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Las víctimas del tren de Santiago quieren destapar las mentiras

La Plataforma Víctimas Alvia 04155 busca financiación para rodar un documental sobre el accidente en el que murieron 81 personas en julio de 2013. Hablamos con uno de los supervivientes.

por Marcos del Río
16 Enero 2015, 11:38am

81 muertos. Más de 140 heridos. Un único responsable señalado. Han pasado 541 días desde que toda la atención mediática y ciudadana de España y de medio mundo desplegó sus focos sobre la maldita curva de A Grandeira, en el barrio santiagués de Angrois. Ha pasado un año y medio desde que en aquel fatídico 24 de julio de 2013, víspera de las fiestas del Apóstol en la capital gallega, las agujas se detuvieron a las 20:41 horas, momento en que el Alvia 04155 que cubría la línea LAV Olmedo-Galicia descarrilaba causando el accidente ferroviario más trágico de la historia reciente del país.

Tras las impactantes imágenes de los primeros minutos, los testimonios de los supervivientes en las horas posteriores y la publicación de las grabaciones de los testigos en los sucesivos días, los focos se fueron apagando y el circo mediático levantó el campamento en busca de otras historias en diferentes lugares. Precisamente para luchar contra ese olvido forzado nació la Plataforma Víctimas Alvia 04155. Para que no se olvide y para señalar a más culpables, de manera que un accidente de este tipo no se vuelva a repetir.

Y esta plataforma está estos días de enhorabuena. En diciembre del año pasado pusieron en marcha una campaña de crowfunding para financiar la producción de un documental que arroje luz sobre el suceso, y han logrado recaudar 53.490 euros, casi 3.500 más del que se habían marcado como objetivo.

Hablamos con Jesús Domínguez, presidente de la asociación, que atiende a VICE justo antes de entrar a rehabilitación por secuelas derivadas del accidente. Él iba en aquel tren con otras 217 personas, y es la cabeza más visible de una plataforma que componen 150 asociados –víctimas y familiares directos- y dos mil simpatizantes.

VICE: Se necesitaban 50.000 euros en un plazo de 40 días y se han conseguido 53.490. Imagino que estaréis satisfechos con la respuesta obtenida.

Jesús Domínguez: La verdad es que sí. Con la crisis que hay, que es una cosa a tener en cuenta, que 1.400 personas se molesten y te financien un proyecto así es para estar contentos. Hemos trabajado mucho, hemos ido por ciudades como A Coruña, Ourense, Santander, Gijón, Madrid... repartiendo folletos en las estaciones de tren y en la calle haciendo una verdadera campaña.

¿En qué momento surge la idea de realizar un documental? ¿Se baraja desde el principio? ¿Va tomando forma con el paso de los meses?

Nada más ocurrir el accidente hay gente que tarda en reponerse o está en el hospital. Montamos la asociación alrededor de tres meses después. El tema ha tenido mucha repercusión pero por desgracia se busca el enfoque sobre las víctimas, el dolor, el morbo. Lamentablemente eso vende más, así que nosotros empezamos a hablar con expertos e ingenieros para intentar averiguar qué ha ocurrido. La verdad oficial es que fue culpa del maquinista. Yo soy ingeniero y los que estamos dentro conocemos cómo funciona la alta velocidad. Lo primero es que vamos a doscientos por hora en una línea de alta velocidad y al final dependemos de que el maquinista llame por teléfono. Empezamos a investigar, a hablar con gente y nos damos cuenta de que nos han engañado. Nos vendieron la alta velocidad con alta tecnología y con frenado automático, publicado a bombo y platillo por los medios en 2011. Y era mentira. Lo único que era verdad era la velocidad. Eso nos genera más indignación. Mantenemos que aparte de las responsabilidades penales, y no olvidemos que la instrucción de un juicio a lo mejor puede llevar diez años, hay responsabilidades políticas, así como en Renfe y en Adif.

Por lo tanto la idea de rodar esta producción responde a que la plataforma de víctimas no está satisfecha con la manera en que se han hecho las cosas. ¿Cuál es entonces el principal objetivo?

Las víctimas hemos visto cómo los posibles responsables políticos, empezando por José Blanco, ministro de Fomento durante la construcción de la línea, Alberto Núñez Feijóo, que asistió a la inauguración, el entonces Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá –hoy Ministro de Justicia-, Ana Pastor o el presidente de Renfe ni han dimitido ni han asumido que algo se ha hecho mal. Es más, muchos de ellos han sido premiados con ascensos y promociones. En cualquier otro país habrían dimitido. Había avisos por escrito que llegaron a altos cargos en los que se alertaba de que iba a haber un accidente si no se revisaba el tramo. Empezamos a encontrar negligencias, pero tampoco tenemos tanta voz; una vez que ha pasado el accidente, la gente sigue con sus vidas y se tiende a olvidar. Cada vez teníamos menos intervenciones, salíamos menos en los medios, y es entonces cuando surge la idea de hacer este documental de denuncia para contar las chapuzas que se hicieron y cómo se premió a quienes las cometieron. Una productora se puso en contacto con nosotros pero no teníamos dinero para financiar el proyecto porque la asociación no recibe dinero público, de modo que iniciamos esta campaña de micromecenazgo.

También lo queremos rodar para contar cómo se nos ha tratado. Cada 25 de julio se hace entrega de la Medalla del Apóstol y en 2014 nos la dieron a nosotros, pero no queremos medallas. Queremos una comisión de investigación, algo a lo que PP y PSOE se han negado. Mientras dentro entregaban la medalla a dos personas, los demás esperábamos fuera, y ¿sabes lo que hicieron? Nos mandaron a los antidisturbios y a la policía secreta. Nos estuvieron siguiendo y escoltando todo el día por Santiago. Por eso queremos que salga el documental. Para destapar que detrás de este silencio está el negocio de la alta velocidad. El que ahora es Ministro de Justicia lo primero que hizo entonces fue conceder una entrevista al Faro de Vigo en la que dijo que algunos dañinamente queríamos joder el negocio de la alta velocidad. Lo único que les preocupaba era el negocio. La Marca España. Y lo que daña la Marca España es su imagen. Queremos que no nos mientan. Queremos que no nos manden a los antidisturbios. Hemos visto cómo el presidente de Renfe, máximo responsable de la empresa que tenía que llevar a los viajeros a destino sanos y salvos es ahora Secretario de Estado de Infraestructuras [Julio Gómez-Pomar].

¿A qué responde el nombre elegido para el documental, Frankenstein-04155?

Es la denominación coloquial que hay dentro de Renfe para el modelo de Alvia 730. Es una modificación del anterior con furgones diésel. Elevaron mucho el punto de gravedad, lo que provoca que los accidentes sean más graves. Ha habido descarrilamientos similares del modelo original con uno o dos muertos. De ahí el nombre que internamente la propia empresa le da a este rediseño malo.

¿Han recibido alguna presión o coacción para cancelar el proyecto?

La coacción más grave ha sido la negación de reuniones con PP y PSOE cuando lo hemos pedido o enviarnos a los antidisturbios. Una persona de la junta directiva, la entonces diputada popular Teresa Gómez-Limón, recibió la llamada directa de su compañero de partido Rafael Catalá cuando estaba convaleciente para pedirle que dejara de pedir dimisiones.

Nos han echado de estaciones e incluso de la vía pública. El otro día el padre de un fallecido estaba repartiendo folletos en Atocha y la seguridad privada de Adif le retuvo durante veinte minutos hasta que llegó la Policía. No había ningún delito y estuvo rodeado por seis guardias jurado. Estamos sopesando denunciar.

Por el contrario, ¿han recibido muestras de apoyo inesperadas?

Muchas. El escritor Alberto Vázquez Figueroa nos ha ofrecido su ayuda con un libro que queremos editar, así como el ganador del Premio de las Letras Galegas de 2014, Cándido Pazó. Además hemos recibido el apoyo de la Asociación de las Víctimas del Metro de Valencia, del Yak-42, Spanair, Madrid Arena... Estamos formando una red de asociaciones de víctimas de catástrofes, porque siempre se repiten los mismos esquemas.

¿Se puede adelantar algo de lo que encontraremos en el documental?

Van a salir documentos que la gente desconoce. Correos que advertían del peligro, testimonios de maquinistas, ingenieros o policías que quieren hablar. Hay cosas que no se han dicho y que vamos a publicar. Por ejemplo, las medallas al mérito policial, que se entregan a agentes que estando de servicio se han jugado la vida, y van acompañadas de una cantidad económica, finalmente recayeron en sus superiores. Hay mucha gente que se ha puesto en contacto con nosotros porque quieren contar todas las mentiras que se han dicho y que aún hoy la mayoría de gente desconoce. Fue un accidente evitable pero no se tomaron decisiones correctas.