Los punks frustrados de Birmania

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Los punks frustrados de Birmania

El fotógrafo tailandés Ko Gyi pasó dos años en Birmania fotografiando conciertos punkis y a la comunidad que los apoya.
13.3.12

Antes de que perdiera su reinado hace un par de años, una junta militar había señoreado Birmania durante casi 50 años. Cuando piensas en la gente de Birmania (cosa que, con toda seguridad, haces al menos una docena de veces al día), seguramente puedes imaginar a una raza de soldados de plomo creados por el gobierno con facciones duras, marchando juntos por las calles para empezar otro día de psicotortura en fábricas de municiones en las que nadie cobra. O quizá no piensas en eso. Tal vez, cuando piensas en Birmania, lo haces en tíos jóvenes que se parecen a Rufio, de Hook, si hubiera madurado un poco y creado un grupo de tributo a los Casualties.

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En 2010, la junta permitió que se celebraran elecciones, y aunque se consideraran fraudulentas por la comunidad internacional, dieron paso a reformas que incluyeron la libertad de Aung San Suu Kyi, líder de la oposición, que había estado bajo arresto domiciliario durante 15 años.

Los años previos a este cambio hacia un relativo liberalismo vieron florecer una subcultura underground de punks y metalheads en la ciudad de Rangún. Empezó cuando la gente joven de allí se hizo con cassettes y CDs llegados en buques mercantes de visita en el país. Paulatinamente se formó una escena, y los grupos empezaron a dar pequeños conciertos esquivando la mirada de la notoria policía birmana.

El fotógrafo tailandés Ko Gyi pasó dos años en Birmania cuando la junta aún seguía oficialmente al mando (en las reformas se aseguraron de que los generales de la junta mantuvieran mucho poder). Ko fotografió aquellos conciertos punkis y a la comunidad que los apoya, de modo que me puse en contacto con él para hacerle unas preguntas.

VICE: Hola Ko, ¿Cómo conociste a estos chicos?

Ko Gyi: Siempre me han interesado las sub-subculturas, particularmente las subculturas jóvenes, e incluso antes de ir a Rangún tenía pensado hacer fotos de un lado más creativo y rebelde de Birmania del que habitualmente se retrata. No tenía ni idea de qué culturas alternativas existían, pero al poco de llegar me dijeron que había un concierto punk en un parque. Era la primera vez que veía una moda alternativa mostrándose de forma tan abierta.

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Hice algunas fotos y hablé con gente de los grupos. Fueron bastante acogedores. Días después fui a tomar café con el guitarrista de uno de ellos. Le mostré mis fotos y poco a poco me fui metiendo más en la escena.

¿Dirías que estos grupos tienen más influencia del punk y el metal de Inglaterra o Estados Unidos? En términos de música y moda.

Hay mucha influencia de ambos, pero el estilo inglés es sobre todo el del punk clásico: Sex Pistols, The Clash, Buzzcocks. La mayoría de las influencias contemporáneas parecen americanas, sobre todo en los grupos hardcore y metal. Pero hay mucha diversidad en lo que escucha la gente.

En cuanto a la moda, se divide entre fans del punk y los del metal y el hardcore. Muchos punks consideran que su moda y su manera de ser es parte de la escena; claramente les ha influido Johnny Rotten, Sid Vicious y los Ramones. Muchas chupas de cuero, crestas y botas. Pero los grupos de metal y hardcore parecen menos interesados en la moda. Tienen bastante con unos tejanos y una camiseta del grupo.

¿Sobre qué cantan estos grupos? ¿Qué les cabrea?

Hay muchas respuestas a esa pregunta. Es importante distinguir los diferentes motivos para involucrarse en la escena. Evidentemente están los que quieren hacer declaraciones políticas, rebelándose contra lo que sigue siendo un estado opresivo, y eso se refleja en las letras y la manera de ser. Al mismo tiempo, hay muchos a los que sólo les interesa la música o la moda. Anarquismo no político. Lo que les une es la frustración de que todo su material deba pasar por la junta gubernamental de censura, lo cual significa que incluso los grupos más políticos tienen límites a lo que pueden decir.

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¿No les preocupa tener problemas con las autoridades?

No creo que “preocupación” sea el término adecuado. Lo que más sienten es frustración. Han desarrollado la capacidad de expresarse con metáforas y saber hasta dónde pueden llegar con ciertos temas. Sin embargo, el hecho de tener que entregar todo a la junta de censura es una frustración masiva para ellos.

Ya imagino. ¿Cuántos grupos hay? ¿Es una escena grande?

El número de grupos en cada género tiende a ser pequeño, así que cuando se hacen conciertos tienden a ser una mezcla de punk, rock, metal y hardcore. Un grupo conocido, incluso un grupo underground, puede tener unos doscientos fans en un concierto.

¿Y cuáles son los grupos más populares en la escena?

Los grupos de punk más conocidos son No U-Turn y Rebel Riot. Hay un grupo indie rock que se llama Side Effect, y Married for the Pain son los más grandes en la escena birmana de hardcore experimental.

¿Les resulta difícil montar conciertos?

Si, es uno de los problemas más grandes. Hay muy pocos locales dispuestos a hacer conciertos. Muchos grupos no tienen ni equipo propio, y es difícil obtener permiso para tocar. Estuve allí un año y medio y vi menos de diez conciertos.

¿De dónde sacan sus instrumentos?

Normalmente son imitaciones chinas, fáciles de adquirir pero aún relativamente caras para la mayoría de birmanos.

¿Estuviste en algún concierto al que fuera la policía?

Muchos conciertos, sobre todo los que se hacen al aire libre, tienen presencia de seguratas y policía, pero sólo los vi intervenir si había violencia entre el público. Dudo que fuese diferente en cualquier otro tipo de evento. Los conciertos pueden continuar después de que se hayan llevado a los que estaban causando problemas.

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¿Conoces a algún miembro de un grupo que haya sido detenido y encarcelado?

No por ser punks, pero por otras razones, sí. He oído historias de tíos, sobre todo los que más viven la moda punk, siendo acosados por la policía, pero ahora parece mucho menos habitual que antes. Hay muchas historias de cuando antes detenían a punks y les rapaban las cabezas –algo parecido a lo que aún pasa en Indonesia– pero, por mi experiencia, eso no parece pasar ya. Al menos no en Rangún.

¿Tienes pensado volver?

Si, volveré de vez en cuando a visitar a amigos. Ahora dirijo una organización en Chiang Mai llamada Documentary Arts Asia, que apoya fotógrafos y documentalistas. Tenemos una galería, una biblioteca, un aula y un cine donde exponer trabajos documentales. El plan es hacer algo similar en Rangún, pero tal vez haya que esperar unos años, hasta que el país sea más abierto.

@Henry_Langston