Cultură

Lápices de memoria, espadas y temporadas de Juego de Tronos: los regalos que recibe el Rey de España

Los principios de renovación y transparencia impulsados por Felipe VI obligan a publicar todos los regalos que recibe esta institución. Lápices de memoria, espadas y varias temporadas de Juego de Tronos.
6.4.16

Imagen vía RTVE

Palacio de la Zarzuela, 28 de marzo de 2016

Su Majestad el Rey está mirando por la ventana de su despacho, piensa en la exquisita pizza cuatro quesos del Telepizza que se comió el domingo por la noche. "¿Cómo coño harán esa mezcla de quesos?" se pregunta, "es realmente exquisita". Hay noches en las que pocas cosas le apetecen más a Felipe VI que una de esas pizzas. Es una pena que la oferta del 2x1 no sea válida en los pedidos a domicilio. No es por el dinero —el dinero nunca ha sido un problema— simplemente le gustaría poder disfrutar de una pizza sabiendo que es la que le ha venido gratis con eso del 2x1.

Publicidad

Una voz interrumpe sus divagaciones.

Miembro de la Comisión de la Casa de Su Majestad el Rey (a partir de ahora Alfonso): Su Majestad, soy Alfonso, tengo listo el inventario.

S.M. el Rey: Pase, Alfonso.

Alfonso abre la puerta. Es un hombre de 50 años con un pelo blanco muy frondoso y envidiable. Dentro de su bolsillo tiene un reloj que no funciona pero esto solamente lo sabe él. Siempre lo ha llevado encima, desde que su abuelo se lo entregó a los 15 años y le dijo "el tiempo no sirve de una mierda".

Alfonso: Su Majestad, desde la Comisión ya hemos terminado el inventario de obsequios del año pasado.

S.M. el Rey: Dios, odio este momento.

Alfonso: Este año tenemos que hacer público el listado.

S.M. el Rey: Ni en broma. ¿Por qué?

Alfonso: ¿Se acuerda de la "Normativa de regalos a favor de los miembros de la Familia Real" que entró en vigor el 1 de enero de 2015? Esa iniciativa que formaba parte de los principios de renovación y transparencia de la Corona que S.M. el Rey impulsó y expuso en su discurso de proclamación ante las Cortes Generales el 19 de junio de 2014.

S.M. el Rey: ¿Cómo puedes aprenderte todos estos datos de memoria, Alfonso?

Alfonso: Mi trabajo me apasiona, supongo.

S.M. el Rey: ¿Entonces se supone que tenemos que hacer públicos todos esos regalos de mierda que me hacen?

Alfonso: Sí, todos esos obsequios que se le han entregado durante las actividades oficiales que figuran en la agenda pública oficial de la Casa de Su Majestad el Rey y que van dirigidos a los miembros de la Familia Real. Regalos de las administraciones públicas, las entidades e instituciones integradas en el sector público estatal, autonómico o local, así como los regalos ofrecidos por las autoridades de un Estado extranjero, incluidos sus Embajadores.

Publicidad

S.M. el Rey: Frena un poco Alfonso. No quiero que la gente sepa lo de, por ejemplo, los dos lápices de memoria o lo de las cuatro fotografías de aviones y una de un submarino. ¿A quién se le ocurre hacer estos regalos?

Alfonso: Los lápices de memoria también conocidos como USB se los dieron el 2014 en la entrega del premio Miguel de Cervantes, fue un regalo de doña Luz Gabas Ariño, la alcaldesa de Benasque. Las fotos se las entregó un representante de la Universidad de Navarra, yo tampoco entiendo estos regalos. Son extraños.

S.M. el Rey: Ojalá me regalaran yates o primeras ediciones de discos de Psychic TV pero joder, entonces la peña se me tiraría encima y me llamarían vendido. Dirían que son regalos a cambio de favores y todo eso. La verdad es que me regalan cosas patéticas, cosas que me apetece destruir cada vez que las veo. ¿Dónde se supone que tengo que guardar todo esto? ¿Dónde guardo esa copia de la espada del Emir Abdelkader y esa otra espada de escayola que me dieron en América? Son exageradamente desagradables. Alfonso, dime, ¿es que a caso soy de esa clase de personas a las que les gustan las espadas? ¿Tengo pinta de espadófilo?

Alfonso: Está claro que no. Realmente tenemos el almacén a tope. Si este año le regalan más cosas tendremos que empezar a pensar en coger un trastero en Bluespace o algo así.

S. M. El Rey: Alfonso tío, es que me da vergüenza que la gente vea estos regalos. Preferiría que me sobornaran, que me dieran regalos cojonudos de esos que hacen los empresarios locos. Parecer un poco más malote, con una baraja de cartas no voy a ningún sitio. Si hace falta invéntate regalos chungos, asumo las consecuencias.

Publicidad

Alfonso: Esto es imposible. En su momento decidimos no aceptar regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni aceptar favores o servicios en condiciones ventajosas que puedan condicionar el desarrollo de sus funciones.

S.M. el Rey: Esto es un infierno.

Alfonso: La normativa indica que los miembros de la Familia Real no pueden aceptar regalos que por su alto valor económico, finalidad o interés comercial o publicitario, o por la propia naturaleza del obsequio, puedan comprometer la dignidad de las funciones institucionales que tengan o les sean atribuidas.

S.M. el Rey: Que sí, lo he entendido. Supongo que tengo que conformarme con los CD con música sefardí, los CD de cantos sefardíes y los CD con poemas y música sefardí. ¿Qué pasa con los sefardíes?

Alfonso: Nadie lo sabe. Recuerde que también le regalaron una camiseta, una gorra y una taza del ICEX, que el logo está realmente guapo.

S.M. el Rey: Estoy harto de ropa y bandejas de cristal, de platos conmemorativos y de cajas de plata. No quiero más objetos decorativos, siempre me dan esculturas, figuras ornamentales o cerámicas. A mí esposa le regalan libros, eso está mejor. Yo quiero libros.

Alfonso: El libro de Scenes du Maroc se lo regalaron a ambos.

S.M. el Rey: Sí, claro. ¿Y ese décimo de la Lotería que me dieron de la Agrupación Deportiva Ribadedeva? ¿Qué sentido tiene que me regalen eso?

Un poco cansado Alfonso se saca el reloj del bolsillo y lo mira. Pese a no funcionar espeta lo siguiente.

Publicidad

Alfonso: Su Majestad, se nos está haciendo tarde.

S.M. el Rey: Bueno, publiquemos la lista esta, espero que nadie le preste demasiada atención.

Alfonso: La gente tiene otros problemas. También piense que hay regalos que están bien, como la colección completa en Blu-Ray de las cuatro temporadas de la serie Juego de Tronos o los puzzles del perro de los Obama que le regalaron Obama y esposa.

S.M. el Rey: Cierto. ¿Sabes qué es lo que me gustaría que me regalaran? Hay una cosa, una cosa que me gustaría poder tener. Pero no es tan fácil.

Alfonso: ¿De qué se trata Su Majestad?

S.M. el Rey: ¿Le suena una empresa llamada Telepizza?

Alfonso: ¿Quiere una pizza?

S.M. el Rey: No, no es exactamente esto, es… se trata de otra cosa. El 2x1. En la Zarzuela.

Alfonso: ¿Qué?

S.M. el Rey: Nada, olvídelo. Publique toda esta mierda y déjeme solo, por favor.

Alfonso se retira. Guarda su reloj estropeado dentro de su bolsillo y cierra la puerta. El despacho queda de nuevo vacío. Felipe VI desvía su rostro hacia el enorme ventanal y observa relajado el Monte del Pardo con sus altos olmos centenarios, árboles que llevan en este mundo más que cualquier ser humano. Ante esta belleza descomunal, ante esta verdad absoluta solamente puede pensar en una cosa: 2x1. Le gustaría comerse una de esas cuatro quesos que te regalan con lo de la promoción del 2x1. Esto es lo que más le gustaría del mundo.

Podéis ver el listado entero de regalos en la página oficial de la Casa Real.