platano partido
Sexo

Varias personas nos explican cómo se lesionaron durante el sexo

Asfixia y asma, desgarros en el pene y el clásico frenillo roto.
ÁP
ilustración de África Pitarch
6.11.17

La triple lesión de pene de Dennis Rodman, la muerte por autoasfixia erótica de David Carradine y la desolladura de un médico de Madrid por cascársela con ahínco. El sexo es un deporte de contacto y, por tanto, de riesgo.

Ninguno de nosotros estamos hecho a prueba de accidentes sexuales. La Dirección General de VICE advierte de los siniestros y otras averías genitales más habituales para estar al tanto y evitarlas:

Me partí una ceja en una cama de IKEA

Una lección que aprendí al llegar a Madrid es que las camas de IKEA necesitan colchones de IKEA. Si le pones uno que no es de IKEA, te sobran 15 centímetros por delante o por detrás, según lo tengas colocado. En mi primera noche madrileña con una chica, salí herido de guerra y mareado además de un pelín avergonzado. En pleno fragor de la batalla metí la mano entre el cabecero y el colchón y rematé con la ceja contra el cabecero y un churretón de sangre por la cara. Ella quería llevarme al hospital, pero me recuperé y pudimos acabar lo que empezamos, y menos mal, porque la ceja herida no hubiese sido nada comparada con mi lastimada autoestima. Faustino, 33, Madrid

Un acto caníbal en toda regla

Haciendo un 69 ella empezó a correrse y le dio un espasmo justo cuando tenía mi pene en su boca. En pleno orgasmo, estiró la piel del pene un par de centímetros desde la base con los dientes inferiores y me la despellejó. Sangré como si hubieran matado a alguien y tuvimos que ir corriendo a Urgencias. Todavía tengo la cicatriz. Ángel, 41, Alicante.

Contratiempo con una vagina en lata

Pues resulta que me regalaron una vagina de goma reutilizable y venía con una muestra de lubricante para probarlo. La experiencia no estuvo mal. A la hora de repetir, como no le quedaba lubricante, decidí usar jabón. El juguete en cuestión contaba con un sistema de succión, entonces al usarlo, hizo vacío y se introdujo el jabón por la uretra. Estuve un día sin mear, con el pene más rojo que el culo de un orangután. Al día siguiente me masturbé y salió jabón. La recuperación consistió en beber muuucha agua para intentar, en cierto modo, "limpiar" el conducto. Isra, 22, Murcia.

Asfixia erótica a una chica con asma

Hace tiempo quedé con una chica de 23 años muy activa en redes sociales que le gustaba lo bizarro, la sangre y los azotes cardenalicios en sus enormes glúteos. Era una mujer de extremos. Coqueteamos con los juegos BDSM. A ella le encantaba el sexo a veinte uñas, con collar y una correa amarrada en su cuello.

Con cierto reparo por mi parte, ella insistía en que jugásemos a que yo la asfixiara bien con las manos, o con una bolsa en la cabeza mientras la penetraba. Al final cedí y comprobé que ella se volvía loca y tenía unos orgasmos bestiales, hasta que un día acabamos en Urgencias. Tenía asma y no me lo había comentado antes.

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Le dio un ataque de asma y no podía respirar. Una situación angustiosa. Se le amorataron los labios y salían silbidos de su pecho buscando el aire que no llegaba a sus alveolos. Y yo como un loco revolviendo su bolso en busca de un Ventolín que no sirvió de mucho. La ayudé a vestirse y la metí en el taxi como pude. La cara del taxista un poema, entre las toses y los silbidos, creía que se iba a morir allí.

Al llegar a Urgencias, enseguida le pusieron oxígeno y una vía con algún medicamento que le ayudó a recuperarse. Lo que iba a ser una noche de juegos BDSM, se convirtió en una noche en los boxes de un hospital vasco. Ander, 31, Bilbao

Con el frenillo roto y a lo loco

Yo tenía 19 años. La chica y yo nos pusimos muy efusivos y de repente veo que sale un chorro de sangre de su vagina. Saqué el pene y vi que era eso lo que estaba sangrando. En Urgencias, el médico me puso una crema y me dijo que nada de relaciones en un mes. Vicente, 29, Madrid

Patadas consentidas

Practico BDSM y soy sumiso. Conozco bien lo que es el dolor deseado e indeseado. He sufrido lesiones en él por recibir azotes y golpes con la fusta. Después de 500 fustazos, el culo queda un tanto dolorido una temporada. También he tenido pequeñas heridas en el ano por muchas penetraciones seguidas con objetos variados.

Lo peor son las patadas en los huevos, pero claro, no vas a ir al médico para decir que "las amigas de mi Ama me han pateado los huevos". No tiene nada que ver con un golpe accidental no intencionado fuera del sexo. A veces me he corrido mientras me los azotaban o palmeaban, es dolor que aguantas por placer, aunque dura varios días después de la sesión. Lo consideraremos una "lesión consentida". Samuel, 36, León.

Prepucio lastimado en el club de striptease

Mi accidente tuvo lugar en un club de striptease en Argentina. Después de cumplir 18 años íbamos allí a pasar algunas noches. Los pases privados costaban el equivalente a 2,5€. En estos shows, la chica en cuestión baila en un cuarto de un metro cuadrado con una silla mientras ofrece servicios adicionales (más caros, por supuesto).

Una noche en concreto compré dos pases privados con la misma chica, dos canciones seguidas. Ella de inmediato me dijo que no ofrecía ningún otro servicio a lo cual comenté que estaba bien, pues no tenía más dinero. Aun así, después de hablar un poco con ella durante la primera canción la convencí para que me hiciera una paja. Para un chaval de esa edad no había noticia más gloriosa que esa.

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Entre la oscuridad y concentrarme para terminar en tres minutos no sentí incomodidad fuera de lo común, hasta que ella me dijo "¡Ay! ¡Te lastimé!". Miré mi pene y estaba sangrando profusamente. Para mi fortuna el escandaloso sangrado venía de mi prepucio retraído, de la parte lateral por debajo del glande. Me dejó pasar al baño de las bailarinas y con agua y presión durante unos segundos fue suficiente. Oscar, 33, Argentina.

Torsión testicular y amputación de huevo derecho

En una escapada hotelera de placer con mi novio, lo hicimos 9 veces en un día. De regreso a casa, volvía con una incomodidad en el testículo derecho y llegué con él hinchado. Compré un antiinflamatorio y me fui a dormir, pero de nada sirvió. Al día siguiente, el dolor me recorría la espalda y la pierna, y tuve que ir a Urgencias. Lo tenía del tamaño de una bola de béisbol y me metieron en el quirófano.

Según los médicos, se enredó el epidídimo, que es el conducto que lleva el esperma del testículo a la próstata y lo que provocó todo el desastre. Me dieron la droga más deliciosa que jamás haya probado y cuando desperté ya se había ido. Me recuperé, un mes de abstinencia total, sin masturbarme, sin tener sexo con mi chico, sin nada. Casi inundo la casa cuando por fin pude desahogarme. Y, bueno, ahora soy unibolo, no se nota la cicatriz y tengo el mismo apetito sexual. Nada cambió, solo lo físico. Jesús Ramón, 30, Sevilla.

Algunos nombres han sido cambiados por cuestiones de privacidad.

@Becaria_ / Ilustración por África Pitarch