Cultură

Reinserta: la verdadera oportunidad

La labor esta asociación civil es ayudar a jóvenes que hayan cometido delitos graves en su proceso de reinserción y alejarlos por completo de la reincidencia a través de oportunidades que les permitan transformar sus vidas.
17.10.16

Todas las fotos por Iván Alamillo.

En México hay casi 5,000 adolescentes privados de su libertad por haber cometido delitos graves y muchos de ellos salen de prisión como adultos. Sus opciones de adaptarse a la misma sociedad que les ha dado la espalda son, casi siempre, escasas.

Sin ser del todo conscientes de ello, Fernando y Juan* terminaron, por diversos motivos, en la Comunidad de Tratamiento Especializado para Adolescentes (CTEA) de San Fernando. Sus conflictos con la ley están definidos como delitos graves, por lo que hasta la llegada de Reinserta un Mexicano ninguna asociación u organismo les brindó ayuda.

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La asociación civil capitaneada por Adán Plata, Mercedes Castañeda y Saskia Niño de Rivera se dio cuenta hace poco más de tres años de una de las tantas necesidades que tienen estas especies de "cárceles para menores" diseminadas por todo el país y decidió hacer algo para remediarlo. "Cuando empezamos a trabajar en comunidades adolescentes nos buscaron dos jóvenes; uno tenía un delito grave y otro era reincidente por lo que no eran perfiles para otras asociaciones. Nos preguntamos qué sucede con un adolescente que lleva cinco años en la comunidad. No tiene redes de apoyo, va directo al reclusorio, para la calle, va a estar muerto…", explica Mercedes.

Hace año y medio abrieron la Casa a Medio Camino para seguir trabajando con los jóvenes su reinserción una vez que han cumplido sus asuntos con la ley. A través de talleres y terapias que giran en torno a cinco ejes: salud mental, justicia restaurativa, habilitación laboral, educación y talleres recreativos y culturales, el horizonte de un futuro mejor se vuelve, al menos, una posibilidad.

Fernando es el más veterano. Lleva un año y medio bajo la atenta mirada de Reinserta y ya está casi de salida. Además de contar en su expediente delictivo con un delito grave, Fernando reincidió dos veces, por lo que su futuro no era nada halagüeño. "A mí la oportunidad me llegó a la tercera porque no tenía con quien contar y hasta la tercera fue que conocí gente de Reinserta allá adentro", explica. Su pasado le une a una de las zonas más conflictivas de la Ciudad de México, La Merced. En ella, Fernando ya se había hecho un nombre: "sí hice fama, pero yo quería hacer más y la gente me decía que yo iba a ser uno de los chidos de la zona. Nunca pensé estar conviviendo con gente tan importante".


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Alejado también de las drogas y de un peligroso núcleo familiar, Fernando hoy posee un pequeño negocio de venta de dulces y semillas que va saliendo adelante y, además, tres días a la semana trabaja en una heladería. "Cuando recién llegué a la casa sí me entraba la ansiedad de volver a drogarme y yo le hablaba a Mercedes y ella me explicaba qué era lo que me estaba pasando y yo ya me sentía más feliz y más contento por tener un apoyo. Siento que ella fue la que me abrió las puertas, que le importo porque sí sales jodido de allí".

Según datos de la misma asociación, en México hay casi 5,000 adolescentes privados de su libertad por haber cometido delitos graves, y muchos de ellos salen de prisión como adultos. La labor de Reinserta se centra en ayudarlos en su proceso de reinserción y alejarlos por completo de la reincidencia a través de ofrecer oportunidades que les permitan transformar sus vidas."No es por justificarlos, pero solitos, con sus propias historias de vida, están constantemente delante de situaciones que los van saboteando", destaca Mercedes, al mismo tiempo que señala que estos mismos chicos creen que sus capacidades sólo sirven para delinquir. Pero cuando estas capacidades son reorientadas funcionan de manera propositiva e inciden notablemente en sus vidas.

Para formar parte del programa, los jóvenes deben redactar una carta de motivos de manera voluntaria desde el CTEA. Después, tras varias entrevistas se decide si está preparado o no para el programa de reinserción y de manera ideal se empieza a trabajar con el joven tres meses antes de su puesta en libertad. Después, los jóvenes deben acudir de manera puntual y constante a la casa de medio camino para tomar terapia y participar en los talleres. Dentro de ésta también se realizan controles como el antidoping para cerciorarse de que la reinserción progresa de manera adecuada.

Mercedes explica que en Reinserta miden mucho el riesgo porque consideran que las adicciones son peligrosísimas para ellos. "Si ellos hablan del consumo y me dicen Mercedes consumí… ok, va, pero vas a seguir nuestro programa de adicciones. Si ellos piden el apoyo y son transparentes se les inicia un tratamiento específico en adicciones, pero si no nos dicen y salen positivos en el control antidoping ya no los podemos apoyar".


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Juan estuvo mucho tiempo preso, tanto que cuando salió la internet era algo totalmente nuevo para él. Dentro del CTEA inició sus estudios de preparatoria en línea, pero no sabe por qué dejó de recibir la ayuda hasta que conoció al equipo de Reinserta y pudo seguir con sus estudios con el apoyo de un padrino. Lleva un año en la casa y aunque está a punto de terminar sus estudios todavía le da miedo decir que quiere estudiar informática o diseño gráfico: los golpes que le ha dado la vida lo han enseñado a no pensar en el futuro. "No veo mi futuro fácil, pero ahora tengo más facilidades como por decir la escuela y todo el crecimiento personal. Cuando salí, si no hubiera venido a Reinserta, no sé ahorita en qué andaría… Yo me imaginaba salir y delinquir o… La verdad no sé".

En el poco tiempo que llevan trabajando en el proyecto, Reinserta ha logrado trasformar la vida de dos jóvenes de manera real y efectiva. Con su apoyo, las posibilidades de delinquir de estos dos jóvenes son inexistentes. En la Casa a Medio Camino quedan otros tantos chicos y chicas que cada día trabajan para labrarse un nuevo futuro.

*Fernando y Juan son nombres ficticios para proteger la identidad de estos dos jóvenes.