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La expansión que Egipto quiere hacer del Canal del Suez puede arruinar el Mar Mediterráneo

Los científicos no están en contra de la globalización marítima, solo intentan detener la inminente amenaza que se cierne sobre el Mar Mediterráneo.

Foto vía Flickr

El plan del Gobierno de Egipto para agrandar y profundizar el canal del Suez ha tenido un gran apoyo al interior del país, pero ha levantado preocupaciones entre los científicos, quienes afirman que este proyecto de $8.5 billones de dólares puede tener consecuencias devastadora en el mar Mediterráneo.

El elemento central del plan consiste en un canal de 72 kilómetros, que cuesta $4 billones de dólares, el cual será excavado junto a un canal ya existente de 162 kilómetros, para facilitar el tráfico de dos vías para los puntos donde el canal es demasiado estrecho. El proyecto inició el 5 de agosto, bajo supervisión militar.

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El canal fue agrandado varias veces anteriormente, la última vez en 2010, pero nunca de una manera tan radical. Los planos actuales han existido por décadas, y se han puesto sobre los escritorios de los expresidentes Hosni Mubarak y Mohamed Morsi, quien los estaba considerando antes de ser depuesto por las fuerzas militares en julio.

Este canal, que le permite a los barcos provenientes de Asia hacer una ruta que bordea el cabo de Buena Esperanza, ya era un orgullo entre los egipcios. Ahora, las noticias sobre su expansión han generado un sentimiento nacionalista entre los habitantes del país.

El canal del Suez desde arriba. Foto vía Flickr.

“Ciertamente hay un montón de ópticas políticas y retóricas en juego”, afirmó a VICE Samer S. Shehata, profesor de Estudios del Medio Oriente en la Universidad de Oklahoma, y experto en asuntos del país egipcio. “Como muchas otras cosas en Egipto, el éxito de este proyecto dependerá de su transparencia, eficiencia, y de si hay registros públicos”, declaró Shehata.

Los encargados de la planeación afirman que la expansión acortará los tiempos de espera para que los barcos crucen de once horas a solo tres. Eso significaría que el número de barcos que pasarían entre el mar Rojo y el mar Mediterráneo se doblaría de 49 a 97. Con base a esto, el Gobierno afirma que este incremento aumentaría los $5.1 billones de dólares de producción anual a $13.2 billones de dólares para el 2023.

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Sin embargo, los científicos advierten un gran riesgo en mezclar los dos cuerpos de agua, los cuales de por sí son biológicamente distintos. El mes pasado, en un texto titulado “Double Trouble”, publicado en la revista Biological Invasions, un grupo de biólogos marinos tildaron de “siniestro” el plan perpetrado por el país egipcio.

“Existen más de 100 años de estudios científicos acerca de la invasión de especies del mar Rojo al mar Mediterráneo; no es un fenómeno reciente”, declaró a VICE Bella S. Galil, científica senior en el Instituto Nacional de Oceanografía de Israel, y una de las autoras del texto.

Incluso antes de la apertura del canal, Galil notó que el comercio transcontinental arrastraba especies como cangrejos al pasar. Pero no fue sino hasta la construcción del canal original, terminado en 1869, en el que murieron miles de trabajadores, que la invasión empezó realmente.

Galil y sus colegas estiman que alrededor de 700 especies no nativas del Mediterráneo han entrado al mar a través del canal del Suez. “Este pasaje es uno de los mecanismos más potentes para potenciar las invasiones de especies marinas en el mundo”, afirmaron en el texto los científicos.

Una bandada de Rhopilema Nomadica. Foto por Shevy Rothman.

El pez globo venenoso se ha encontrado hasta en Italia, realmente alejado del Suez. Enjambres de medusas venenosas conocidas como Rhopilema Nomadica se esparcieron de Túnez hasta la zona conocida como Levante mediterráneo, donde han atacado a bañistas, han dañado redes de pesca y hasta obstruyeron una planta de enfriamento del agua en Israel.

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En el Mar Rojo, las medusas causaron algunos problemas porque tienen depredadores naturales, que mantienen la población regulada. En el Mediterráneo, en donde las medusas cazan peces nativos y larvas de crustáceos, causando estragos en la cadena alimenticia de abajo hacia arriba, nada se interpone en su proliferación. “Es un juego de suma cero”, afirmó Galil.

Debido al cambio climático, los científicos esperan que el mar Mediterráneo se caliente en las próximas décadas, lo que haría el ambiente mucho más habitable para las especies del mar Rojo y hasta el Océano Índico. La ONU también predice que el aumento en la acidez del mar, más la contaminación de este, va a afectar los arrecifes de coral alrededor del mundo, lo cual desencadenaría la muerte de varios peces y otras especies, dejando más espacio para las medusas. Las poblaciones de vida marina nativa se agotarían, devastando la industria pesquera del Mediterráneo.

“Realmente no sabemos en qué momento va a estallar esto”, afirmó Galil. “Cualquier entorno natural tiene una reserva para subsistir, pero sabemos que el entorno del oriente mediterráneo está colapsado. No sabemos con exactitud qué especies van a ingresar o cuándo, lo único que sabemos es que va a pasar”. Los observadores egipcios se preocupan también por el canal, pero no por razones ambientales.

El proyecto no solo expande el canal, sino que planea hacer una construcción de 75.000 kilómetros alrededor de este. Egipto espera volver su territorio un centro logísitico internacional, apropiándose de servicios de transporte hacia puertos como el de Singapur. El Gobierno afirma que el proyecto generaría un millón de empleos.

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A su vez, varios expertos creen que hay un gran chance de que el proyecto del canal beneficie la economía egipcia a largo plazo, y de que valide la presidencia de Sisi. Las elecciones de mayo pasado, que tuvieron como resultado un 97% a favor de Sisi, fueron vistas por muchos como unas elecciones manipuladas. Esta presidencia ha sido empañada por violaciones severas a los derechos humanos, que incluyen medidas drásticas contra los islamistas y el encarcelamiento de periodistas.

“Sisi quiere encontrar un camino de legitimación para su presidencia, y no quiere parecer un dictador militar, cosa que inevitablemente es”, Le dijo a VICE Mohamed Elmenshawy, residente del Instituto del Medio Oriente, y columnista del periódico Al Shorouk News.

Elmenshawy dijo a la comunidad de negocios de egipto que no se fiaba del incremento de la militarización de la economía en el país. “Un montón de empresarios se oponen al proyecto del canal porque no creen que puedan competir contra el ente militar, que no tiene que pagar impuestos o tarifas.

A pesar de diferencias en el proyecto, su impacto ecológico no es tan discutido en un país donde la tasa oficial de desempleo es cercana al 13%, y un cuarto del país vive en la pobreza. Para muchos habitantes los bonos, que pagan el 12% de intereses (una tasa 3% mayor que la cuenta promedio de banco), eran simplemente una buena inversión. “Hablar de un ambiente propicio para proyectos es un lujo en Egipto”, afirmó Elmenshawy.

La expansión está tomando lugar en medio de una competencia mundial de armas marítimas. Un plan ambicioso del Gobierno panameño para doblar el tamaño del canal de Panamá pretende ser completado para el 2016. Nicaragua también anunció un canal a modo de competencia, financiado por China, y su construcción empezará a finales de este año. Por todo el mundo, varios países andan profundizando sus puertos para poder acomodar de forma masiva una nueva clase de barcos de carga, con un tamaño parecido al de cuatro canchas de fútbol en longitud.

Galil dice entender la realidad económica en Egipto, pero afirma que el Gobierno tiene que tomar los pasos necesarios para llevar a cabo asesorías serias sobre impacto ambiental. Pone como ejemplo el canal de Panamá, donde los ingenieros crearon un sistema de puertas en la entrada de los océanos Pacífico y Atlántico, para prevenir la entrada de especies invasivas. “Los científicos no están en contra de una globalización del comercio”, aclara Galil. “Lo que piden es completamente aceptable”.

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