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Alimentación rectal: la anticuada práctica médica que la CIA usó como tortura

La CIA aplicó la alimentación rectal tanto para contrarrestar las huelgas de hambre de los prisioneros como para "controlar la conducta" de algunos detenidos.

por Brian Merchant
16 Diciembre 2014, 5:47pm

Prisioneros de Guantánamo. Imagen: Shane T. McCoy, Wikimedia

Cuando el 'informe de tortura' de la CIA fue finalmente desclasificado, los indignados estadounidenses ya estaban familiarizados con muchos de los términos que aparecieron en noticias y titulares: asfixia simulada, privación del sueño, abuso. Pero últimamente se ha añadido una nueva atrocidad. Los interrogadores sometieron al menos a cinco detenidos a la 'alimentación rectal' y a la 'rehidratación rectal' casi siempre contra su voluntad.

La CIA aplicó la alimentación rectal tanto para contrarrestar las huelgas de hambre de los prisioneros como para "controlar la conducta" de algunos detenidos.

Los nuevos documentos revelan con perturbadores detalles cómo se llevaba a cabo este procedimiento para humillar y herir a los reclusos de Guantánamo y otros centros de detención. Khalid Sheikh Mohammed (conocido como KSM) es uno de los que sufrieron de este tratamiento, que fue usado en otras cuatro personas y muchas más fueron amenazadas con ser sometidas a ella.

La rehidratación rectal o proctoclisis es el acto de introducir en el recto de un paciente una gran cantidad de fluidos a través de un enema. Es una antigua técnica que saltó a la fama durante la primera guerra mundial. Fue inventada por un cirujano norteamericano llamado John Benjamin Murphy (el aparato aún es conocido como enema de Murphy) y fue utilizado para suministrar fármacos y para mantener a los pacientes hidratados cuando no podían usar la boca.

El enema de Murphy. Imagen: Wikimedia

Durante el siglo pasado y a medida que los médicos fueron controlando la administración de terapia intravenosa, el enema de Murphy dejó de usarse de forma habitual. En un artículo del 2010 publicado en el periódico Emergency Nurse, el autor señala que si bien la rehidratación rectal es usada en la medicina china para administrar medicinas naturales, "con el uso extendido de las infusiones intravenosas en la medicina de emergencia actual, algunos se preguntan si existe un lugar para la protoclisis".

La CIA utilizó esta técnica de muchas formas y muy habitualmente.

"Al menos cinco detenidos por la CIA fueron sometidos a 'rehidratación rectal' o alimentación rectal sin la documentación médica necesaria", dice el informe de tortura.

Y esta es la razón.

"Los médicos de la CIA argumentaron que la rehidratación rectal era una forma de control del comportamiento", señala el documento. "Como escribió uno de los profesionales, 'si bien la infusión intravenosa es segura y efectiva, estábamos impresionados con la efectividad de la infusión rectal para evitar la negativa de beber agua'".

Traducción: administrar agua y solución salina a través de un goteo intravenoso servía perfectamente para mantener a los detenidos hidratados, pero la rehidratación rectal funcionaba para degradar a los prisioneros para que terminaran sus huelgas de hambre.

Para quienes tienen curiosidad sobre cómo funcionaba el procedimiento, la CIA lo explica:

"El mismo oficial proporcionó una descripción del procedimiento, escribiendo que 'con respecto al tubo anal, si lo insertas y abres el tubo intravenoso, el flujo se autorregulará al llenarse el intestino grueso (...) Lo que deduzco es que introduces el tubo lo más profundo que puedas, luego abres el tubo intravenoso a tope. No necesitas exprimir la bolsa, que la fuerza de gravedad haga su trabajo'".

Hay más detalles reveladores:

"El mismo intercambio de emails incluía la descripción del uso previo de esta técnica en la que 'utilizamos el tubo más largo que teníamos (...) como fue descrito en el contexto de la alimentación rectal utilizada con al-Nashiri, le dimos Ensure a al-Nashiri en una posición en que su cuerpo estaba hacia adelante (Trendlenberg), con la cabeza más abajo que el torso'".

No solo lo hacían para hidratarlos; las comidas de los detenidos fueron licuadas y administradas a través del recto, como sucedió en el caso de Majid Khan. La CIA asegura que Khan, que estaba intentando realizar una huelga de hambre, cooperó inicialmente gracias a la alimentación rectal. Pero "después de aproximadamente 3 semanas, la CIA desarrolló un tratamiento más agresivo 'sin conversaciones innecesarias'".

Imagen: Un paciente con el enema de Murphy. Vía Lecture on Dietetics

Más tarde la alimentación a la fuerza giró hacia lo inhumano:

"Majid Khan fue sometido a alimentación rectal e hidratación rectal involuntarias, que incluyeron dos botellas de Ensure. Luego, el mismo día, la comida de Majid Khan, que consistía en hummus, pastas con salsa, nueces y pasas, fue batida y administrada a través del recto. Las sesiones de alimentación rectal y rehidratación se prolongaron varios días".

La humillación infligida con estas practicas aparentemente tuvo efecto: "Además de sus huelgas de hambre, Majid Khan participó en actos para autolesionarse, que incluyeron el intento de cortarse en la muñeca en dos ocasiones, un intento de morderse el brazo en la parte interna del codo, otro intento de cortarse una vena en la parte superior de su pie y un intento de cortarse a la altura del codo con un cepillo de dientes afilado".

Más allá de las infusiones, los documentos muestran que la CIA tenía predilección por violar los rectos de los detenidos. Documentos que se filtraron previamente muestran que el año 2003 los agentes "sodomizaron, torturaron" a un sospechoso nacido en Alemania de ser terrorista. El nuevo informe también revela un comportamiento violento durante el registro de esfínteres:

"Los líderes de la CIA, incluyendo el Consejero General Scott Muller y el Subdirector de Operaciones James Pavitt, fueron informados de que se estaban realizando exámenes rectales con 'excesiva fuerza' en dos detenidos en el sitio de detención COBALT... Registros de la CIA indican que uno de los detenidos, Mustafa al-Hawsawi, luego fue diagnosticado con hemorroides crónicas, fisura anal y prolapso rectal sintomático'".

Todos estos detenidos fueron violados rutinariamente por el recto y nunca han sido juzgados. Esto también sucede con los más reconocidos del grupo, a quienes aparentemente les administraron alimentación rectal más de una vez.

"El jefe de interrogaciones también ordenó la rehidratación rectal de KSM, sin concretar su necesidad médica, un procedimiento que el jefe de interrogaciones luego calificaría como muy ilustrativo del 'control total sobre el detenido' que tenía el interrogador". Más aún "El 5 de marzo del 2003, KSM también fue sujeto a una rehidratación rectal adicional" la que se describe como una ayuda para "limpiar la mente de esta persona" y lograr que KSM hable.

La CIA, por su parte, no niega la alimentación rectal, pero asegura que todo estaba en regla. "La respuesta de la CIA en junio del 2013 no habla sobre el uso de alimentación rectal con los detenidos de la CIA" dice el informe, "pero defiende su uso como una 'técnica médica muy reconocida'".

La rehidratación rectal es, de hecho, una "técnica médica muy reconocida", pero no ha sido utilizada durante décadas. Esta vez solo fue implementada para humillar, para causar sufrimiento, o más bien para torturar.

Como dicen los autores de Alimentación a la fuerza en Guantánamo: el análisis médico, legal y ético dice "La Cruz Roja Internacional, la Asociación Mundial de Salud y las Naciones Unidas reconocen el derecho de los prisioneros competentes para mantener una huelga de hambre. Las tres organizaciones han dicho que la alimentación a la fuerza es una violación, un castigo cruel, inhumano y degradante".

La CIA no solo forzó la alimentación de sus detenidos, lo que es muy cruel (algunos agentes también administraron nutrientes a través de las fosas nasales con sondas nasogástricas), aparentemente realizaron esta agresión como una táctica deliberadamente humillante. A la luz de estos nuevos documentos está dolorosamente claro que la agencia transformó un anticuado procedimiento médico en una excusa para provocar sufrimientos a los presos.