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El lugar está abarrotado, no cabe nadie más, en la pista menos, una banda versátil sacude el ambiente. Rosa no está. El lugar ha cambiado mucho desde la última vez que lo visitamos. El animador nos pone al tanto: "Bienvenidos al Nuevo y Remodelado Capri". Sí, el lugar ahora tenía tubos fluorescentes que prohíben la penumbra, sillas nuevas. Las mujeres viejas que nos ofrecieron sexo se van de mano de otros hombres, nublados por el alcohol. El cubo de cerveza está a cinco euros. Nos sentamos en la mesa con Erika y Sandra. Resulta que son madre e hija.Esto no es el Coco Bongo, ni el Mandala o el Dady´O. No te encontrarás americanas borrachas perreando a ritmo de un horrible rap. Aquí sólo hay cuerpos inflamados, nuevos amigos, borrachos, camareras, ladrones de coches, albañiles; todos cantando y bailando, calentando más la noche del Caribe. Aún así debo decir que con las nuevas luces ya no existe la intimidad distintiva de este barrio.En la siguiente esquina del callejón está el New York, antes llamado Las Vegas, antes Novedades Cristal. Mi compañero me dice que el lugar es del grupo criminal de La Familia Michoacana, aunque ésta ya no exista. Dos semanas antes mataron a un tipo ahí adentro porque estaba vendiendo droga por su cuenta. El lugar no duró clausurado ni tres días.Si tu conciencia puede soportar ser parte de un engranaje criminal que rebaja la dignidad humana y que además funciona al amparo de las autoridades, entonces te puedes divertir
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