Foto: Keystone / Stringer
En tiempos en los que faltan héroes dentro del deporte, y que el mundo vive un enorme, y positivo, boom para correr y hacer ejercicio, es inevitable recordar la historia del primer competidor que ganó una medalla olímpica corriendo un maratón completamente descalzo.Se trata del etíope Abebe Bikila, quien en los Juegos Olímpicos de Roma en el año de 1960, cosechó la medalla de oro dejando estupefactos a todos los asistentes al Estadio Olímpico al verlo entrar sin zapatos, en la primera posición y así adjudicarse no nada más una medalla, sino su entrada a la gloria y al olimpo al que solo entran las figuras que hacen algo descomunal.Hoy en día, existe alta tecnología que ayuda a los corredores para tener un mejor rendimiento sobre el asfalto. Además de la enorme preparación físico-atlética que tienen, los jerseys que absorben más el sudor o los tenis que dan mayor tracción y que casi te hacen volar corriendo, son factores que hace más de 50 años no se tenían.Imagínense recorrer 42 kilómetros sin zapatos. Con el calor y las condiciones que la calle en ocasiones puede presentar. Pero hay sueños que se alcanzan con lo poco que a veces se tiene sobre las manos. Cuando el anhelo se mete a la cabeza, no hay pavimento que te pueda detener.
Abebe Bikila nació en Jato, al norte de Etiopia en el año de 1932. Desde pequeño le llamó la atención la natación y la guna, un deporte muy similar al hockey. Tras iniciar su carrera militar, vio en el atletismo la oportunidad perfecta para darse a conocer en el mundo y ganar el sueño que tenía. Para practicar y no aburrirse corriendo, intentaba alcanzar a pájaros que volaban alrededor de él.Nadie sabía que Italia lo llevaría a ser un nombre recordado en los anales del atletismo hasta que un sueco de nombre Onni Niskanen vio en Bikila a una estrella a la que debía enseñarle a correr.Su entrada al equipo olímpico de etiopia fue obra de la casualidad y la historia de correr el maratón descalzo, debido a un problema físico. Primero, Wami Biratu, su compañero, tuvo una lesión que le imposibilitó asistir a la justa. Tras ser seleccionado para correr el maratón, a unos días de darse la competencia, le salió una ampolla que no le permitió ajustarse un zapato. Era correr descalzo, o no hacerlo.Llegado el momento, Abebe Bikila corrió el maratón de Roma 1960 en 2 horas, 15 minutos y 16 segundos estableciendo una nueva marca mundial. Así que no fue solo el hecho que pudo dejarle destrozados los pies, sino que además, lo hizo en tiempo récord. Tomen eso novatos.
Hay personajes en el deporte que los zapatos los incomoda. La pobreza extrema no te permite tener unos tenis con gel o calzado con aire que te ayude a amortiguar mejor el impacto de correr en determinadas superficies. Hay personas que se hacen deportistas porque el correr se vuelve una necesidad para lograr algún objetivo de subsistencia, sea comer o trabajar.Bikila ha sido un ejemplo para otros corredores en el mundo que han visto como su esfuerzo puede superar cualquier adversidad. Un ejemplo es Haile Gebresselasie, multi campeón que tiene en su compatriota al espejo donde comienzan sus victorias.
Un día como hoy, pero de 1960, Abebe Bikila entraba al Estadio Olímpico de Roma, descalzo, para ganar su primera medalla de oro. Sin duda, cuando alguien quiere algo, no hay obstáculos suficientes para impedírselo.
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La gente no conoce a Abebe como yo. Él no tiene miedo de sus rivales. Es todo fuerza de voluntad y dedicación . No he visto nunca a nadie como Abebe. Abebe fue hecho por él mismo, ni por mí, ni por nadie
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El corredor etíope alcanzó el logro junto a su hermano Albalonga Bikila. Si bien no se quedó con la medalla dorada, si puede presumir que fue el segundo humano en romper el listón de un maratón corriendo sin zapatos.Abebe Bikila refrendó su medalla aurea en los Juegos Olímpicos de Tokio en el año de 1964. Si bien en aquella ocasión lo hizo corriendo con zapatillas por problemas físicos previos al evento, volvió a romper la marca mundial de un maratón, misma que poseía, con un registro de 2 horas, 12 minutos y 11 segundos, es decir, tres minutos menos que cuando lo hizo sin zapatos.Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo

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La vida no fue sencilla para Abebe Bikila. Su último momento estuvo plagado de tragedia al fallecer apenas a los 41 años de edad a consecuencia de un derrame cerebral tras un grave accidente de automóvil.El hombre que puso a África en el mapa, que rompió muchos estereotipos en el atletismo y que dedicó una vida al deporte, esquivaba en el año de 1969 una protesta estudiantil la cual le hizo perder el control de su coche estrellándolo y sufriendo a consecuencia del percance una paraplejia que no le dejaría volver a caminar.Pese a que nunca logró recuperarse del todo, Bikila nunca se alejó del deporte. De hecho, participó en unos juegos paraolímpicos defendiendo a Etiopía, no más en el atletismo, pero si en el tiro con arco.Bikila hizo que los africanos pensáramos: Él es uno de nosotros, si él puede, nosotros también podemos hacerlo
A su muerte en 1973, el Estadio Nacional de Adís Abeba llevó su nombre. A su sepelio en el mismo inmueble, asistieron cerca de 100 mil personas para darle el adiós a uno de los atletas más destacados de África.Fue la voluntad de Dios que ganase en los Juegos y fue su voluntad que tuviera el accidente. Acepto esas victorias y acepto esta tragedia
