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Un nazi y un castor, posibles pacientes número cero en Sitges

Señores que hacen cola para maquillarse con vísceras, mesas redondas sobre subcultura zombi y las nuevas pelis de Cronenberg y Dupieux, llenan de muertos vivientes el festival de cine.
8.10.14

Un amigo cineasta al que no delataremos nos pregunta si hemos visto en Sitges la pedrada a la cabeza de Kiyoshi Kurosawa. "¿O acaso os fuisteis de castores zombis y movidas de esas?", bromea. A ver, Miguel Ángel Blanca. Estamos en un pueblo donde hacen cola para maquillarse con vísceras, consideran a Balagueró un semidios, programan Goal of the Dead, Wyrmwood, Life after Beth y The Best of HollyBrut; y celebran mesas redondas sobre subcultura zombi. ¡Pues claro que nos fuimos de castores zombis y movidas de esas!

Pero es que incluso los directores a los que los fans de Kiyoshi Kurosawa respetan, han colado zombis (comillas con dedos en el aire) en el festival. En Map to the Stars, Cronenberg convierte Hollywood en el cementerio de La noche de los muertos vivientes y de una tumba sale un actor-niño-prodigio que interpreta a un drogadicto camuflado entre otros no-muertos en fiestas y rodajes. Una obra maestra y muy Cronenberg, aunque a simple vista no lo parezca.

Otro zombi se pasea (en un jeep vestido de mujer) en Réalité, de Quentin Dupieux, que predijimos que sería una de las más tronadas y acertamos. Un juego de muñecas rusas donde sólo distinguimos ficción y realidad durante cinco segundos. O Don Johnson en Cold in July, resucitado en plena forma, con camisa de cowboy y descargando su escopeta sobre pervertidos paletos. Dirige Jim Mickle, el de la familia caníbal de We Are What We Are.

Obviamente, ninguno de los personajes citados es un zombi ortodoxo, así que diremos que los humanos podridos que más nos han gustado son estos tres:

Martin (Dead Snow 2)

Medio humano medio zombie, gracias a un cirujano incompetente que le cose un brazo perteneciente al jefe de un batallón nazi venido de los muertos. Esto le dota de una fuerza sobrehumana y situaciones delirantes, como espachurrar a un niño al tratar de hacerle la reanimación cardiopulmonar.

Buck (Zombeavers)

El típico gordito que se integra con los populares abusando de chistes y excentricidades. Pone a cuatro patas a la chica más sexy de la pandilla gritando animaladas en estéreo y se pasa toda la película con su pie amputado dentro de una bolsa con hielo. Como zombie castor no tiene precio.

McNamara (The Canal)

Vale, lo sabemos, esta tampoco no es de zombis, es de fantasmas, pero aparece Steve Oram, que ya nos desencajó la tuerca como asesino en serie en Turistas (de Ben Wheatly, el dire de Killl List), y aquí interpreta a un inspector de policía que se planta en tu dormitorio a darte los buenos días sin avisar.