36 litros de alcohol y 104 horas de fiesta; o cómo sobreviví a los Sanfermines 2016
Cultura

36 litros de alcohol y 104 horas de fiesta; o cómo sobreviví a los Sanfermines 2016

9 días de encierros, corridas de toros, bares, calor y mucho, mucho, muchísimo alcohol contabilizado para demostrar que es posible sobrevivir a la fiesta perpetua de los Sanfermines.
19.7.16

El autor, con su bodegón de bebidas. Todas las fotografías por el autor

Si algo caracteriza a los navarros es que son capaces de realizar prácticamente cualquier cosa siempre que venga precedida de la frase "A que no hay huevos". Puede sonar a tópico, pero sinceramente, eso explica muchas cosas. MUCHAS.

Seguramente aquí se encuentre el origen de la tradición de correr delante de seis toros y, sin duda alguna, se encuentra en esta frase el origen de este mismo reportaje.

Soy de Pamplona y vivo los Sanfermines desde que era pequeño. Mi propuesta para VICE era escribir sobre las fiestas, pero ellos me propusieron mostrar cómo se puede sobrevivir a nueve días de fiesta ininterrumpida. Nunca me dijeron LA FRASE, en ninguno de sus correos escribieron "eh, Víctor, ¿a que no hay huevos", pero como navarro, me parecía que estaba implícito en su respuesta.

Para mi San Fermín no es una fiesta nueva pero nunca antes había calculado todo lo que se puede beber ni tampoco había pensado en cómo me afectaba. De hecho, dudo que alguien lo haya hecho antes que yo, ya que las veces que conte a lo que me estaba dedicando entre trago y trago, siempre me he encontrado la misma respuesta: "uf, prefiero no saber cuanto bebo". Bienaventurados los ignorantes pues de ellos será el reino de la fiesta.

DÍA 1: 6 de julio.

Horas de fiesta: 18. Alcohol consumido: 5,58 litros.

A las 8:00 de la mañana comienza mi primer día de fiesta. He quedado con un grupo de amigos para almorzar en un local que tienen alquilado y que está a escasos diez minutos del centro. Somos 25 personas y para beber hay 60 litros de sangría realizada con vino, refresco de naranja y de limón, zumos, vodka, licores de varios sabores y azúcar. Además de bebida hay mucha comida, porque si una cosa se hace más que beber en San Fermín es comer.

A las 11:15, hora en la que ya llevo poco más de un litro de sangría bebido, nos acercamos hasta la Plaza del Ayuntamiento. En el interior, al que conseguimos llegar a duras penas, cientos de personas esperan a que empiecen las fiestas.

Hace calor, y casi puedo notar cómo me voy emborrachando con los vapores alcohólicos que exudan los cuerpos que tengo a mi alrededor.

Tras el chupinazo, la fiesta comienza a expandirse por toda la ciudad. Desde los balcones de las calles cercanas los vecinos tiran cubos de agua a todo aquel que se pone debajo.

Como todavía es pronto, decido ir suave y beberkalimotxo. A pesar de ello, hacia las 14:00 empieza a dolerme la cabeza. Creo que estoy teniendo una pequeña resaca aunque no he dejado de beber. Hacia las 17:00 comienzo con los cubatas. En mi caso, y durante todas las fiestas, whisky con Coca-cola servido en vaso de sidra, que es como se beben aquí. A las 2:30 de la madrugada, tras siete cubatas y una cerveza, noto que ya es hora de volver a casa.

DÍA 2: 7 DE JULIO

Horas de fiesta: 8 horas. Alcohol consumido: 2,8 litros.

Despierto y en mi cabeza lo único que hay es una especie de mono tocando tímidamente unos platillos al mismo tiempo que un dragón lanza llamaradas en mi estómago. Tengo resaca aunque no es tanta como pensaba que iba a ser. Bien.Supongo que el medio litro de bebida isotónica antes de dormir está haciendo su efecto.

Hoy es la semifinal de la Eurocopa entre Alemania y Francia y, aunque no me gusta el fútbol, me invitan a una casa a verlo. Un plan que me parece perfecto para poder descansar antes de volver a salir… Algo que me cuesta sólo de pensarlo.

Conforme la noche avanzada un amigo me dice que se le ha quedado libre una entrada para ir al día siguiente a los toros. Sinceramente soy igual de aficionado a la tauromaquia que al fútbol pero el ambiente que se monta en la plaza en San Fermín es espectacular, así que me apunto.

Decido no trasnochar mucho y a las 5:30 de la madrugada me voy a la cama con siete cubatas bebidos y la idea fija de que en once horas y media tendré que volver a beber.

DÍA 3: 8 DE JULIO

Horas de fiesta: 14 horas. Alcohol consumido: 5,2 litros.

A las 17:00 de la tarde me reúno para ir a los toros. Quedamos en la peña La Rotxa, una sociedad que posee un local con bar y comedor que autogestionan los miembros.

Los toros que veremos han protagonizado un encierro donde seis personas han sido heridas por asta. La corrida se prevé emocionante y, a pesar de ello, ninguno sabemos quién va a torear. Aquí eso no es importante. La mayor preocupación es qué has traído para merendar, a quién le tocaba preparar la sangría y si habrá suficientes hielos. Porque, sí, durante la corrida también se bebe. Y mucho. En mi caso un total de dos litros de sangría.

Hacia las 21:00 acaba la corrida y la fiesta continúa por los bares de Pamplona hasta las 7:00 de la mañana. En mi camino hacia casa me cruzo con varios mozos que se dirigen a correr el encierro pero yo sólo puedo pensar en dormir.

DÍA 4: 9 DE JULIO

HORAS DE FIESTA 10:30 ALCOHOL CONSUMIDO 3,5

Son las 10:30. Sólo he dormido tres horas y media y estoy despierto. No por gusto, si no por un fuerte ardor en el estómago. Creo que el alcohol empieza a tener consecuencias. Un hecho que confirmo después de tomarme un Omeoprazol y comprobar los primeros síntomas de diarrea. Durante el resto del día me mantengo en una situación de aletargamiento, entre la vida y la muerte. Entre lo blando y lo duro.

Mi noche comienza con unas cañas a las 20:00. Noto que hay más personas que ayer. Hoy es el único sábado de estas fiestas y eso hace que los bares estén abarrotados. En su interior hace tanto calor que los hielos se me derriten antes de acabarlos.

A las 6:30 de la mañana, después de vagar de bar en bar durante horas, el cansancio empieza a hacer mella en mí y decido irme a casa. La conclusión son 3,5 litros de alcohol. Lejos de mis mejores marcas en los días anteriores.

DÍA 5. 10 DE JULIO

Horas de fiesta: 8 horas. Alcohol consumido: 2,3 litros

Me despierto en un estado semicomatoso de nivel más que alto. Me cuesta pensar y expresarme. Sólo hay una voz que ronda por mi cabeza. "Víctor, déjalo. Total, nadie se va a enterar si hoy no sales". No os voy a engañar, esa voz era bastante convincente.

Sin embargo, consigo reunir fuerzas y salir de casa con la esperanza de que cuando me junte con más personas mejorará mi estado. Con lo que no contaba es que el resto de mis amigos están en la misma situación que yo.

Además, los bares están medio vacíos. Parece mentira que hace sólo unas horas, en esos mismo lugares, apenas había espacio para respirar. Mi noche termina a las 4:00 después de beber 2,3 litros de alcohol. Prontito y poquito, realmente necesitaba descansar.

DÍA 6. 11 DE JULIO

Horas de fiesta: 15 horas. Alcohol consumido: 6 litros

Hoy también he quedado para ir a los toros y, a pesar de que me ofrecen sangría para comenzar con fuerza sólo pienso en agua. Fría, transparente y refrescante. Nunca antes me habían fijado en su perfección.

Durante la corrida, cada una de las peñas lleva a la plaza una charanga que se encarga de tocar temas de Barricada, la chica ye-ye o, incluso, los últimos éxitos de Enrique Iglesias. Todo coreado por un número de personas que suele rozar el lleno situado en los 19.720 espectadores, lo que convierte a la de Pamplona en la cuarta plaza con mayor aforo del mundo.

Hoy, el silencio se hace a la salida de la plaza. El motivo de este intermedio de la fiesta es protestar ante las agresiones sexistas que se producen durante las fiestas y que este año han dejado 16 denuncias.

Tras la protesta la fiesta continúa y en mi caso acaba a las 8:00 de la mañana dejando tras de mí —o mejor dicho, dentro de mí— un total de seis litro de alcohol consumidos.

DÍA 7

HORAS DE FIESTA: 14:30 horas. ALCOHOL CONSUMIDO: 5,6 litros

Si hay alguien que iguala a San Fermin en importancia durante estos días es Juan José Padilla. El torero jerezano, que perdió un ojo toreando, se ha ganado el cariño de los pamploneses a lo largo de estos años.

Tanto es así que durante las tardes que acude a Pamplona toda la plaza se suma al grito de "Illa, illa, illa… Padilla maravilla". Hoy torea y no podía perderme este momento. El ambiente es mejor que nunca. Por eso la noche se va alargando hasta las 7:30 de la mañana. El resumen son 8 cubatas, 5 sangrías y dos cañas de cerveza.

DÍA 8. 13 de julio

Horas de fiesta: 7:00 horas. Alcohol consumido: 2,8 litros

Me vuelvo a levantar sin demasiada resaca… algo que me empieza a asustar porque creo que estoy comenzando tener algo de tolerancia al alcohol. No me emborracho como antes y me levanto como si nada a pesar de lo que bebí ayer.

Lo que sí es cierto es que me noto muy cansado. Me cuesta mantener una conversación así que durante la noche me limito a bailar lo más rítmicamente que mi condición de hombre y persona destrozada por los efluvios dionisiacos me permite. Aun así consigo aguantar hasta las siete de la mañana después de beber 2,8 litros de alcohol.

DÍA 9: 14 de julio

Horas de fiesta: 9 horas. Alcohol consumido: 2,4 litros

Hoy terminan las fiestas y noto cierta alegría. Sé que pronto me arrepentiré pero ahora lo necesito. Mi noche hoy comienza a las 00:00. El programa oficial ya se ha terminado pero todavía queda fiesta y un último encierro. En este caso los toros se sustituyen por un ciclista vestido de otro de los héroes navarros: Miguel Induráin.

A las 8:00 de la mañana, un tío disfrazado de santo se sube a la hornacina donde habitualmente se sitúa la estatua de San Fermín. Las cientos de personas que están presentes le cantan como si de un momento a otro fueran a salir los toros de nuevo. Suena un cohete y todos los congregados empezamos a correr hacia la plaza de toros. Durante este encierro no se ha producido ninguna víctima aunque yo podría haber sido una de los sanfermines, de la fiesta de los sanfermines quiero decir.

Nueve días que dejan un balance de 104 horas de fiesta, 36 litros de alcohol y la sensación de que todo el tiempo es poco para poder vivir al máximo la locura de este espectacular evento.

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