Las tareas son malas, una investigación lo confirma

Investigadores expertos en educación dicen que las tareas de matemáticas, tal como se asigna actualmente, refuerza las divisiones de clase en la sociedad y esto necesita cambiar para siempre.
23.11.20
Las tareas son malas, una investigación lo confirma
Imagen: Isabel Pavia vía Getty

Un día, en una clase de matemáticas de cuarto grado, los estudiantes se quejaron de la tarea del día anterior.

“Mi mamá tuvo que sentarse a hacer la tarea conmigo durante un rato, pero finalmente lo conseguí”, dijo uno de los estudiantes. Otro estudiante dijo en voz baja: "Mi mamá no hace eso".

El primer estudiante provenía de un entorno socioeconómico alto, mientras que el segundo provenía de uno bajo. Esta anécdota es solo una faceta de los datos presentados en un nuevo documento académico hecho por expertos en educación, que encontró que las tareas de matemáticas refuerzan el trato desigual hacia los estudiantes que provienen de orígenes socioeconómicos distintos.

Los procesos que refuerzan el estatus, o aquellos que fortalecen las divisiones preexistentes, son muchísimos en el sistema educativo. Las pruebas estandarizadas, la creación de honores y la agrupación de los estudiantes según la percepción que se tiene de su capacidad, sirven para desfavorecer a los estudiantes que carecen de estructuras de apoyo y del involucramiento de sus padres debido a razones económicas.

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Con relación específicamente a las tareas de matemáticas, los autores del nuevo documento académico querían ver si las tareas eran otro proceso que reforzaba el estatus. Resulta que lo son, y los investigadores dicen que las soluciones tradicionales disponibles para cerrar la brecha en cuanto a las tareas no funcionarán.

"Aquí, los maestros sabían que los estudiantes recibían un apoyo desigual con las tareas", dijo Jessica Calarco, primera autora del artículo y profesora asociada de psicología en la Universidad de Indiana. "Y, sin embargo, estas políticas estándar ya establecidas que consideran las tareas como responsabilidad individual de los estudiantes, han borrado esos contextos de apoyo desigual y llevado a que los maestros interpreten y respondan a las tareas en formas que refuerzan el estatus".

En un grupo de 52 estudiantes blancos, los de un entorno socioeconómico más alto obtuvieron en promedio mejores resultados en sus tareas de matemáticas de tercer, cuarto y quinto grado. También mantuvieron promedios de calificaciones y calificaciones de exámenes más altos que sus pares de entornos socioeconómicos más bajos.

Entre 2008 y 2012, Calarco asistió a varias clases y realizó entrevistas a estudiantes, cuidadores y maestros en un solo distrito escolar suburbano. Acumuló miles de páginas de notas de campo y cientos de horas de entrevistas para el proyecto, el cual se convirtió en su tesis doctoral. Mientras ella revisaba esos datos, dijo haberse sorprendió al encontrar ejemplos repetidos de tareas de matemáticas que perpetuaban e incluso exacerbaban la desigualdad.

Además de observar las clases y hacer un seguimiento del desempeño de los estudiantes a lo largo del tiempo, Calarco realizó entrevistas cualitativas con las familias de los estudiantes, acerca de los factores que afectan el cumplimiento con las tareas, y con los maestros de matemáticas, acerca de cómo el cumplimiento con las tareas afectó la percepción que tenían de los estudiantes.

Calarco y sus coautores encontraron múltiples casos en los que el estatus socioeconómico de los estudiantes afectaba su capacidad para completar las tareas: una madre con mayores recursos dijo que contrató a un tutor para que ayudar a su hijo de cuarto grado con la tarea, mientras que otra madre de un entorno socioeconómico más bajo explicó que ella apenas pasó matemáticas cuando asistió a la universidad comunitaria y que se sentía "estúpida" por no poder ayudar a su hijo de quinto grado.

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Los maestros entrevistados para el artículo reconocieron que los contextos desiguales afectan la capacidad de los estudiantes para completar en su totalidad y de forma correcta sus tareas de matemáticas, dijo Calarco. Sin embargo, eso no impidió que esos mismos maestros usaran la tarea como una forma de medir las habilidades de los estudiantes.

“La parte más impactante y preocupante para mí fue escuchar a los maestros relegar a los estudiantes por no hacer sus tareas”, dijo Calarco.

En el documento, una maestra de secundaria dijo que un estudiante de un nivel socioeconómico bajo que no estaba entregando sus tareas "no le estaba dando nada con qué trabajar". Por otro lado, un estudiante de un entorno socioeconómico más alto cuyos padres suelen enviar correos electrónicos a los maestros para hacer preguntas aclaratorias sobre la tarea fue elogiado por ser "muy trabajador y diligente".

La pandemia de COVID-19 ha exacerbado las condiciones desiguales en que los estudiantes hacen sus tareas. El documento describe a un estudiante que pidió que le permitieran hacer en su biblioteca local una tarea que debía hacer en línea, explicando que él y su familia "ya no tienen Internet". Calarco dijo que le preocupan mucho este tipo de estudiantes en un periodo prolongado de aprendizaje remoto como el que vivimos.

"Si las escuelas están dando sus clases en línea, entonces todo el trabajo escolar ahora es tarea", dijo.

Parte de la razón por la cual las tareas pueden servir como un proceso de refuerzo del estatus es que las políticas escolares formales y los esquemas de calificación las consideran como una medida del esfuerzo y la responsabilidad individual del estudiante, cuando hay muchos otros factores que afectan la finalización correcta de las tareas, dijo Calarco.

Según el documento, los expertos tradicionalmente han argumentado que se puede mejorar el cumplimiento con las tareas animando a los padres a participar más en la educación de sus hijos. Pero, según la investigación, tal intervención no es suficiente y, en muchos casos, no es posible para los padres que tienen "educación formal, recursos financieros o dominio del idioma limitados".

Hay alternativas a la asignación de tareas, especialmente en la educación primaria. Calarco dijo que había oído hablar de maestros que enviaban boletines semanales con preguntas de discusión opcionales para que así los padres tengan la misma oportunidad que tendrían al hacer las tareas con sus hijos de cumplir con el plan de estudios .

En última instancia, los educadores deberían pensar críticamente sobre el propósito y el valor de las tareas, dijo.

"No estoy segura de querer afirmar que tenemos que prohibir las tareas por completo, pero creo que debemos reconsiderar seriamente cuándo y cómo las asignamos".