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Los 43 de Ayotzinapa no tenían vínculos con los cárteles, aseguran sus compañeros

El delegado estudiantil Omar García desmiente las últimas informaciones aparecidas. Éstas se habrían obtenido a través de una presunta llamada pinchada en la que se relata un intento de secuestro del colegio de Ayotzinapa por parte de los cárteles.
13.11.15

Imagen por Hans-Maximo Musielik.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.

Omar García, un delegado estudiantil de la misma escuela normal de la que desaparecieron 43 hombres el año pasado, desató una oleada de clamor nacional. El joven desmintió las últimas informaciones aparecidas sobre el caso, según las cuales los cárteles estarían infiltrados en la escuela. García reconoce que las organizaciones criminales son una amenaza constante, pero considera que las informaciones son una mera campaña de desprestigio.

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"Es un afán más de vincular a los estudiantes de esta escuela con grupos criminales", cuenta Omar García a VICE News. "Cuando sabemos que son ellos los que negocian con criminales".

Las últimas denuncias de vínculos con el narcotráfico proceden de una llamada interceptada del teléfono de García. En la misma se escucha cuando otro estudiante no identificado le informa que el cártel de Los Ardillos había planeado el secuestro de otros cuatro estudiantes que se sospechaba trabajaban para el cártel rival, Los Rojos.

Ambos estudiantes mencionan el sobrenombre de uno de los posibles objetivos del plan. El estudiante no identificado que conversa con García expresa entonces su preocupación por que las noticias salgan a la luz "podría hacernos quedar muy mal parados".

La investigación inicial del gobierno sobre los 43 estudiantes de Ayotzinapa —que desaparecieron después de ser atacados por un grupo integrado por policías y miembros del cártel Guerreros Unidos en la ciudad de Iguala el 26 de septiembre de 2014— concluía que los estudiantes habían sido confundidos con miembros del cártel de Los Rojos.

Dicha versión fue siempre rechazada tanto por los padres de los desaparecidos como por otros estudiantes de la escuela. Ambos creen que se trataba de un intento por criminalizar a las víctimas para así reducir el enfado y la indignación que los asesinatos han sembrado tanto en México como en el mundo entero.

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La idea que los estudiantes podrían haber sido confundidos por delincuentes fue también descartada por la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos, una organización de expertos formada para supervisar la sospechosa investigación del gobierno mexicano. Tal fue una de las múltiples conclusiones alcanzadas por los expertos que ha socavado la versión oficial y que ha llevado al gobierno a prometer que reabrirá la investigación. Se sabe que la decisión ha molestado profundamente a varios miembros del ejecutivo.

La conversación grabada fue publicada la semana pasada por el periódico nacional Milenio —en una filtración que muchos dan por sentado que ha sido orquestada desde el gobierno—. Pese a todo, la noticia ha vuelto a provocar que la tesis de un presunto vínculo de los estudiantes con los cárteles de la zona vuelva a cobrar fuerza. También se produce en un momento de tensiones crecientes entre los estudiantes y las autoridades, que alcanzaron su punto culminante este miércoles pasado. Entonces la policía y varios estudiantes se enzarzaron en una batalla campal en las inmediaciones de la escuela.

García, cuyo verdadero apellido es Velázquez, ha reconocido que la llamada telefónica se produjo. Sin embargo, asegura que ha sido deliberadamente malinterpretada y descontextualizada. Y el contexto no es otro que el de una escuela situada en el corazón de una región plagada de organizaciones criminales que luchan sin descanso por controlar un territorio, repartido, a menudo, por los corruptos funcionarios del gobierno mexicano.

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"Estamos rodeados de grupos criminales que pueden actuar con total impunidad en toda la región", explica García, uno de los supervivientes del ataque del año pasado en Iguala. "Nuestro temor sigue siendo el mismo, ya nos desaparecieron, nos asesinaron y nadie les hizo nada, ¿por qué no podrían volverlo a hacer?"

El objetivo de la llamada no era otro que alentar a los estudiantes a que tengan cuidado con las amenazas de estos grupos. "La amenaza de los grupos criminales no es nueva aquí. Aquí se vive una guerra", sentencia.

García ya había declarado a VICE News anteriormente que el secretario del colegio había sido secuestrado por el cártel de Los Rojos a finales de 2013, y que los estudiantes habían reunido 80,000 pesos para pagar su rescate porque tenían miedo de denunciar la desaparición ante las autoridades.

El líder estudiantil también había recordado que su hermano mayor fue secuestrado y asesinado tres meses antes de la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala. Milenio publicó ayer jueves extractos de una investigación oficial estatal en la que se dice que el hermano de García murió durante un tiroteo.

La conversación telefónica ha sido filtrada tres semanas después del estreno en cines del docudrama La noche de Iguala, una pieza basada en la versión inicial de los acontecimientos proclamada por el gobierno.

La película ha puesto de manifiesto que la relación entre los estudiantes de Ayotzinapa con las autoridades atraviesa por un momento realmente bajo.

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La tensión acumulada, de hecho, estalló este miércoles, cuando policía y estudiantes se enzarzaron en un enfrentamiento. Todo sucedió después de que la policía interceptara a un convoy de estudiantes que se habían hecho con varios autobuses de pasajeros y con un camión de gasolina. La batalla se saldó con 20 estudiantes y 7 agentes de policía heridos.

"Nos están machacando. Hay toda clase de policía y heridos", relató a VICE News por teléfono y en directo el estudiante Jesús Castro, en plena confrontación. La batalla terminó, además, con la detención de 13 estudiantes.

Después del suceso, el grupo pro derechos humanos local Tlachinollán, que suministra representación legal tanto a los estudiantes como a los padres de los desaparecidos, emitió un comunicado en que denunciaba la brutalidad policial. "Las distintas fuerzas policiales han tratado a los estudiantes de manera cruel e inhumana", leía el comunicado. También se relataba que algunos estudiantes habían sido golpeados en la cabeza, mientras que otros fueron obligados a quitarse los pantalones y fueron amenazados con ser torturados.

Un comunicado anterior emitido por las autoridades policiales culpaba a los estudiantes del enfrentamiento "que han arrojado piedras y hasta un granada desde los autobuses". Más tarde, el gobierno también emitió su propio comunicado en el que rebajaba la gravedad de los enfrentamientos y subrayaba que todos los estudiantes detenidos habían sido puestos en libertad y que no había ningún herido de seriedad.

Sigue a Melissa del Pozo en Twitter: @melissadps