Cultură

El cásting de “Pekín express”: Freaks, gogós, aristócratas, catetos e influencers

La gracia del programa, precisamente, estriba en que sus protagonistas sean personajes especializados en caer mal y generar sentimientos de rechazo, y en esta edición se han superado.
6.4.16

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"Pekín express" es uno de los programas de la actual parrilla televisiva que más depende de la idiotez del ser humano. Bueno, realmente vive de ella. Toda la parafernalia del formato, desde el exotismo de las localizaciones, el ritmo trepidante de las pruebas y el apunte de supervivencia implícito en su mecánica, no tendría el menor interés si los concursantes fueran personas normales y agradables que despertaran empatía entre los espectadores. La gracia del programa, precisamente, estriba en que sus protagonistas sean personajes especializados en caer mal y generar sentimientos de rechazo en la audiencia. Porque no hay nada más placentero que ver a una serie de tipos irritantes perdiendo la poca dignidad que les queda delante de una cámara: ya sea con peleas ridículas entre ellos o sufriendo como perros en carreteras perdidas de países asiáticos en los que Dios perdió la zapatilla.

Y claro: en la nueva edición del reality, que arrancó ayer en La Sexta tras su paso fallido por Antena 3, el equipo de casting de la productora ha puesto auténtico esmero en escoger a los candidatos más repelentes, aborrecibles y detestables de cuantos se presentaron a la selección. Bravo, compañeros, aquí tenéis un aplauso sincero y efusivo de quien esto firma: si os propusisteis reunir en un mismo programa al séquito de concursantes más majadero y memo de la historia de "Pekín express", juraría que lo habéis conseguido. Y eso, faltaría más, tiene una influencia directa en el resultado final, que sube muchos enteros en comparación a las dos últimas ediciones, de perfil más neutro y anodino.

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Que esta edición transcurra en la ruta de los elefantes y que en el estreno disfrutáramos de los paisajes y la gente de Sri Lanka a mí sinceramente me la trae al pairo. Para adentrarme en culturas exóticas y desconocidas y descubrir nuevos mundos ya tengo el Canal Viajar o el Canal Historia. Yo cuando veo "Pekín express" lo que busco es tontería pura, imbecilidad, broncas, malas pulgas, ataques de rabia, humillaciones y mal rollo. Cuando pongo el programa es para encontrarme a gente como Cuca y Cuco, una de las parejas estrella de este año, lamentablemente eliminada en la primera emisión. Cuca y cuco. No es gag. Es en serio. Se hacen llamar así y son matrimonio. Ambos como una puta cabra, paseándose por Sri Lanka con camisetas de Asturias y compitiendo por ser el tándem más delirante y extraño de toda la edición. Los echaremos de menos, vaya que sí.

La gracia de "Pekín express" está en gente como Quintín. Un tipo cansino, cargante e insoportable con el que no podríamos convivir más de diez minutos, pero que en el contexto del reality deviene una pieza indispensable: 'the nigga you love to hate', como rapeaba Ice Cube en sus años mozos. Esa maravillosa dualidad del "le metería una manzana de goma en la boca y le ataría una camisa de fuerza, pero por favor que no lo eliminen". O Pepe, un sevillano aristócrata que ejerce de señorito andaluz, con sus gritos, sus chascarrillos y su inefable olor a polla, sudor, ajo, colonia Ralph Lauren y rebujito. Tiene de aristócrata lo que Josep Pedrerol de barcelonista, pero ya nos gusta que todo en él sea una gran mentira: cada vez que aparece en pantalla media Sevilla se pone a temblar.

Hay una pareja de gogós mallorquinas que se pasa media aventura en bikini enseñándonos el culo. Adelante, hemos venido a jugar: no será Sri Lanka y el resto de países de la ruta de los elefantes territorio fácil, chicas. Y también una pareja de ex novios vascos boxeadores, que más que concursar han venido a vigilarse el uno al otro y evitar posibles escarceos sexuales con desconocidos. ¿Qué me decís de Jonan y Priscila? Los presentan como expertos en redes sociales y cuando hablan de su vida y milagros enumeran sus respectivos números de followers a modo de currículo. Y es que hemos llegado a ese punto en que el "Hola, me llamo Jonan y tengo 15 mil seguidores en Twitter" es el nuevo "Hola, me llamo Jonan y tengo dos carreras y un máster".

Tenemos a los "primos frikis" de Mallorca. Entrañables los dos: se vienen arriba con facilidad y están convencidos que son los tíos guays de esta edición. Lo creen de verdad. Benditas criaturas: su redefinición kitsch y cateta de lo cool también es imprescindible en la dinámica de estas primeras semanas. Ambos llevan una memorable buddy movie dentro que convertiría "Dumb dumber" en un drama sueco de los 60. Y no me olvido de dos parejas absolutamente imprescindibles ahora mismo: Lola y María José, conocidas ya como Las Jerezanas, que representan esa España profunda que tanto juego acostumbra a brindarnos en realities de nueva hornada. En apenas un capítulo hemos visto claro cuál es su don: sacar de quicio a todo bicho viviente que se cruce en su camino, incluido el paciente telespectador. Y Vanessa y Andrea, las dos gallegas, jefa y empleada, que trabajan en una pulpería. Cualquier diría que esta carta de presentación es una inocentada barata y facilona, pero no: una vez más la realidad supera a la ficción.

El resto del programa, en su línea. Se trata de un reality apetecible, que siempre ha destacado por su sentido del ritmo, su capacidad para crear conflictos a partir de tonterías superlativas y su aprovechamiento del entorno y el contexto. Es un producto vistoso, ágil, trepidante y cachondo. Pero sin buenas fichas todo esto no tendría sentido. Y de las fichas de este año no me puedo quejar, sinceramente. Este casting es cojonudo. Luego ya veremos si el programa funciona o no, si la audiencia responde o si, por el contrario, ha llegado la hora de enterrar el formato. Pero la selección de los concursantes difícilmente podría ser mejor: se ha ido a buscar un perfil muy claro y definido con la intención de que el visionado de "Pekín express" se convierta en una cita televisiva importante de los martes. Y visto lo visto en su estreno, lo han encontrado.