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mecanica nacional

El final del camino. De Tres Marías a Guadalajara

La atención del Secretario García Luna parece estar centrada en todos lados menos donde el humo indica donde es el incendio.
31.8.12

“Iban dos funcionaros de la embajada de Estados Unidos en una camioneta blindada con placas diplomáticas cuando de repente ¡madres!… que les sueltan de balazos. Y ya que avisan al ejército y pues nada que les valió madre a los policías federales y le siguieron vaciando ráfagas a la camioneta que nada más se seguía resistiendo al arresto porque, para esto, eran policías federales. Sí, los mismos de Genaro García Luna. Pues en chinga le dieron a las llantas, tenían que detenerlos a como diera lugar, ¿no? ¿Cómo dos funcionarios de la DEA, del FBI o de USNAVY o gringos  pueden andar así en las carreteras mexicanas? Y todavía ¡¿ponerle placas diplomáticas, cuando bien que saben que esas trocas están cotizadísimas con los malos?!” Así es como una amiga que es diplomática mexicana y vive en Estados Unidos se refirió a la balacera de Tres Marías, ocurrida la semana pasada.

Hasta hace algunos años había quienes se llevaban las manos a la cabeza ante la simple sugerencia de que habría elementos de agencias estadunidenses de inteligencia operando en México. “¡La soberanía!” Después del episodio de la semana pasada y ante lo público del asunto al todavía presidente de México no le quedó mas que aceptar el hecho y ofrecer una disculpa al embajador estadunidense Anthony Wayne.

La implicación de la policía federal en el ataque al vehículo blindado con placas diplomáticas y que venía escoltado por un capitán de la marina asemeja a alguna escena de Traffic o de Clear and Present Danger pero destapó lo que para algunos es la viva señal de que hay operaciones encubiertas llevándose a cabo en el país aún tras el escándalo de Rápido y Furioso –no los churros fílmicos  sino el operativo– y no habría coordinación alguna entre las partes lo que provocó la confusión en el tiroteo de Tres Marías.

Lo que para la embajada de Estados Unidos había sido una emboscada, provocó que las miradas se volvieran de nuevo hacia el Secretario de Seguridad Publica Genaro García Luna, la historia de montajes y “malos entendidos” que prevalecieron estos últimos seis años donde permaneció inamovible en el cargo. Un conflicto diplomático entre Los Pinos y la Casa Blanca fue desactivado rápidamente al consignar a los policías implicados, pero su detención ha vuelto a levantar sospechas sobre quién es el verdadero responsable o quién dio la orden de que los consignados tiraran a matar. Las investigaciones gringas –sea cual sea la agencia a la que pertenezca, el discurso de violación a la soberanía se repite sin cesar– dan cuenta de que los estadunidenses no están satisfechos con el resultado de las investigaciones.

U.S. Embassy.

La atención del Secretario García Luna parece estar centrada en todos lados menos donde el humo indica donde es el incendio. También la semana pasada en Guadalajara, Jalisco tras la detención del el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación, se desató una reacción en cadena de sus subalternos que provocó más de veinte narcobloqueos en diferentes puntos de la zona conurbada de la capital jalisciense y algunas localidades de Michoacán y Colima. No se puede hablar de tomas de vías de comunicación pacíficas y las vidas que se pierden que no son diplomáticos se suman a los daños colaterales de la guerra contra el narcotráfico. La ficción superó a la realidad.

Al gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, parece no preocuparle dejar un estado en llamas. Los bloqueos lo agarraron en Venecia. Quizá ahora que regresa al poder un partido que gusta de negociar con las bandas delictivas se note menos la disputa, pero el legado de Emilio González Márquez –a quien le debemos un pendejo de la semana honorario antes de irse– será el de muchos otros gobernantes emanados del PAN: la frivolidad y el fanatismo religioso se impusieron a la responsabilidad de gobernar.

El fenómeno parece extenderse: en las zonas urbanas de México, varios niveles de organizaciones criminales pactarían para controlar ciudades, zonas residenciales y centros financieros cuando la ley no les guste. Las carreteras se sienten más solas y el final del camino para la administración de Felipe Calderón parece interminable. Esta situación podría alcanzar inclusive a Centroamérica, al parecer camionetas de las televisoras mexicanas hacen transporte de valores por allá por Nicaragua. Hay que diversificar el mercado.

La Jornada Jalisco.

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@RomanCotera

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