

Uno con el que estuve cuatro o cinco años también me dijo que ‘era mejor cuando era más pequeña’, después de haber ganado peso. Ambos me hicieron sentir como una absoluta mierda. Con el último, no recuerdo mi reacción exactamente, pero sé que durante años creí que no se sentía atraído hacia mí, lo cual tenía que ver también con el hecho de que tuviera una disfunción eréctil, que no discutimos hasta años después y que yo siempre pensé que era porque estaba gorda. Tuvo ese problema desde que lo conozco, pero no se lo diagnosticaron hasta muchos años después de que estuviéramos juntos. Siempre pensé que yo era el problema” — Stella, 32

“Es como si estuviera follando con Boo”

“Cuando tenia 19 años, me hice un corte de pelo pixie muy mono y mientras practicaba sexo con un chico en posición a cuatro patas, empezó a reírse. Le pregunté qué le hacía gracia y me dijo: ‘Es como si estuviera follando con Boo de Orange Is The New Black ’. Sinceramente, para mí no es un insulto. Boo es un bombón andrógino. Pero el hecho de que se riera de mí me hizo sentir muy mal. No volví a follar con él.

En aquel momento, yo estaba pasando por una fase muy andrógina, así que me gustaba cómo me veía, pero él nunca me había visto con el pelo tan corto así que para él fue chocante. Quizás si hubiésemos estado más comprometidos emocionalmente, no me lo hubiera tomado como algo personal, pero era solo un rollo así que creí que, aunque ya no se sentía tan atraído hacia mí como antes, seguía follándome para tener la polla ocupada” — Noemi, 24

“Un amante no quería encender las luces”

“Un amante no quería encender las luces por miedo a que ambos nos viésemos desnudos. Dijo: ‘Tal y como estamos los dos, no creo que nos venga bien a ninguno que encendamos las luces’.

Yo estaba desconcertada y sorprendida, porque nunca había estado o practicado sexo con alguien tan tímido. Además, a mí me parecía extremadamente atractivo, así que me desconcertó muchísimo.

Más tarde me di cuenta de que tenía otros hábitos similares. No quería desnudarse por completo en ninguna circunstancia —siempre se cubría con algo, ya fuera el torso o las piernas— y cuando yo iba por su casa completamente desnuda me decía que no lo hiciera. Probablemente era una especie de proyección — Remi, 37

“Me preguntó si quería recrear la escena del pastel de chocolate de 'Matilda'”

“Soy pansexual y he estado con gente de todas las tallas, pero desde luego he tenido experiencias con personas delgadas que no fueron para nada agradables. Una chica en el instituto, la única chica queer que conocía, la primera vez que nos vimos desnudas, me dijo que nunca había visto un cuerpo como el mío. ‘Creo que he cambiado de idea’, soltó. ‘No sé qué hacer con todo eso’. Seguí intentado ligar con ella durante un tiempo, porque mi autoestima como gorda y queer era muy baja.

Otra chica de la universidad me preguntó si quería recrear la escena de Bruce Bogtrotter de la película ‘Matilda’ en la que le obligan a comerse un pastel de chocolate entero. Nos acostamos un par de veces, pero eso no me lo esperaba. No juzgo a la gente que tiene fetiches de cebador o cebado, pero este no era el caso. Era más que le ponía la idea de humillarme o de reforzar la creencia de que alguien que esté gordo quiere obviamente cebarse. Siempre me pareció que se sentía superior por estar delgada. Así que, sí, dejé de quedar con gente delgada después de eso” — Courtney, 29

“Me hicieron sentir como que la única razón de mi existencia era para dar placer a alguien”

“Había un chico con el que me acostaba, y quizás quedé con él un par de veces, que me dijo que las chicas gordas eran mejores en la cama porque no tienen nada que ofrecer a un hombre, así que están dispuestas a todo. Como que harían el pino puente y cosas asquerosas porque son feas y nadie las quiere. Se solía decir que puesto que los muslos se tocan, teníamos la vagina más apretada. Me hicieron sentir como que la única razón de mi existencia era para dar placer a alguien.

Tenía 19 o 20 años cuando me pasó. Sentí que no valía nada, que daba igual lo que me gustara o lo que me importara, nadie me iba a ver como yo era en realidad. En cambio, siempre sería un objeto sexual. Pronto aprendí que había hombres que se acostarían conmigo en secreto, pero nunca quedarían conmigo en público y descubrí que el precio que tenía que pagar era el de ser una chica fácil.

Nos merecemos muchísimo más. Ojalá hubiera aprendido antes que lo único que querían era usarme, pero está bien. He aprendido de esas experiencias y nunca volvería atrás” — Rose, 38

@mariesouthardospina