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Cómo las estrellas de la TV mexicana nos indujeron a la música electrónica

Puras bromitas entre las rolitas
28.11.15
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Cuando cumplí 11 años de edad, uno de mis mejores amigos llegó a mi casa con una caja de cartón color plateada, con un moño y una esquina dorada. Se trataba de una distintiva envoltura de Mix Up (una de las tiendas más grandes de discos en México), que traía adentro un disco que llevaba por nombre, Al Ritmo Dance 5. En la portada estaba el tan conocido, Andrés Bustamante, alias, "El Güiri Güiri", y en su reverso, una cantidad de canciones de música electrónica del momento.

Al Ritmo Dance se trataba de una serie de compilaciones que sacaba en su momento, BMG Entertainment, y desde el comienzo de esta colección, la portada siempre trajo a un comediante que fuera relevante para los consumidores. Ojo, no que necesariamente fuera el favorito de quienes les gustaba la música electrónica, pero llamaba la atención de quienes tal vez no la escuchaban pero por el poder de convencimiento que tenían estas figuras, resultaba atractivo para cualquiera.

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El primero en la serie fue Miguel Galván, reconocido comediante de Televisa que estaba a pocos años de alcanzar el ascenso de su carrera en televisión, pero mientras lo lograba, por qué no participar en una compilación de éxitos dance del momento. Eurodance, eurohouse, todo lo europosiblecombinado, era lo que más se distinguía en este fonograma. Que si los recuerdan, siempre tenían una frase cómica entre el mix de canciones y al principio de los mismos.

Para, Al Ritmo Dance 2, Miguel Galván volvió a repetir portada pero en esta ocasión lo hacía en un personaje de abuelita que siempre repetía las historias una y otra vez (como lo suelen hacer). Aparte, es muy destacable cómo muchos de estos discos contaban con covers de las canciones originales, aunque sonaban totalmente iguales, se trataban de versiones alusivas al artista original. Recordarán que en muchos de estos salían artistas como, "Alfil 55", por ejemplo.

En 1998, cuando yo iba como en segundo de primaria, mis papás me regalaron, Al Ritmo Dance 3, donde el invitado especial era Eugenio Derbez, que he de confesar, disfrutaba mucho este disco en su momento no sólo por la interesante selección de tracks que iba desde Armand Van Helden, Vengaboys, Boney M, Blondie, ATB, entre tantos otros temas que se intercalaban con sketches sonoros. Los múltiples personajes de Eugenio Derbez estaban llegando con más penetración al mercado, porque si recuerdan, en ese entonces no nos la pasábamos enchufados a Facebook o al Netflix, tampoco era tan común que todos tuvieran televisión por cable, así que la opción era ver todo lo que salía en canal abierto.

El momento clímax de estas compilaciones fue cuando íbamos a llegar al año 2000, un punto donde todos suponíamos que estaríamos volando en naves espaciales y todo sería controlado por robots. La verdad es que como eso nunca pasó, lo que sí llegó para quedarse fue todo un legado de música eurodance que penetró por generaciones a muchos de nosotros.

Este disco yo creo que lo alucinaron mis papás, porque lo escuchaba todo el día, en todo tipo de lugares (ya tenía mi discman, que si no sabes que es, haz favor de wikipedearlo). Desde el coche, en la escuela, mientras jugaba Nintendo 64, mientras me iba de viaje. Lo traje de arriba para abajo y no tanto por la participación de Adal Ramones en él, sino por la selección musical que tenía. Más urbana, más dance, industrial en momentos pero igual muy reggae. Mi remix favorito era el que hizo Funkstar de Luxe a la de, "Sun Is Shining", de Bob Marley. Una joya:

Lo de intercalar bromitas entre rolitas tenía lo suyo. Era tan vulgar que a la vez lo hacía muy atractivo porque en verdad funcionaba y lo hacía ameno. Nadie que se considera poeta y filósofo de la música electrónica compraría estas compilaciones por su elevado contenido, en realidad, era un símbolo de la fiesta como tal: cruda, confusa, cómica y llena de buenas canciones. No se trataba de esculpir el conocimiento en sus consumidores, porque recalco, de entrada los nombres de las canciones estaban mal escritos. Su propósito, además de vender discos, era el de acercar a un gran mercado de gente que no tenía idea que la música electrónica podría gustarles y gracias a rostros conocidos, llegaba a su cometido.

El, "punchis punchis", seguirá siendo todo un estilo de vida para los mexicanos (y quienes hayan logrado conseguirlas fuera del país). Les recomiendo echarse un clavado a esta guía de fiesta hecha por, "Ponchito".

Trino Treviño es el Editor de THUMP en México. Está en Twitter.