abusos sexuales

Investigué los abusos sexuales de Louis C.K. y casi arruino mi carrera

Hollywood reacciona solo cuando es políticamente correcto.
17.11.17

Hace tres semanas, publiqué un artículo sobre mi intento de difundir las acusaciones Louis C.K. en el festival de comedia más importante del mundo. En el artículo, expliqué cómo el director de operaciones del festival Just for Laughs me gritó porque le pregunté a los humoristas si habían oído los rumores sobre la conducta sexual inapropiada de C.K.

En las semanas transcurridas desde la publicación de dicho artículo, me han llamado de todo, como “zorra”, un insulto tan mediocre que me resbala. También me han llamado “fea asquerosa”, una valoración muy relativa, y “delicaducha”, un calificativo tan absurdo que no me creía que se pudiera usar para insultar a alguien.


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Pero hay algo que me molesta mucho más que todo eso, una pregunta que me hicieron muchos hombres que no tenían más de diez seguidores en Twitter. La pregunta era que por qué no había dicho nada antes si hacía años que sabía que la historia de Louis C.K. era cierta. ¿No me hace eso igual de malvada —e incluso mucho peor— que cualquiera de las otras personas que lo sabía?

Pues porque las cosas no funcionan así, Dave de Ohio. No es que yo fuera la única persona con el poder de explicar la verdadera historia y aun así decidiera no hacer nada al respecto. El caso es que lo intenté, hablé del tema en los escenarios, en internet, y en persona. Lo intenté.

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Hace años que conozco las historias de Louis C.K. porque todos mis conocidos llevan años oyendo hablar de ellas. Esa es, o al menos era, la realidad. Hasta ahora, los depredadores de la industria del entretenimiento han pasado décadas campando a sus anchas con su comportamiento detestable porque nadie ha estado dispuesto a descubrirles, por infinitas razones, pero sobre todo por miedo y por querer cubrirse las espaldas. Es muy fácil ser la persona número 2.000 que retuitea una publicación después de que esta haya sido difundida en los informativos de la noche. Es mucho más difícil ser la única persona que grita la verdad a los cuatro vientos.

Los depredadores de la industria del entretenimiento han pasado décadas campando a sus anchas con su comportamiento detestable porque nadie ha estado dispuesto a descubrirles, por infinitas razones, pero sobre todo por miedo y por querer cubrirse las espaldas

El hecho de que se me atacara tanto por esta maldita historia y de que me entregara por completo a la situación ha dañado mi carrera de tal manera que, cuando por fin se demostró que tenía razón, la satisfacción que sentí fue casi nula. Que te echen de la alfombra roja en el festival de comedia más importante del mundo siendo humorista puede que te dé puntos punk entre tus colegas, pero no es una experiencia demasiado agradable.

Después de algo así, tus oportunidades de colaborar con 3 Arts, esa empresa tan jodidamente potente que representa a Louis C.K. y a muchos otros humoristas célebres, se han acabado. Y todo porque le hiciste una puta pregunta a Kevin Hart (colaborador con 3 Arts, como no podía ser de otra manera).


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Que tus amigos se alejen de ti para que tu actitud no les salpique es muy fuerte. Uno de ellos llegó a dejarme sola esperando a Louis C.K., mientras caía una lluvia torrencial, ¡por el amor de Dios!

El representante de C.K., Dave Becky (con quien nunca he hablado), afirma que él no amenazó a nadie para que no contara nada. Más le vale estar diciendo la verdad. El caso es que no tuvo que fingir que amenazaba a nadie para conseguir que lo pareciera. Cualquiera que tenga la autoridad de prohibirle a alguien con menos poder que hable sobre su propia experiencia o sobre todo lo que sabe de la historia de otra persona —como él declaró haber hecho— acaba convirtiéndose en una amenaza. Cuanto más piense una persona que se la va a castigar por hablar, menos hablará.

Que tus amigos se alejen de ti para que tu actitud no les salpique es muy fuerte

Y, además, Dave de Ohio, si no tienes a nadie dispuesto a declarar, no tienes ninguna historia, solo rumores, y como al sujeto de tu artículo le dé por demandaros a ti y al medio para el que trabajas, la has cagado. Los medios no están muy dispuestos a divulgar rumores que no han sido probados porque no quieren que se les demande y perder prestigio.


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Saber lo que hicieron Louis C.K., Harvey Weinstein, Kevin Spacey, etc., pero no tener el poder de sacar a la luz esos hechos no me convierte en cómplice de las acciones de estos hombres. La culpa es de quienes intimidan a las personas para que no hablen.

Por desgracia, en casos como este, la responsabilidad es de las víctimas, que tienen que denunciar los hechos. Cuanto más lo hagan, mejor. Solo cuando las víctimas se sientan lo suficientemente cómodas para hablar y ser escuchadas, los demás se atreverán a contar lo que saben. Así es cómo va esto, Dave de Ohio.

Saber lo que hicieron Louis C.K., Harvey Weinstein, Kevin Spacey, etc., pero no tener el poder de sacar a la luz esos hechos no me convierte en cómplice de las acciones de estos hombres. La culpa es de quienes intimidan a las personas para que no hablen

Chris sabe que me han llegado otras historias de hombres más famosos que Louis C.K. y que han hecho cosas peores que lo que él ha confesado. Y Chris sabe que conozco a otras personas que saben estas historias y que no han dicho nada por miedo a poner en peligro sus relaciones profesionales.

No sé cómo se puede ser amigo de una mujer que ha sufrido una agresión y no hacer nada para ayudarla por no joder tu carrera profesional. Eso es ser narcisista, y ese tipo de gente abunda en la industria del entretenimiento y solo reacciona cuando es políticamente correcto. Así que, la próxima vez que vea a algún falso aliado que haya permanecido en silencio sobre lo sucedido con C.K. y que se atreva a hacer algún tipo de declaración sorprendente por internet, lo arrojaré a un volcán en erupción.


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El New York Times ha publicado la historia y Louis C.K. la ha corroborado. La verdad es que esta vindicación no me deja para nada conforme, pues es poco transparente y mezquina.

Ahora que el caso ha salido a la luz, más que ganas de venganza siento desprecio por el hecho de que la gente se empezara a preocupar del asunto simplemente porque el victimismo de las mujeres se haya puesto de moda. Me alegra que las cosas estén cambiando pero me da miedo lo que ese cambio pueda durar. ¿Qué pasará cuando el #MeToo caiga en el abismo digital que absorbió al #YesAllWomen? ¿Por qué fui la única entre muchas personas que se preocupó antes de que un hashtag diera el visto bueno?

Me alegra que las cosas estén cambiando pero me da miedo lo que ese cambio pueda durar. ¿Qué pasará cuando el #MeToo caiga en el abismo digital que absorbió al #YesAllWomen?

Sinceramente, no me considero ninguna heroína ni disfruto involucrándome en la historia porque no es mi historia. Nunca nadie se ha masturbado delante de mí, pero eso tampoco ha hecho que me despreocupe del abuso que sufren otras personas y que no quiera justicia para ellas, independientemente de las repercusiones que pueda haber.

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