DJ Blass: Donde pongo la mano, pongo la bala
Fotos por Nicolás Astorga Hering

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DJ Blass: Donde pongo la mano, pongo la bala

Platicamos con uno de los pioneros del reggaetón sobre Puerto Rico, las mujeres y la religión.

*Esta entrevista se publicó originalmente en Noisey.

Wladymir Félix es DJ Blass, uno de los exponentes más prolíficos de la vieja escuela del reggaetón puertorriqueño. Oriundo de Ponce, ha sido precursor de ritmos como el trap y moombahtón, así como del reggaetón cristiano, lo que le ha llevado al reconocimiento y a trabajar con astros del género como Daddy Yankee, Nicky Jam y Wisin y Yandel.

Invitado por el colectivo/label mexicano NAAFI, en el marco del volumen 2 de su residencia en el Museo Jumex, Blass desató el perreo junto a Zut Zut y Dj Bekman ante más de un centenar chicos bien pompiados. Conversamos con Blass para saber cómo es que el reggaetón ha dejado de ser un fenómeno periférico y se ha constituido en un género musical político capaz de transformar consideraciones sociales como la rebeldía, el cuerpo y el trabajo.

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NOISEY: Hola Blass, esta va a ser una pregunta clásica: ¿Cómo llegaste al reggaetón?
DJ Blass: Mi historia comienza desde joven, cuando empecé a trabajar con el hip hop. Yo tenía 15 o 16 años cuando apareció en Puerto Rico la música underground. En esos comienzos me inspiré en la base de la música, luego experimenté con artistas locales de mi pueblo –especialmente del área sur– donde salieron artistas como Sir Speedy, Plan B, grupos así, y empezamos a hacer el nuestro; ya que, como en todos lugares y como en todo, siempre hay un monopolio. Si no eras del área concentrada —donde están todos los artistas— se hacía un poco difícil. Hago reggaetón desde el 98/99, y empecé experimentando con ritmos y con artistas de reggaetón, fusionando elementos como del trans, del house, del freestyle, del hip hop. Empecé a comprar los vinilos y a hacer mi propio ritmo con mis propias librerías de reggaetón. Tomé instrumentos del reggae y del dancehall para el tiempo de Shabba Ranks En ese tiempo era bien difícil conseguir la pasta, los vinilos eran exclusivos, llegaban de Panamá o de Jamaica. Empecé a compilar instrumentos de diferentes temas, me gustaban los impactos y así hice mi propia librería, mi propio ritmo.

Yo mismo me di cuenta de dónde estaban sacando los elementos, pioneros como Dj Playero oDj Joe. Yo era cantante de Dj Joe al principio de los dosmiles y empecé a observarlos a ellos, a trabajar con ellos y eso pues me abrió la mente a cómo es que funcionaba la cosa, entonces ahí seguí produciendo y comencé a crear mi propio sazón. Ellos empezaron cogiendo instrumentos de canciones americanas, como DJ Nelson, que usaba el house. Usaron cosas de diferentes géneros, cogieron cosas de Michael Jackson… entonces hice lo propio mío con canciones que me gustaban, usando instrumentos y retocándolos a mi manera, ahí hice mi propio color.

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¿De dónde viene tu nombre?
Bueno, yo estudié reparación y tecnología digital en Ponce, cuando era joven. Entonces interactuando con las personas del salón empezamos a comunicarnos. Que cómo te llaman, cómo te dicen y yo dije: me llamo Wladimir, me dice Wlady. "No cómo que Wlady, no, vamos a meterle Blass" y yo me quedé así como qué… ¿Pero con una ese o dos? "Así como va… con dos". Y ahí se quedó, ahí salí. Fíjate que no tiene ningún significado.

¿Y "El Artesano"?
Fíjate que la historia de "El Artesano" es un poquito más avanzada. Cuando ya estaba trabajando como productor, saqué el disco Sandunguero. Le pusimos el Sandunguero porque cuando se dice reggaetón, se dice sandunga, se dice perreo. Entonces para ese tiempo se decía ¡Qué sandunga, tiene ritmo! ¡Ese sí tiene sandungueo! Entonces me decían "¡Ah, tu música tiene mucho sandungueo!" y así decidí el nombre del disco. Y cuando conocí a Mackie Ranks empecé a trabajar un tema que se llama "El pistolón", que es como un trap. En ese tiempo no se hacía trap y yo empecé a hacerlo cuando comencé a picar las voces. Hice una técnica que es tocarla dos veces al tiempo y en español. Me dijeron "Wow, ¿cómo tú lo haces? Pareces un artesano. Te vas a llamar El Artesano". Y desde ahí me llamaron así, desde esa canción.

Desde pequeño escucho toda clase de música: música jibara, folclórica, africana. Mi mamá, mi padrastro y mi papá, siempre han sido amantes de la música. Mi padrastro tenía colecciones de vinilos y yo se los robaba y empezaba a scratchear y a usar música de Chicago, de rock, de bandas, cosas raras que él tenía ahí. A veces usaba vinilos que pesaban que no eran de pasta, que eran de metal. También busqué música clásica, de Mozart, Beethoven, Tchaikovsky, gente así, y empecé a picar y a crear mi propio hip hop. Pero el reggaetón como tal fue mi vehículo, un género donde tenía mucho talento, muchas ideas, donde yo tenía una plaza donde podía ser competitivo y superar o competir entre lo que estaba en el mercado. Mi primera producción fue@ria 51, Aliados al Escuadrón en el año '99, si no me equivoco. Y eso era reggaetón, tenía hip hop puertorriqueño y estaba inspirado bajo los clásicos como Playero 37, 38, 39, 40, 41, Dj Joe 1, Dj Joe 2. Estamos hablando de la era de los 90, una era muy inspirada en Dj Dicky —cuando empezaron a sacar los No Fear, en Dj Eric también, en Dj Flavor… esos productores fueron los que me inspiraron a hacer un disco así.

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¿Cómo ha ido cambiando tu sonido?
Bueno, ha evolucionado bastante y eso va de mano con la dedicación que le das al trabajo y la ambición que se tiene como músico. Es como el pintor: si haces una pintura de un niño, ya tú la hiciste y quizá te hiciste famoso con eso, pero ya no quieres más niños, quieres hacer un águila o quieres otra cosa. Buscas nuevos lares, nuevas fronteras. Para mí la música siempre ha sido un reto. Cuando hice Reggaetón Sex me inspiré en el elementos entre el house y el reggae, y vi que había una mezcla por el dutch house, que es un ritmo similar pero un poco mas rápido. Para ese tiempo el reggae era más lento, los bpm eran de 108 – 110, entonces empecé a compaginar y a bajar tempos sin mezclarlos. Ahora todo es diferente; antes no se usaban tantos elementos como de salsa, se usaba música jibara, de techno o de house. Yo fui uno de los primeros que empecé a hacer esas cosas, a experimentar con synths de Europa, a veces con pedazos de guitarra o de cosas folclóricas que la gente no sabía de donde venía. De ahí ha evolucionado hasta hoy por hoy. Sigo trabajando en fusiones o crossgéneros como son el moombahtón, la cumbia urbana y otras cosas como el tribal, así como otros géneros que van saliendo como el cubatón, el dembow de Santo Domingo, inclusive en España y Chile se están haciendo cosas diferentes. También me interesa Argentina con su cumbia villera. Para mí esas cosas son interesantes.

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¿Cuáles son tus ambiciones dentro del género?
Mira pues, de verdad, sinceramente es montar, unir culturas. Veo que la social networking está creciendo. Me he convertido en un productor social networking, donde el Facebook me ha llevado a sitios como éste [la presentación de NAAFI] y a interactuar con diferentes clases sociales y verlos unidos. Me ha tocado ver cómo crece y se van generando nuevas oportunidades artísticas de diferentes talentos, compositores y djs, etc.

¿A qué prejuicios te enfrentas al ser un dj reggaetonero?
Uno se encuentra siempre con prejuicios. Yo comencé haciendo reggaetón y me conocieron así aunque soy productor completo. Me encanta el house, me encanta el dance, el drumandbase, el jungle. Ahora mismo me encuentro escuchando toda clase de música, R&B, The Weekend… Un día aquí quiero un Mozart, encerrarme con un clásico de Tchaikovsky y otro día tomarme una cerveza y escuchar salsa. No me concentro en una música. No sé hoy me levanto diferente y escucho otra cosa, soy random. El prejuicio más grande es por el control de público: "Mira ese dj no puede venir porque es reggaetonero, entonces me va a traer cierto público y no me trae buena vibra". Todavía no entienden que pueden socializar, lo ven raro, aún no compagina con cierta sociedad.

¿Qué sería lo raro del reggaetón, lo que choca, lo que no compagina?
Es un poco complicado. No puedo respondértelo así tan rápido. Pero sí puedo decir que la zona urbana escucha más reggaeton. En la zona un poco más high class —como nosotros decimos— escuchan diferentes clases de música. Les encanta, pero a veces lo que yo veo y me explican es "No, a mí me gusta el reggaetón y lo bailo. Me junto con mis amigos y los pongo a bailar, pero no me puedo juntar con ciertas clases de personas"… por la mentalidad y la actitud, por cómo reaccionan, se burlan o dicen "mira, este no le cacha el flow y quiere cacharle". Entonces la clase social no te lo acepta ese ritmo, es un poco complicado. A veces clases sociales me invitan donde ellos se reúnen y donde pueden sentirse contentos, cómodos, donde se pueden expresar de la manera que ningún otro, que sea real en el reggaetón, se vaya a burlar. El modo urbano sí es diferente, el modo urbano si ve a una gringa perreando ¡ayyy! Empiezan a gritarle, la intimidan. Y la idea es ligar, unir, mezclar. Ahí yo encuentro que también está el prejuicio. El reggaetón pertenece a quien le guste el ritmo y quiera bailar. Pertenece a la mujer que quiera sentirse sexy o bailar como ella quiera sentirse. Es música para todo el mundo: a mi abuela le gusta, a mi tía le gusta, a mi mamá le encanta. Ella escucha Pitbull. La otra vez la llevé a un premio y ella estaba ahí sin tacos bailando. Y yo: "¡Mamá, estamos en los premios ¿qué tú haces?! "Esta es la única vez en mi vida que estaré aquí. Déjame" me decía. Ellas lo pasan súper bien. Yo creo que todas las edades y clases pueden disfrutar de la música siempre y cuando se sientan cómodos con quienes quieran compartir y no haya tanto conflicto.

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En ese sentido ¿cómo ves la escena del reggaetón en Puerto Rico hoy en día?
La veo muy cargada, muy pesada. Hay mucha tiradera entre los artistas y el control de fanáticos. Los fanáticos apoyan acciones que veo que son un poco incómodas. A veces ves a los artistas en los conciertos que se abrazan, se arreglan y ya mañana se insultan. Eso, lo que hace, es confundir al público. Lo veo como espectáculo y lo veo real, entonces, por ejemplo, los fanáticos de Cosculluela tienen riñas con fanáticos de Kendo Kaponi, porque Kendo empieza una pelea y de eso hasta los fanáticos se pelean físicamente. Luego ellos se arreglan y no saben que a lo mejor hasta han matado personas por esas reacciones, por esa rabia. Creo que ahí los artistas debieran ser un poco más inteligentes y aguantarse un poquito. Creo la comunicación puede darte mejores resultados profesionalmente. Si hubiera una unión y los mismos fanáticos aceptaran que pueden asistir a varios eventos, sería diferente. Pero ya eso es cuestión de los fanáticos.

¿Cuáles otras capitales del reggaetón reconoces en Latinoamérica?
Aparte de Colombia, Chile es tremendo sitio. Perú veo que todavía es una plaza limpia, creo que se puede abrir campos en Estados Unidos. España también tiene bueno. Santo Domingo también. Cuba está comenzando, pero todavía tiene que darle, ahí hay que esperar. Sitios como Aruba, como Curazao, islas pequeñas… pero que son del Caribe. Venezuela que pues, trágicamente, por problemas del gobierno no se pueden comunicar con los demás artistas. Panamá también, ellos son como nuestros padrinos, siempre lo han sido. Ellos son los que hicieron la conexión con Jamaica por la construcción del Canal de Panamá, así llega elChombo y toda esa gente. También Nueva York con el hip hop. Puerto Rico siempre ha estado metido en la parte de hip hop en Estados Unidos, desde el principio, desde el baile de la cultura en los 80 con Crazy Legs, Rock Steady Crew, ellos son de los pioneros… siempre hemos estado ahí.

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¿Cómo es tu relación con Estados Unidos?

Es una relación grandísima, tengo mucha inspiración desde allá. Si no fuera por el hip hop y el dancehall… y estar en Brooklyn desde chico. Comencé a criarme con mi familia, con los Martínez en Puerto Rico, en Nueva York del Bronx. Esa es mi familia: los gángster Martínez. Entonces por ahí empecé con mi primo —que descansa en paz—. Con él empecé a escuchar lo que es el breakdance y el freestyle, después nació el hip hop y el electro bump. Además mucha de la concentración de mis fanáticos está allá.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones de reggaetoneros, los más jóvenes, como Kevin Roldán?
Bueno, lo genuino de ellos viene de su creatividad y hay que aceptarlos. Yo no puedo decir "Ah que son esto, que aquel, que lo otro, que es muy bonito, que tiene que ser más feo…". Cada cual tiene su punto de vista. Para mí el producir es arte y cada cual se considera artista por su arte, ¿no? Y Kevin Roldán hace su arte y tiene su estudio de grabación, tiene su equipo de trabajo, tiene su plan de mercadeo, le va bien. Le aplaudo. Lo conocí y lo respeto, tiene una fanaticada que se identifica con él. Y de ahí viene mucho celo y mucha envidia porque Kevin Roldán salió de Colombia y ha dejado un salto bien grande, igual que el Maluma, igual que J Balvin se convirtieron en imparables. Yo me acuerdo de J Balvin en las mismas radios de Colombia. Y mira donde están. Les doy gracias porque están llevando el reggaetón a otros lados.

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Has trabajado con astros del género como Daddy Yankee, como Nicky Jam. ¿Cual es la actitud que reconoces en ellos que los ha llevado a ser lo que son hoy?
Cada cual tiene sus actitudes, tienen sus maneras de pensar. Tienen su visión y su disciplina. Creo que la disciplina de cada artista y la pasión, la dedicación, el esfuerzo y el trabajo son importantes. Porque algunos ven a Daddy Yankee y dicen "Nooo, Daddy Yankee es poderoso, tiene dinero". Pero vente 24 horas con él, a ver si tú aguantas el empuje. Porque yo lo he visto, he estado en su estudio y me enfado con él, pero a veces digo "no, es admirable". Cómo un tipo que está en la televisión 12 horas en programas, grabando videos 7 horas, de ahí brinca, se mete al estudio cansado, se pone a dormir 3 horas y después vuelve de nuevo. O sea, un estilo de vida que el que no está preparado mentalmente colapsa. Y eso es de admirar, porque tras la parte de su talento hace mucho sacrificio físico y mental, sacrifica mucho a la familia, sacrifica muchas cosas para llegarle a una pasión que él mismo deseó. Hay muchos artistas que no quiero mencionar, nombres que se aborrecen, "Ahhh, no quiero entrevistas, no me hablen, no quiero saber nada". Y hay gente que tiene que mantener esa sonrisa y dar ese carisma, es parte del trabajo.

Oye y el reggaetón, como género, pero también como fenómeno cultural, ¿permite pensar otras cosas además del vacilón?
Mira, en Puerto Rico cuando comenzamos a hacer reggaetón, comenzamos a hacerla bien explícita porque llamaba la atención las chicas enseñando las nalgas. Éramos un poquito más fuertes porque había mucha juventud rebelde que quería identificarse con una rebeldía hacia los padres. Puerto Rico era muy de la cultura que no puedes enseñar las nalgas, no puedes enseñar las tetas. Con esta música comenzamos a romper ese parámetro y lo hicimos. Al inicio el gobierno comenzó a censurarnos los discos porque supuestamente habían puesto a una menor en un video, cuando la autorización del papá estaba dada. Entonces nos sacaron los discos. Nos hicieron una redada, nos sacaron todo. Estuvimos casi un año sin discos en la calle, por ahí del 2000. Así comenzó el black market. Después comenzaron las redes de Internet y ahí ya fue imparable.

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Escuché una entrevista en la que hablabas sobre el lenguaje que se ocupa en el reggaetón, sobre la canción "La Súper Chapiadora"…
No pues, es un poquito complicado, no puedo tocar mucho eso. Pero solamente pasó por un conflicto en la radio y fue con un cierto artista, con Randy. Eso fue porque en determinada radio no nos quisieron aceptar en la programación pues estaba un poco fuerte el lenguaje, pero creo que hay canciones con peores lenguajes. Parece que hubo una mala comunicación entre la programación, la oficina y —a lo mejor— un acto un poco hostil de uno de los artistas, pues ya cayó mal y ya no la quisieron poner. Si te vas un poco hostil con los medios entonces los medios te bannean.

Pero, ¿hay una preocupación tuya por el lenguaje?
Sí y no. Porque yo hago música adulta, pero también hago música para todas las edades. Es importante entender que quien promueve el sexo no es el que hace el arte, sino el que se identifica con él. Yo puedo hacer música y puedo hablar de una chica, puedo hablar de sexo y ella lo entiende, pero ella no tiene que hacerlo. Ella promueve lo que ella quiere sentir. Yo siempre promuevo el arte: baila, vacila, disfruta, comparte con la gente haz de todo pero haz arte, de una manera artística. No tienes que ser gángster. Conozco gente que canta música de maleante y no lo son, como hay gente que son maleantes y lo que hacen es aconsejar con morales o con mensajes, pero cada cual se identifica como quiere.

Al reggaetón se le acusa de machista. ¿Qué piensas al respecto?
Creo que hay mujeres talentosas que hay que apoyar en el reggaetón, pero siempre se ven más hombres. Creo que la mujer tiene que ser más atrevida, tener más fuerza. Creo que la mujer tiene mucho poder en cada país y deben unirse. Pero también creo que la mujer es complicada: tiene el asunto del maquillaje, del vestido, de la ropa, de amigas. Siempre andan solas, no les gusta andar en combos, se pelean, se quitan el novio. La mujer es complicada, entonces yo creo que eso hace que se sientan solas o necesiten depender de un hombre para poder hacer cosas. Creo que la mujer puede ser bien independiente y unirse con buenas mujeres para desarrollar sus propias cosas.

Pero en el reggaetón no hay tantas exponentes…
No hay tantas, eso sí que es verdad. Hay pero… he visto exponentes en el hip hop de Puerto Rico que están desarrollándose, pero tienen que buscar las formas de unirse. Yo tengo temas ahora mismo que estoy interactuando en el tema de hombres y mujeres. Hice una canción que se llama "No me compares", uní a una rapera de Puerto Rico con una rapera de Miami y una de Aruba. Entonces mezclé español, papiamento e inglés en un tema, en un trap. La mujer puede bailar y puede sentirse sexy, seducir al hombre; pero ella tiene la libertad de seducir y de decidir. Se habla de la mujer en las letras porque ella es la que baila, obvio. La mujer es la que motiva al hombre, tiene ese ego de poder de control y de satisfacción.

¿Cómo se relaciona tu quehacer en el reggaeton con el cristianismo?
Sí, también trabajé con los cristianos, fue una experiencia bien bonita trabajar con los cristianos. No te digo que voy a volver, tampoco te digo que no voy a seguir haciéndolo.

¿Tú eres cristiano?
Eh, tengo creencias religiosas donde hay un ser omnipotente, donde hay un ser superior. Pero hay muchas preguntas que miro para el cielo y digo ¿quién eres? o ¿qué eres?. Si crees en lo bueno, crees en lo malo. Y si crees en las energías positivas también tienes que creer en las energías negativas. Tienes que creer en que siempre cuando te rodeas de alguien de bendiciones todo se te abre. Sientes una paz, porque a lo mejor esa persona tiene espiritualmente una protección. Lo veo así. El que cree, cree, y el que no, no. Yo siempre he sido una persona que he tenido entre altas y bajas, pero siempre que pongo la mano doy bondad a la gente y cuando me voy y miro el tiempo. Los veo bien. Siento que de alguna forma u otra donde pongo la mano, pongo la bala.

Andrea Ocampo ama el perreo. Síguela en Twitter - @andreiii