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opinión y análisis

5 cambios que la UE debería hacer — y no hace — para acabar con la tragedia migratoria en el Mediterráneo

Expertos critican que la UE se centre en el ámbito militar y no en el humanitario a la hora de afrontar la llegada de migrantes del norte de África.
21.4.15
Imagen vía Reuters

"¿Cuánto debemos ampliar el cementerio de Lampedusa antes de que la UE haga algo?". Así se titulaba la carta que la alcaldesa de Lampedusa (Italia) Giusi Nicolini, envió a la UE tras la muerte de 300 inmigrantes en 2013. Casi dos años después la situación sólo ha empeorado.

ACNUR, Agencia para los Refugiados de Naciones Unidas, calcula que en 2015 morirán cerca de 30.000 inmigrantes intentando llegar a Europa. Muchos de ellos huyendo de la guerra o la persecución. VICE News ha hablado con dos especialistas en la cuestión migratoria que explican qué debería hacerse, y qué no se está haciendo, para acabar con la tragedia migratoria en el Mediterráneo.

Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia, afirma que las diez medidas propuestas tras el último naufragio con alrededor de un millar de personas muertas, suenan a "brindis al sol; mientras asistamos a esta carnicería del Mediterráneo los estados miembros seguirán siendo responsables de la masacre".

Cumplir las leyes

"Cuando la UE no auxilia a los inmigrantes náufragos o se limita a controlar fronteras sin auxiliarles está omitiendo la obligación de socorro y eso es delito. La UE incumple leyes internacionales reiteradamente", explica de Lucas. Entre otras normas se refiere al Derecho Internacional del Mar, o el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar, SOLAS, que obliga a atender los naufragios.

De Lucas cita también varios artículos de las Naciones Unidas — 98.1 del Derecho del Mar de 1982 sobre la búsqueda de salvamento marítimo de 1931.

"Todas estas normas o resoluciones contemplan la obligación de rescatar a las víctimas de naufragios y afectan a todos los Estados. Cuando Italia sanciona a los buques privados por rescatar y atender inmigrantes también está incumpliendo esas normas internacionales", apunta.

Implantar un sistema europeo de salvamento marítimo

De Lucas tiene claro el paso más urgente: "Crear una gran operación europea permanente de búsqueda y rescate en el Mediterráneo que incorpore medios necesarios para ello", explica.

En octubre de 2013, Italia presentaba al mundo la operación Mare Nostrum, un programa militar y humanitario que permitía rescatar a los náufragos en el Mediterráneo.

Un año después habían salvado a 155.000 personas, pero cerró el programa por falta de recursos. Mantenerlo suponía 9 millones de euros mensuales que costeaban en solitario.

En su lugar, la UE puso en marcha el programa Tritón, coordinado por Frontex y con un coste de 5 millones que contempla la vigilancia y control pero no el salvamento de los náufragos, y su ámbito de acción se limita a las aguas territoriales, cuando la mayoría de los naufragios ocurren en alta mar.

Christian Orgaz, sociólogo investigador sobre fronteras y participante de la campaña estatal por el Cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros en España (CIE) y miembro del grupo de trabajo @StopDeportación, explica que la solución pasaría por "invertir más en salvamento marítimo y menos en refuerzo de fronteras, que se ha demostrado inútil para controlar la llegada de inmigrantes y refugiados".

Y subraya que no es un problema de presupuesto sino de voluntad política. "Frontex gasta casi tanto en deportaciones como lo que le costaría solucionar este problema. España ha destinado en los últimos cinco años 290 millones de euros a sellar las fronteras españolas".

En la misma línea, de Lucas cree que los estados de la UE no quieren dar dinero a esos planes de salvamento "porque lo interpretan como un problema de orden público y fronteras".

En algunos casos como en Reino Unido, David Cameron, el primer ministro británico, se negó a pagar su parte correspondiente en Frontex. Y aporta otra solución: "Los Estados podrían aumentar las compensaciones a las navieras que participen en el rescate de personas en el mar y así cubrir todo el Mediterráneo".

Un programa piloto eficaz de refugiados

Ambos expertos consideran fundamental crear una política de asilo europea eficaz y común que impida que potenciales refugiados tengan que emprender una travesía mortal para solicitar ese asilo.

"Debe ser mucho más amplia y sensible a la realidad. No se hace porque no se quiere. Si en el último lustro se invirtieron 290 millones de euros en sellar las fronteras españolas, se dedicaron sólo 10 millones a la acogida a refugiados", señala Orgaz.

De Lucas considera que se ha disfrazado de problema migratorio lo que en realidad es un problema de política de refugiados.

"La gestión de refugio y asilo es mucho más compleja de abordar que si se vende como una cuestión de seguridad o de orden público", explica el profesor.

"Todos los miembros de la UE son firmantes de la Convención de Ginebra y del Protocolo de Nueva York y están obligados a recibir a quien tenga la condición de refugiado y prestarles la protección mientras se estudia si se le considera refugiado", apunta.

Política migratoria común

"Hay que adoptar una posición regional concertada con un presupuesto razonable. La política migratoria europea debe de ser respondida desde Europa y de forma internacional conjunta. Ningún país puede responder a un desafío tan importante por sí solo. Y Europa tiene las condiciones pero no ha querido afrontarlo. La única política migratoria común ha sido de vigilancia y control contra la inmigración ilegal", apunta el profesor De Lucas.

"Los Estados quieren regular la política migratoria en función de la oferta y demanda de su mercado ya que interpretan que los flujos migratorios responden a un mercado de trabajo".

Por eso cree que la UE tiene motivos para no solucionar este desafío. "En la reunión del lunes se centraban en las mafias, pero el negocio de las mafias tiene que ver con quienes les emplean como esclavos en nuestro mercado. Las mafias no existirían si no existiera ese mercado en Europa", señala.

Y añade que los países de la UE se aprovechan de la situación: "Primero logran la vulnerabilidad de una mano de obra flotante que se pliega a las condiciones que el Estado quiere en cada momento: la base de un mercado global que busca los empleados más baratos posibles o 'semi esclavos'".

Por otra parte apunta a la inmigración como "coartada" para compensar las medidas de recorte social: "Cuando las poblaciones más humildes se ven sin trabajo, sin derechos o cobertura social pierden la confianza en el Estado y ésta se la puede devolver si les cuenta que les está protegiendo de males mayores y delincuentes que llegan en barcazas", concluye.

Cambio de enfoque de la política migratoria: de defensiva a humanitaria

Más política y menos belicismo. "La política europea de fronteras se ha delegado en Frontex que entiende la inmigración como una amenaza, o un riesgo. Pervierten hasta el lenguaje y se habla de invasión, de tragedia como si fuera fruto del destino ¿Acaso no ha quedado claro que el enfoque militar no es adecuado y que debería hacerse un aproximación humanitaria?", se plantea Orgaz.

Otra dinámica a cambiar es que las políticas europeas de cooperación están supeditadas al control migratorio. "Deberían implantarse planes de codesarrollo para evitar que la gente tenga que emigrar", explica De Lucas.

"Fomentar la inversión en las sociedades civiles del sur tendría unos efectos muy beneficiosos y supondría un ahorro para todas las partes implicadas", asegura el catedrático.

De Lucas propone también otras políticas constructivas: "Deberían establecerse cuotas de visados humanitarios de ida y vuelta o programas para refugiados de los contingentes más numerosos".

Sigue a beatriz Lucas en Twitter: @beitalucas