La crisis alimentaria en Venezuela parece no tener fin

El último mes se registraron siete personas muertas y otras 37 fueron heridas durante las violentas protestas y saqueos ante la desesperación por conseguir comida; las autoridades del país han culpado a grupos criminales por estos hechos.
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Imagen por Iván Alvarado/Reuters.

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Camiones alrededor de Venezuela cargan pancartas con la leyenda "No transportamos comida".

El mensaje, pensado para evitar asaltos, da una idea de la agitación en este país, en donde la escasez de alimentos es una constante. A esto se agrega una de las peores inflaciones económicas en el mundo, lo que ha puesto los productos que sí están disponibles fuera del alcance de la gran mayoría.

Este mes siete personas murieron y 37 resultaron heridas en las violentas protestas y saqueos ligados a la búsqueda de comida, así como los esfuerzos mal logrados de la policía por controlar la situación.

Los incidentes de esta semana incluyen saqueos a las tiendas del gobierno en el pueblo de Araya, en el estado de Sucre, en los que se reportaron aproximadamente 500 personas participando. Aparentemente, el altercado fue desatado por gente del lugar que pedía que el comité a cargo del centro de alimentos vendiera la comida guardada ahí.

'La gente se lleva lo que sea, no sólo comida'.

Cumaná, la capital de Sucre, también fue el centro de una intensa ola de saqueos hace un par de semanas, en los que una persona murió y 400 fueron detenidas.

En aquella ocasión, las autoridades culparon a grupos criminales y enfatizaron el hecho de que los saqueos afectaron a todos los negocios. Sin embargo, otros dijeron que los habitantes claramente estuvieron involucrados.

"La gente se lleva lo que sea, no sólo comida", dijo Roberto Briceño León, presidente del Observatorio Venezolano de Violencia. "Todo puede ser intercambiado por otra cosa".

Los saqueadores también van a las escuelas para vaciar las alacenas de maíz, harina, mantequilla y leche en polvo. Los robos a las cocinas de las escuelas comenzaron en 2015, aunque hay muestras de que se han incrementado este año.

Las protestas por la escasez de alimentos en Venezuela dejan tres muertos en una semana. Leer más aquí.

Este mes se reportaron 14 casos de robo a escuelas en el estado de Miranda solamente, y cada vez un mayor número de escuelas ha dejado de ofrecer almuerzos gratuitos a los estudiantes, muchos de los cuales se ven obligados a ir hambrientos, ya que sus familias no pueden llenar el vacío que queda.

La desesperación aumenta ya que el país, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), no parece mostrar señales de una pronta recuperación de la profunda recesión económica desatada por la caída del precio del petróleo. Tampoco se ve cercano el fin de la hiperinflación, lo que ha llevado al grupo defensor Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDAS) a pronosticar un incremento de un 1.000 por ciento en los productos básicos el siguiente mes.

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Antonio Pestana, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios, informó recientemente a los reporteros que la escasez de semillas y agroquímicos significa que sólo el 25 por ciento de la tierra fértil está siendo utilizada. Predijo que la producción de tomate este año sería de sólo 150.000 toneladas, que es menos de un cuarto de la producción regular.

Y mientras la producción interna cae, las importaciones se desploman. Miguel Pérez Abad, ministro de Industrias y Comercio, declaró a Reuters que probablemente caigan un 60 por ciento este año, comparadas con el 2015.

El presidente Nicolás Maduro, quien lucha por superar la iniciativa de la oposición para forzar un referéndum que lo dejaría fuera del poder, ha culpado repetidamente al sector privado por la crisis.

Maduro alega que los empresarios han estado saboteando la economía en un esfuerzo para sacarlo del poder. Los acusa de querer enterrar el legado socialista de su popular predecesor, Hugo Chávez, quien creo una sólida base de apoyo entre los pobres, gracias a programas sociales de subsidio del petróleo y comida a precios controlados.

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Tales productos estuvieron escasos recientemente en una panadería en el barrio de Chacao, en Caracas, donde la gente hace largas filas durante la única hora del día en la que venden pan a los clientes, quienes sólo pueden tener una barra cada uno.

"No podemos hacer más pan subsidiado con el costo actual de la harina", dijo Joao, el panadero. "Siempre terminamos perdiendo, pero tampoco podemos permitirnos dejar de hacer pan".

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