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Platicamos con Michael Moore sobre la película 'American Sniper'

Platicamos con el cineasta sobre los francotiradores, Sarah Palin, el trastorno de estrés postraumático, la vez en la que Clint Eastwood amenazó con matarlo y muchas cosas más.
4.2.15

Advertencia: Esta entrevista contiene spoilers sobre la película American Sniper.

El 18 de enero, dos días después del estreno de la cinta de Clint Eastwood, American Sniper , Michael Moore declaró en un tuit: "Mi tío fue asesinado por un francotirador en la II Guerra Mundial. Nos han enseñado que los francotiradores son cobardes. Que te disparan por la espalda. No son héroes. Y los invasores son peores aún". A ese mensaje le siguió este otro: "Pero si estás la azotea de tu casa defendiéndola de invasores que llegan desde lejos, no eres un francotirador, eres un valiente, un vecino". La respuesta de la derecha no se hizo esperar y fue contundente. Breitbart calificó los tuits de "troleo patético"; John McCain dijo que eran "estúpidos" e "indignantes", y Kid Rock escribió en su página web: "Jódete, Michael Moore, eres una mierda y tu tío se avergonzaría de ti". Quizá la reacción más exaltada a las palabras de Moore fue la de Sarah Palin, quien posó junto al sargento Dakota Meyer, condecorado con una Medalla de Honor; ambos sostenían un cartel en el que podía leerse: "Fuc_ You, Michael Moore". Las oes del apellido estaban dibujadas como si fueran las miras de un fusil.

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Después de formarse la crítica de la izquierda y la derecha, Palin defendió el cartel durante un extraño discurso en la Cumbre por la Libertad celebrada en Iowa el sábado pasado: "Lo que el cartel dice es lo que el resto de nosotros pensamos". Por su parte, Moore no ha hecho ninguna aparición en televisión ni ha reaccionado más allá de unos tuits y alguna que otra publicación en Facebook. Sin embargo aceptó platicar con Eddy Moretti, de VICE, sobre American Sniper, los francotiradores en general, Sarah Palin, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la vez en la que Clint Eastwood amenazó con matarlo y otros asuntos del circo mediático.

VICE: Hola, Michael. Antes de hablar de las reacciones que provocaron tus tuits, te ofrecemos la oportunidad de que aclares qué quisiste decir con ellos, qué te llevó a escribirlos y cómo te sentías cuando lo hiciste.
Michael Moore: Pues lo primero que diré es que no siento ninguna necesidad de aclarar o defender lo que escribí. Es más, me enorgullezco de haberlo escrito. No me arrepiento de nada y, de hecho, he añadido más a lo dicho. No me siento amedrentado por toda esa gente que ha impulsado a todo un país a librar una guerra ilegal y absurda. La verdad es que todo esto no me ha afectado lo más mínimo. Yo digo lo que digo. Por supuesto, si estuviera equivocado o hubiera cometido un error, lo corregiría, pero no ha sido el caso. Y me molesta ver en televisión o escuchar a la gente decir: "Michael Moore se ha retractado". Pues no ha sido así. No voy a disculparme por mi firme creencia de que este país debe poner fin a su actitud belicista.

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También creo que la razón por la que estamos teniendo esta conversación —y esto es algo que no le he dicho a nadie, ya que he rechazado todas las peticiones para aparecer en televisión— es que el problema de Twitter y el por qué a veces tienes que, digamos, aclarar las cosas, es que 140 caracteres no pueden transmitir la profundidad de lo que se pretende explicar. Por eso, con Facebook y esta entrevista voy a tener una buena oportunidad para ampliar lo que dije en Twitter.

Hablabas de dos cosas distintas en diferentes medios. En Twitter te referiste al problema de los francotiradores, un tema fascinante que merece mención aparte, y por otro lado hablabas de la película American Sniper . Da la sensación de que hacías una distinción entre ambas, ¿no?
Correcto. No mencioné American Sniper en mis tuits originales a propósito. Escribí aquello porque ese fin de semana se estaba hablando mucho de los francotiradores no solo con motivo de la película, sino porque era el fin de semana conmemorativo de Martin Luther King. No me pareció apropiado que se estrenara una película sobre un francotirador el mismo fin de semana en el que se rinde homenaje a un gran estadunidense que fue asesinado por uno de ellos. Y a los que piensan que no hay nada de malo en ello, ¿qué pasaría si mañana se anunciara que American Sniper 2 se estrenará el 22 de noviembre, día del asesinato de John F. Kennedy por parte de un francotirador?

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Entiendo. Es como que a nadie se le ocurriría hacer una película sobre desastres o atentados y estrenarla el 11 de septiembre, por ejemplo.
Exacto. Tampoco las tiendas de electrodomésticos celebran el Día del Holocausto poniendo en oferta los hornos. Obviamente, ése es el ejemplo más extremo, pero ilustra la falta de tacto, ¿no? Quizá hayan pensado: Bueno, va a estrenarse Selma. ¿Van a ir los blancos a ver esa película? Vamos a darle a los blancos algo que ver durante el fin de semana de Martin Luther King . No sé, es muy incómodo. Me hizo pensar en los francotiradores, y tienes que haber crecido en mi familia para llegar a entender lo mucho que nos afecta ese tema.

Mi tío se llamaba Lawrence Moore, pero lo llamaban Lornie. Nunca llegué a conocer a mi tío Lornie porque nací nueve años después del fin de la guerra, pero ya desde pequeño me di cuenta de lo mucho que su muerte había afectado a mi familia. Afectó muy intensamente a mi abuela. Cuando finalmente repatriaron su cuerpo y lo enterraron en el cementerio católico de Flint, mi abuela convenció a su marido para que se mudaran. Se trasladaron a una casa a escasos metros del cementerio. Mi abuela iba cada día a visitar la tumba de mi tío.

Además de todo esto, en la marca militar que el Departamento de Guerra —lo que hoy es el Pentágono— les envió, no aparecía el nombre Lornie ni Lawrence Moore, sino Herbert Moore, el marido de mi abuela, mi abuelo. Así que en la tumba ni siquiera está su nombre.

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Dos o tres veces al año, los niños de la familia íbamos a depositar banderas en su tumba. Sus hermanos lo querían mucho. Era el hermano bondadoso, aquel al que todos acudían.

La guerra en Filipinas se había terminado y habían ganado. Estaban en la provincia de Luzon y marchaban por la carretera de vuelta a la base. Los soldados japoneses eran famosos por no rendirse, y un francotirador apostado en un árbol le disparó a mi tío en la parte trasera de la cabeza y lo mató al instante. Nadie lograba entender ese acto de tremenda cobardía, cuando todo había acabado ya.

Enseguida envié el segundo tuit porque quería aclarar lo que quise decir con "francotirador". Para mí, un francotirador pertenece al bando invasor. Son el soldado y las personas que no están obrando bien, que se encaraman en la copa de los árboles o en los edificios y se ocultan para derribar a la gente sin que se enteren, sin brindarles la posibilidad de defenderse. Si el ejército de otro país estuviera marchando sobre Broadway y alguien se subiera a una azotea para tratar de detenerlos, esa persona no sería un francotirador, sería una defensora de su hogar. Lo mismo ocurre con el francotirador árabe de American Sniper: ¿qué estaba haciendo? Tratar de detener a las fuerzas invasoras.

Los alemanes —no los Aliados— perfeccionaron el concepto del francotirador durante la I Guerra Mundial. Durante la II Guerra Mundial —creo que esto lo puedes consultar—, dos tercios de las muertes a manos de francotiradores fueron causadas por soldados japoneses y alemanes. La guerra continuó y los rusos también aprendieron la técnica. Entre 1956 y 1957, Eisenhower clausuró la escuela estadunidense de francotiradores de Camp Perry, en Ohio.

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¿Por qué?
No lo sé. He estado investigándolo esta semana. Estuvo cerrada durante 30 años hasta que Reagan la volvió a abrir en 1987 en Fort Benning. Después de la guerra de Corea, según me contó un veterano, se hablaba mucho de que no era propio del estilo norteamericano. Los francotiradores son muy necesarios para las fuerzas invasoras. Si nos atacaran, todos nos haríamos francotiradores, por decirlo de alguna forma. Pero cuando llegaran los libertadores, serían los francotiradores los que los matarían. Y ahí se genera la confusión, cuando uno ve las noticas en Fox News. Cuando hablan de American Sniper, ¡se refieren a los soldados estadunidenses como los liberadores de Irak! No hemos liberado nada. De hecho, ¡empeoramos las cosas y encima perdimos la guerra! Un tanto en contra. La gente debería repetirse eso de vez en cuando. Nos iría mejor en el futuro si reconociéramos que perdimos la guerra de Vietnam, que perdimos en Irak y también en Afganistán. ¿Por qué nos inventamos cuentos sobre nosotros mismos? No hace bien a nadie y únicamente nos va a traer más problemas en el futuro.

La derecha política de este país apoya la película, que además está teniendo bastante éxito de taquilla. Suponiendo que el éxito se deba a que a la gente le encanta el protagonista, podría decirse que a los estadunidenses les encanta el francotirador, ¿no? ¿A qué crees que se debe? Es cierto que, generalmente, los francotiradores se perciben como una amenaza. Pero ¿qué aporta la figura del francotirador a la conciencia estadunidense que resulta tan atractivo y mueve a la gente a ir al cine? Hay un fuerte componente de psicodrama en torno a esta película.
Sí, y está relacionado con el hecho de que desde el punto de vista psíquico, sabemos que estábamos equivocados. Sabemos que no había armas de destrucción masiva. Sabemos que 4.400 jóvenes estadunidenses perdieron la vida, así como decenas de miles de iraquíes. Sabemos todo eso y, en el fondo, nos sentimos culpables por ello.

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Hay muchos republicanos de la Guerra Fría que también van al cine, no viven en una burbuja. Tienen familiares o vecinos, conocidos que han vuelto de la guerra muy trastornados. Hay muchos problemas de TEPT. Hay muchos ex soldados con problemas de salud mental. Debo decirte que las dos veces que he visto la película, el final me ha parecido muy tranquilo. No se oyen vítores. Incluso cuando Bradley Cooper —el actor principal— derriba a Mustafa, el francotirador árabe, no hay abucheos. Y créeme que vi la película con un público nada afín a mi ideología política. Todos parecían muy afectados y se sentían muy tristes. Todos los personajes de la película acaban destrozados por la guerra o muertos. Y la película no es una celebración. Puede que la gente entre con los ánimos encendidos, pero no salen de la misma manera.

Ahora mucha gente quiere ver la película por la controversia que ha suscitado y porque ha sido nominada como mejor película, y ¿quién no quiere ver la mejor película? También porque está dirigida por Clint Eastwood, que ha hecho algunas de las mejores producciones. La gente va por muchas razones. Se ha hecho un estudio de la gente que asistió y los resultados muestran que era un público compuesto por personas que van al cine una vez al año o que nunca van.

Volvamos un momento al tema de los francotiradores y a la distinción que haces entre estas personas y la película American Sniper. Existe una relación personal con estos asesinos y las consecuencias que provocan, y no hay demasiadas historias sobre francotiradores en el imaginario colectivo de los estadunidenses a excepción, quizá, de los que actuaban en la II Guerra Mundial, como decías.
Dejando esos de lado, seguro que no puedes decirme el nombre de ningún francotirador al que todo el mundo considere un héroe norteamericano. No está en nuestra cultura. Tenemos la famosa historia de Jesse James y el cobarde que le disparó por la espalda. Estaba colgando un cuadro en su casa cuando un tipo se acercó a la ventana y lo mató de un disparo. No se recuerda a Jesse James como un canalla. Era un ladrón y un asesino, pero en la historia que se suele contar, el canalla fue el tipo que lo mató. Se suele asociar al francotirador con el lado oscuro, con el causante del mal, ya sean los alemanes en las dos guerras o los japoneses en el caso de mi tío.

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Hay otra película titulada Fury (Corazones de hierro). ¿La viste?
Sí, la vi.

Ahí también aparece un francotirador que, al final, elimina al héroe americano. Parece que la catadura moral del francotirador cambia en función del observador.
Me gustó esa película. Era un filme de guerra muy bien producido que consiguió mantenerme en tensión todo el tiempo. En un punto, llegan a una ciudad en la que hay otro francotirador alemán, que era el mayor problema de los soldados estadunidenses que llegaban a estas ciudades. El ejército invasor, los alemanes, estaba ocupando la ciudad y tratando de detener a los liberadores. No podían ganar en un enfrentamiento justo. Era obvio que los estadunidenses tenían más tropas, más dinero y más potencia de fuego, pero yo lo veo más desde la perspectiva zen: históricamente, el opresor, el invasor, el ocupante casi siempre es el bando derrotado. En otras palabras, el bien triunfa sobre el mal, salvo unas pocas excepciones, como la de los nativos americanos.

Recibo mails de gente diciendo que Chris Kyle protegió a nuestras tropas y salvó vidas. ¿Qué quiere decir eso de que "salvó vidas"? Para empezar, no debería haberse puesto en peligro la vida de nuestros soldados. Los que lo hicimos mal fuimos nosotros; éramos el ejército invasor y al final perdimos. Estábamos ahí con falsos pretextos y dejamos el lugar peor que cuando entramos.

Teniendo en cuenta tu experiencia personal y tus sentimientos con respecto a la figura de los francotiradores, ¿podrías describir qué sentiste mientras entrabas en el cine y después de ver la película?
Yo asistí a la segunda noche de estreno. Sólo la proyectaban en cuatro salas del país. Me gusta Clint Eastwood, así que fui a ver su nueva producción. Creo que el tráiler y los anuncios para televisión de la película son los mejores de este año. Cuando entré, dije: "Madre mía, mira esto. Estamos en el Village y aquí no hay nadie del Village". Una persona se acercó a mí y me dijo: "¡Qué bien que hayas venido!", y me dio las gracias por mis películas.

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Enseguida me di cuenta de que estaba en un cine con 800 veteranos o soldados en activo, o familiares y amigos de estos, gente que no suele ir al cine. Se les veía muy fuera de su elemento. Estaban inquietos y tenían la misma mirada que yo tendría si estuviera asistiendo a un círculo de debate en Oxford.

En cualquier caso, estaba encantado de estar entre ese público, porque la película les afectaba mucho. Hubo lágrimas, la película despertó sentimientos. Los créditos finales no tienen banda sonora. Muy sombrío. Todos los personajes acaban trastornados por la guerra, se oponen a ella o mueren. Al final no hay ninguna victoria que celebrar, no ocurre como en Rescatando al soldado Ryan, cuando Tom Hanks muere pero en tu fuero interno piensas: "Bueno, al menos no murió en vano". En esta cinta no hay nada por el estilo, no hay catarsis.

Es interesante. Hoy he visto que va a ser un éxito de taquilla que incluso superará a La pasión de Cristo. Los datos demográficos son muy similares. Se trata de gente que no va al cine y si va, lo hace con poca frecuencia. El 50% del público estadunidense nunca va al cine, y el 25% que va, lo hace una vez al año. El otro 25% es el que sí va a las salas con frecuencia.

Tráiler de American Sniper.

Dejando de lado tu opinión sobre los francotiradores y la política belicista, ¿tienes algo que decir sobre la realización de la película?
Respecto a la realización… Si sigues mi Twitter, sabes que no suelo hacer comentarios. Como muchos otros directores, yo sigo una especie de código tácito por el que los cineastas evitamos criticar las películas de otros directores. Si no nos gusta la película de otro director, no decimos nada. Si algo nos gusta, lo elogiamos a bombo y platillo y animamos a la gente a verlo. Todos sabemos lo que cuesta hacer una buena película. Antes hacía críticas sólo cuando sabía que la gente, sobre todo la de clase obrera, iba a tirar el dinero para ver una película que les habían vendido como una cosa que no es. Estas personas trabajan duro toda la semana, y ahora ir al cine no es nada barato. Por eso no opiné sobre la película en sí en los dos primeros tuits. Luego, en Facebook, sí que comenté que la interpretación de Bradley Cooper es una de las mejores del año. Se transforma de tal manera que no parece él.

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Algo parecido a lo que hizo Steve Carell en Foxcatcher. Al cabo de un rato, Steve Carrell desaparece y ocupa su lugar ese monstruo.
Justamente. Eso indica que es buen actor. Ése sería mi primer comentario positivo sobre la película. Lo segundo es que técnicamente está muy bien hecha. También se tomaron unas cuantas buenas decisiones, como la de no poner banda sonora en los títulos de crédito finales. Solo letras pasando sobre un fondo negro. En mi opinión, la película cojea en el argumento, porque Clint pretende hacer un western al viejo estilo, simplificando demasiado las cosas. Por ejemplo: atentan contra las torres gemelas, alguien hace una llamada y, de repente, la acción se traslada a Irak.

Para quien no haya prestado atención, la película viene a decir: "Como nos atacaron, nosotros respondemos atacando Irak". Obviamente, sabemos que Irak no tuvo nada que ver con el 11S, pero la cinta da a entender que sí y que el protagonista está en una misión para salvar nuestro país. Pero difícilmente iba a poder defendernos desde Irak. Hay problemas de guión en la película y por eso creo que algunas personas del público hablaban entre ellas, porque estaban confundidas. American Sniper cubre lo que parecen ser cinco o seis años, y te preguntas, ¿Cómo terminó en la misma ciudad con el mismo tipo? Es una tontería típica de los westerns antiguos. En ese sentido, era muy de serie B. Luego está la falta de rigor histórico, pero no entraremos en eso. Es una película, no la juzgaré como si fuera un documental.

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Pero creo que la gente está muy afectada por lo que hicimos, y lo seguirá estando. En Traverse City, donde vivo, organicé una serie de programas para veteranos con TEPT, en los que se celebran conferencias para ayudarles a encontrar trabajo. Inicié el primer programa de discriminación positiva para contratar veteranos de Irak y Afganistán. Todos los militares en activo y sus familiares pueden acudir a mis salas gratuitamente cualquier día del año, sin pagar un céntimo. No hay muchas empresas que ofrezcan sus cosas desinteresadamente todos los días del año a militares en activo. Yo tengo tres salas de cine que restauré y las uso para estas iniciativas, para que las gestionen las comunidades que las utilizan.

Proyectas la película en tu propia sala, ¿no?
Sí, la estamos pasando en uno de los tres cines. Lo hago porque creo que es parte del debate y la gente debería verla. No se puede hablar de ella si no se ha visto. Ayer vi que John McCain me criticaba por lo que había dicho sobre los francotiradores en general, y un periodista le preguntó si había visto la película, a lo que contestó: "No, todavía no la he visto". Eso me recordó a cuando fue al show de Letterman para criticar 9/11, y Letterman también le preguntó si había visto la película, y de nuevo contestó que todavía no la había visto. Entonces, el presentador le preguntó: "Senador, ¿cree usted que es correcto criticar cosas que no ha visto?", y McCain reconoció que probablemente tenía razón y que, en efecto, debería ver la película antes.

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No proyectaría Transformers 5, por ejemplo, porque es una mierda de película. Pero ésta no es una mierda y, de hecho, incluso Clint Eastwood dijo que hay un fuerte sentimiento antibelicista en su cinta. Dime, Eddy, cuando saliste de ver la película, ¿pensaste que era una buena forma de convencer a los jóvenes para que se alistaran en el ejército?

Creo que me había preparado para ver un vídeo de propaganda derechista. Mientras veía la película tuve la espantosa sensación de estar en uno de esos videojuegos en primera persona; me pareció peligroso que la gente pudiera pensar que la guerra de Irak era como la versión en vivo de un videojuego. Ese momento me asustó. Pero reconozco que estuve pegado a la butaca cada segundo que duró la película. No aparté los ojos de la pantalla ni una sola vez. Entré preocupado y creo que la película justificaba mi preocupación, aunque ahora que hablo contigo quizá sí puedo apreciar un atisbo de ese mensaje contra la guerra.
En primer lugar, se encuentra con su hermano, que está subiendo a un avión para salir de ahí. Ves que el pobre chico está conmocionado. El francotirador estadunidense, Chris Kyle, está emocionado de verlo y finalmente su hermano le dice la verdad: "A la mierda este lugar". ¿Cuántas veces he oído decir eso a los tipos que vuelven de ahí? A la mierda este lugar. Luego matan a su mejor amigo y él asiste al funeral con su mujer, y la viuda de su amigo lee la última carta que envió a casa, una carta antibélica. Ya sabes, la guerra está mal.

Clint Eastwood no es un ideólogo de derechas, sino más bien una mezcla de ideas políticas. Pero sobre todo es un libertario. Si tuviéramos que ponerle una etiqueta, creo que ésa sería la más adecuada. No creo que considere que los Estados Unidos tenga que ser la policía del mundo. Costó mucho llegar a la idea de que el hermano está en contra de la guerra, que su mejor amigo está en contra de la guerra y que el único que parece estar entusiasmado con la situación es Chris. Los demás lo miran como diciendo, ¿Estás loco? Agachemos la cabeza y larguémonos de aquí cuanto antes .

Parece que insinúas que la película no es tan unidimensional como el debate en torno a ella o las críticas hacia ti, que quizá muestren más ceguera que la cinta.
Sí, exacto. Ahí hay que preguntarse por qué. ¿Por qué tocar ese tema? He leído las ideas de Noam Chomsky, de Matt Taibbi, de Chris Hedges… He leído lo que han dicho los pensadores de la extrema izquierda y estoy de acuerdo con lo que dicen, pero en lugar de ir contra ellos, van contra mí. Me di cuenta hace mucho tiempo de la razón por la que van contra mí y contra Seth Rogen: porque llegamos a lo más profundo de la América convencional. Mis seguidores adoran mi trabajo, leen mis libros y van a ver mis películas, pero estaría perdido si sólo los tuviera a ellos. Mis películas se proyectan en centros comerciales y cadenas de cine, y eso es algo muy poco frecuente en la ideología de izquierda: difundir nuestro trabajo, nuestro arte, y lograr que llegue a lo profundo del estadunidense medio y convencional. Eso me hace peligroso a sus ojos, porque sé que cuento con ese público. Me encantan esos mensajes que recibo a veces en Twitter, como: "¿Cómo puede tener dos millones de seguidores en Twitter? ¿Alguien me lo puede explicar? ¿En qué mundo vivimos?".

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Here
— Dakota Meyer (@Dakota_Meyer) January 23, 2015

Obviamente, habrás visto el cartel que sostenía Sarah Palin con tu nombre y las dos oes con cruces.
¿El cartel que el sábado puso fin a su carrera política?

Sí.
Sí. Yo escribí esos dos tuits el domingo, y el lunes pensé que era mejor redactar una publicación en Facebook, dado que vivo en un país en el que hay mucha gente incapaz de comprender y que 140 caracteres no son muchos. Luego decidí no volver a pronunciarme hasta el viernes. No escribí nada en Twitter sobre esto, no hablé de ello, no hice nada. Simplemente me limité a esperar a que se pelearan entre ellos sin intervenir. Era lo que esperaba que ocurriera. Si lo piensas, la inmensa mayoría de sus simpatizantes son cristianos renacidos. Cristianos de buena fe. Les sorprendió verla con un cartel que decía "Fuck you".

Palin se define a sí misma como una madre estadunidense ejemplar.
Sí, tradición familiar y pay de manzana. Se enfadó tanto conmigo que bajó la guardia y dejó ver la persona que realmente es, la derecha cristiana lo vio y se horrorizó. Le explotó todo en la cara en las redes sociales y el sábado, antes de pronunciar su discurso. Mi teoría es que creyó que los suyos le dieron la espalda en ese momento y eso la desconcertó. Al principio fue por mí, luego recibió la critica de los suyos y volvió a atacarme.

Sea como sea, estaba totalmente desconcertada. Si sigues las noticias sobre ella de los últimos cuatro días, en todas se dice que está acabada. Bill Kristol, uno de sus mayores simpatizantes, arremetió contra ella en la cadena Fox. Todas esas personas la han abandonado por las cosas que dijo, por sostener un cartel con la palabra "Fuck you".

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Estoy viendo la foto ahora mismo, y está haciendo ese gesto con la mano, con el pulgar y el meñique extendidos. Ni siquiera sé cómo lo llaman. Hay una palabra para eso.
Sí, ya sé a que te refieres.

Es un símbolo como de fiesta. Es muy gracioso.
[Risas] Esto es más como: Matemos a ese hijo de puta y…¡FIESTA!

Discurso de aceptación de la estatuilla dorada por Bowling for Columbine.

Tengo que hacerte otra pregunta porque no puedo terminar una entrevista hablando de Sarah Palin. Tú has cedido tus salas de cine como lugar de reunión de personas con TEPT. ¿Qué te parece la forma en que la película aborda ese problema, teniendo en cuenta que es un tema que te toca muy de cerca?
Me identifico con el problema por los veteranos a los que he ayudado, pero también en lo personal. No habré pasado por todo lo que ellos sufrieron en Irak, pero sí que he sido víctima de amenazas después de mi discurso en los Óscar. Después del estreno de Fahrenheit incluso hubo media docena ataques contra mí. Tuve que contratar a un equipo de seguridad, compuesto por seis ex miembros de SEAL y de los Boinas Verdes. Una vez atraparon a un tipo que había fabricado una bomba con fertilizantes para volar mi casa por los aires.

Me gustó que el TEPT apareciera en la película. Demuestra que Clint no pretendía retratar a los soldados y los veteranos como superhombres. Creo que la película fomentará las iniciativas para ayudar a los veteranos de guerra. Espero que haga mucho bien en el plano emocional. En el plano cognitivo y cerebral, los espectadores deberían comprometerse a evitar que algo así vuelva a repetirse. No debemos permitir que se vuelva a dar una situación similar.

Se les presta muy poca atención… ese gran funeral que celebran al final con la caravana parece algo más propio para homenajear a alguien que hubiera muerto en la guerra. Él murió en una guerra en casa, la guerra de un veterano que no recibió ayuda. Pero también es la guerra de una cultura de los EU, la cultura texana del Armas para todo el mundo y vamos al campo de tiro. Ah, ¿que tienes TEPT? No pasa nada, toma un arma . Fueron las armas y la cultura y la actitud de este país hacia ellas las que mataron a Chris Kyle. Esto aparece brevemente en la película. Sólo se nos cuenta cómo murió. Clint no nos enseña la escena en que toma al tipo y van al campo de tiro, ni la escena del campo de tiro, ni cómo, después de lo que ha pasado en Irak, acaba muriendo de esa forma, a manos de un compañero del ejército. No lo mata un libertador ni un manifestante, sino uno de los suyos. Nada de eso tenía sentido, la guerra entera no tenía sentido. Era inmoral y era ilegal. El Papa dijo que no era sólo una guerra. Sólo hay que ver las estadísticas de los tipos que han vuelto a abusar de sus esposas.

Consumo excesivo de fármacos con prescripción
Dios mío, y la gente prefiere mirar hacia otro lado. Si la película les hace pensar en eso, ya habrá logrado mucho, pero si salen de la sala pensando, Espero que llegue la próxima guerra para que nos encarguemos de otros cuantos de esos tipos malos , lo siento mucho, amigos, pero no aprenderemos la lección hasta que estemos dispuestos a admitir que nosotros somos los tipos malos, nosotros somos los que hicimos las cosas mal.

Es aún más complicado, porque no sólo mataban a soldados estadunidenses, sino que se mataban entre ellos. Francamente, en cierto modo es perfecto que la película salga ahora, en el momento en que ISIS ha vuelto a traer la guerra de Irak a la conciencia colectiva y ha puesto de manifiesto la complejidad de una situación que la mayoría desconocía cuando fuimos a Irak porque no habíamos prestado atención ni nos habíamos interesado por conocerla. Es interesante que la película salga ahora que todo está volviendo porque nosotros somos responsables de ese desastre. Lo peor aún está por llegar.
Nosotros dejamos el país así, y no digo que Saddam Hussein fuera un buen tipo, pero él sabía que la única forma de evitar que Irak se colapsara era que el país fuera laico. Si se hubiera introducido la religión, habría habido una guerra civil. Y tenía razón. Es lo que está pasando ahora mismo.

Antes de terminar, debo decir que el retrato que se hace en la película de los iraquíes, árabes y musulmanes es realmente ofensivo. Aquí en Michigan hay muchos indígenas: ¿haríamos una película en la que constantemente nos refiriéramos a ellos como salvajes? Esa palabra se repite demasiado en la película. Cuando lo oí por primera vez pensé, Está bien, lo entiendo, es la forma de hablar de los soldados , pero cuando vi que se repetía empecé a pensar que el que hablaba era Clint Eastwood, no los soldados. Tenía la necesidad de marcar esa distinción, establecer que los del otro bando son salvajes capaces de ponerle un taladro en la cabeza a un niño.

Lo primero que escribí sobre esa mezcla que ha hecho entre Vietnam e Irak es que todo eso de enviar a niños o mujeres con granadas es parte de la mitología de Vietnam. Es cierto que ocurrió unas cuantas veces en aquella guerra y todo el mundo se escandalizó y creyó que los vietnamitas eran animales. Pero eso no ocurrió en la guerra de Irak. No había niños trampa ni nada de eso. En Palestina y en Jordania había mujeres terroristas suicidas, pero no en Irak.

Hemos perdido a muchos hombres y muchas extremidades a causa de teléfonos bomba y otros artefactos explosivos. Luego Rumsfeld se negó a mejorar los Humvees de General Motors, de modo que los dos primeros años estos tenían el fondo de papel de aluminio. En vista de que el Pentágono no les enviaba vehículos mejores, los chicos que estaban ahí empezaron a adaptar los Humvees para hacerlos más resistentes. El caso es que resultaba ofensivo oír a "los buenos" llamar salvajes a los iraquíes.

Tampoco pretendo quitarle hierro al asunto: hay problemas graves. Si viviera en otro país quizá habría recibido más amenazas o intentos de agresión. No es mi intención comparar esto con aquello, pero he querido escribir una publicación en Facebook porque últimamente me preguntan mucho si realmente Clint Eastwood amenazó con matarme. Al final, la página de rumores y leyendas urbanas Snopes afirmó que sí, que ocurrió en 2005 en Tavern on the Green. Creo que todo el mundo pensó que era una broma o medio broma. Fue raro porque quizá Eastwood no esperaba que la gente se lo tomara a broma, no le gustó e insistió en que hablaba en serio, que iba a pegarme un tiro. Luego todo se calmó, la gente pensaría ¿Qué chingados le pasa a ese tipo? Hay cosas con las que no se puede bromear. Es como si le dijeras a una mujer, Oye, voy a violarte y luego, con una risita nerviosa, insistieras: No, en serio, ¡voy a violarte! Eso no se dice, hombre.

Las películas no pueden contar todas las historias, y seguro que en esta película hay muchas historias de Irak que no se explican, pero la última imagen de la película, en la que Chris sale por la puerta y sabemos qué va a pasar a continuación, ¿qué hay de esa historia que no se cuenta sobre el asesino? ¿Deberíamos saber algo más sobre esos tipos? ¿Alguien va a contar la historia de los veteranos iraquíes que regresan a casa rotos por dentro?
No nadie la cuenta. Nadie piensa en ello en su vida diaria. La gente prefiere no pensar en lo grave que puede llegar a ser el problema, y vamos a pagarlo caro si no lo abordamos. Ya lo estamos pagando. Es un gran problema y debería ser nuestra máxima prioridad.

¿Dónde se puede ir para obtener más información? ¿Adónde enviarías a la gente?
A las líneas de atención telefónica para veteranos. Hay un cortometraje nominado a los Óscar de este año llamado Crisis Hotline: Veterans Press 1. Es muy impactante. Trata sobre una de estas líneas de atención que está cerca de aquí, río arriba. Cualquier ayuda que puedan aportar es bien recibida, y animo a psicólogos y psiquiatras a dedicar el tiempo que puedan a ayudarlos. También hay grupos muy buenos, como Iraq and Afghanistan Veterans of America, que están ayudando mucho a los veteranos. La gente debería unirse a esos grupos, dar su apoyo. Y creo que nuestros representantes políticos deberían dar prioridad al tema. El problema de nuestro sistema sanitario es que a las enfermedades mentales no se les da la misma consideración que a las físicas.

¿Cuántos veteranos se suicidan al día?
22.

Es muy fuerte.
También lo es la cantidad de veteranos sin techo. A los chicos que están en la escuela deberíamos enseñarle esto y decirles: Así es como su país agradece sus servicios . El año pasado escribí un blog en el que pedía a la gente que dejara de decirle a los soldados y veteranos "Gracias por sus servicios". No es lo que quieren oír. Quieren que cierres la puta boca y hagas algo por ellos, como garantizarles atención para sus trastornos mentales. Así es como puedes agradecérselo.

Sigue a Eddy Moretti en Twitter.