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El consumo de cocaína te vuelve incapaz de olvidar información irrelevante

Natalia Pellejero

Según un estudio de las universidades de Granada y Leiden, el consumo de esta sustancia perpetúa los recuerdos innecesarios e impide que los más relevantes sean almacenados eficazmente.

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Arriba: Cocaína, imagen vía Wikimedia Commons

Funes el memorioso es el relato de Borges que retrata a un joven incapaz de olvidar y cuya cabeza acaba por convertirse en un mundo abarrotado y sin detalles. "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras", afirma el protagonista de esta inquietante historia. Algo parecido ocurre con los consumidores de cocaína.

Según un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada, y la Universidad de Leiden (Países Bajos), el consumo de esta sustancia es el responsable de que olvidar información irrelevante se convierta en algo complicado. La dificultad de deshacerse de estos pensamientos intrusivos o poco importantes, además, impide que los consumidores memoricen lo verdaderamente significativo. Y por si fuera poco, todo este proceso de memoria y desmemoria hace más complicada la desintoxicación, tanto de los consumidores crónicos como de los recreativos. Un asombroso círculo vicioso que, sin embargo, puede romperse.

Nos lo cuenta el Dr. Manuel Ruiz, neurocientífico y psicólogo experimental, integrante del equipo del investigación del CIMCYC, con quien aprovechamos para zambullirnos en el curioso proceso del recuerdo y del olvido, y para descubrir algunas de las extraordinarias capacidades de nuestro, aún muy desconocido, cerebro.

VICE: ¿Nos puedes explicar qué diferencia hay entre el proceso del recuerdo y el del olvido?
Manel Ruiz: Recordar y olvidar son dos procesos que están íntimamente ligados. Lo expondré de manera simple: para recordar información que hayamos aprendido o un hecho que hayamos vivido es necesario almacenarlo de forma correcta para, así, poder utilizarlo en el futuro. Olvidar nos permite eliminar aquellos recuerdos, evitando que la memoria sea una especie de cajón de sastre en el que recuerdos importantes, no tan importantes o irrelevantes se entremezclan.

¿En qué consistió el estudio?
El método que utilizamos, el paradigma del olvido dirigido, ha sido una herramienta muy bien estudiada de la psicología experimental a la hora de estudiar las dinámicas de la memoria. Durante el experimento, todos los participantes, tanto consumidores como no consumidores,  formaron parte de una sencilla tarea de memoria que constaba de dos sesiones diferentes. En la primera, se les pedía que estudiasen unas listas de palabras que luego debían recordar pasado un corto periodo de tiempo. En la segunda, de nuevo se les hacían memorizar unas listas de palabras, con la diferencia de que se les pedía que olvidasen una de esas listas que acababan de estudiar. Al final del estudio, se les pedía que recordasen tanto las palabras que debían estudiar como aquellas que debían ser olvidadas.

Tal como esperábamos, tanto los consumidores recreativos como los crónicos fueron incapaces de olvidar intencionalmente aquellas palabras que no eran importantes para la tarea. Además, dichas palabras irrelevantes no olvidadas parecían interferir con las relevantes, dificultando así el recuerdo de estas últimas.

Para quienes somos profanos en la materia, ¿cómo se determina hacer un experimento de estas características? ¿Os basáis en estudios precedentes en los que queréis profundizar o partís de cero?
Detrás de este estudio hay mucho trabajo y reuniones de los investigadores donde discutimos estudios anteriores. Nuestros resultados son originales y pioneros, aunque nos basamos en procesos, paradigmas y fenómenos conocidos en el campo de la neurociencia. El estudio de la mente, y cómo interaccionan las drogas con ella, no es nuevo. De esta interacción los científicos aprendemos mucho acerca de un tema del que aún sabemos muy poco como es el funcionamiento de la mente. Nuestro grupo de investigación de la Universidad de Granada no sólo estudia las consecuencias de tomar drogas sino también cómo funciona la memoria, el lenguaje, los beneficios del entrenamiento cognitivo y del bilingüismo o el declive que sufre el cerebro cuando nos hacemos mayores. Poseemos un rica variedad de perspectivas que se complementan entre ellas. El daño que produce el consumo de cocaína en la memoria nos hace aprender algo más acerca del funcionamiento de ésta última.

Si el cerebro necesita olvidar para recordar, resulta algo turbador la imposibilidad de deshacerse de recuerdos múltiples y carentes de importancia. ¿Qué siente alguien con este problema?
No olvidar correctamente conlleva memorizar de forma menos eficaz. No es de extrañar que aquellas personas que consumen cocaína no memoricen correctamente un dato importante porque la información irrelevante está interfiriendo en el proceso de adquisición de nueva información. Y posteriormente, en la disposición de memorias que se utilizarán en el recuerdo inmediato.

Uno de los padres de la neuropsicología moderna, Alexander R. Luria, estudió a principios del siglo XX las dificultades que sufría un mnemonista profesional llamado Solomon Shereshevsky. Luria describió el infierno que sufría esta persona ya que, al intentar recordar, era asaltado por una avalancha de sensaciones y recuerdos de los que no podía deshacerse. Solomon Shereshevsky fue superado por su extraordinaria  capacidad, y pasó de ser un reconocido artista mnemotécnico a un olvidado taxista de las calles de Moscú. Este ejemplo nos hace darnos cuenta de la importancia de la capacidad de olvidar. Carecer de ella se puede convertir en un problema para un funcionamiento psicológico adecuado.

¿Y qué ocurre con las memorias que sí  son importantes?
Cada memoria es procesada, codificada y almacenada en función de diversas características intrínsecas a ésta. Si la información se procesa de forma adecuada, los recuerdos importantes serán almacenados de forma correcta. De todos modos, en general, el consumo de drogas altera todos los procesos mentales pudiendo afectar tanto a recuerdos importantes como irrelevantes.

¿Por qué os habéis ceñido en estudiar a los consumidores de cocaína y no de otras sustancias?
Desde los años 70 se ha estudiado el efecto de la cocaína en el cerebro. La cocaína es un estimulante que actúa y, a larga, produce daños en las zonas cerebrales encargadas del procesamiento de la información, siendo el olvido uno de los fenómenos de dicho procesamiento. Otras sustancias estimulantes, como las anfetaminas, pueden producir un daño similar. El alcohol y la heroína producen otros daños en el cerebro, pero los estimulantes, debido a su interacción con los mensajeros químicos del cerebro, son un gran enemigo para el correcto procesamiento del flujo de la información que entra por los sentidos.

El estudio determina que el proceso de desintoxicación es más complejo precisamente por estos pensamientos intrusivos o repetitivos. ¿Por qué exactamente? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Esta es una buena pregunta. Olvidar información no necesaria nos permite recordar otras memorias con mayor facilidad. Es decir, el olvido puede eliminar información innecesaria para que no acabe convirtiéndose en una interferencia. Existen estudios muy interesantes que muestran como las personas que consumen cocaína y en especial aquellas que están en proceso de desintoxicación, le dan un mayor peso a aquellos estímulos asociados con la sustancia. Si no se inhiben correctamente esos estímulos habrá una mayor probabilidad de que aparezcan, pudiendo así poner en marcha los mecanismos necesarios para volver a conseguir y consumir la droga. Esto puede provocar que el proceso de abstinencia y desintoxicación sea más difícil de llevar a cabo.

Entonces, ¿cómo pueden romper el círculo vicioso estos enfermos?
Dejar de tomar drogas es una decisión que cualquier consumidor ha de plantearse en algún momento de su vida. La adicción es un fenómeno físico y psicológico muy complejo. El deseo de consumir o craving es un fenómeno casi irrefrenable que viene dado por la exposición a estímulos que recuerdan a la droga. Estos estímulos pueden venir de forma externa (por el ambiente, amigos, etc.) o pueden aparecer de forma espontánea en el pensamiento del consumidor. Por eso, durante un proceso de desintoxicación, se educa al individuo y se le enseña a reconocer y neutralizar los disparadores  de ese deseo. Es el primer paso para una rehabilitación exitosa y una abstinencia continua.  Hoy en día existen excelentes programas de reducción de riesgos y de desintoxicación que pueden ayudar a los consumidores que deseen dejar la sustancia.

¿Sucede lo mismo si se trata de un consumidor crónico que si es uno recreativo?
Desde luego un consumidor crónico de cocaína está más expuesto a sufrir un mayor daño físico y psicológico en general. Sin embargo, los consumidores recreativos tienen una mayor tendencia a "darse un atracón" y/o mezclar una misma noche varias sustancias estimulantes como MDMA, o speed y depresoras del sistema nervioso como el alcohol. Esto puede potenciar la toxicidad de las drogas de forma exponencial. Los resultados que hemos obtenido nosotros, así como los de otros estudios, han puesto énfasis en que no existe una dosis continuada exenta de riesgos y daños. Por lo tanto, consumidores crónicos y recreativos de cocaína pueden sufrir un deterioro aunque en diferente medida.

Las adicciones por definición son crónicas pero, ¿el daño cerebral es irreversible? ¿O en el caso de dejar de consumir cocaína definitivamente se podría recuperar un normal proceso del recuerdo y del olvido?
El cerebro posee una capacidad plástica extraordinaria de la que sabemos aún muy poco. Aún hay mucha incertidumbre acerca de la reversibilidad del daño de funciones mentales afectadas por el consumo de drogas pero las investigaciones que hasta la fecha se han llevado a cabo son prometedoras. Una dieta saludable, ejercicio, estabilidad emocional y entrenamiento cognitivo pueden ayudar al cerebro a regenerarse a sí mismo, mejorando todas las funciones cognitivas, incluyendo los procesos de memoria y olvido.