Memorias ilustradas de uno de los grandes productores del rock argentino

Memorias ilustradas de uno de los grandes productores del rock argentino

La reunión de Serú Giran, el fracaso de llevar a Bob Dylan a Córdoba o la chamana de Axl Rose. Dibujamos algunos de los momentos cumbre para José Palazzo.
MR
ilustración de Mario Rincón

Para nadie es un secreto: Argentina es tierra de rock.

Es un asunto al que no hay que darle muchas vueltas y es que, si nos ponemos a pensar en todas las figuras legendarias que han nacido en el país del sur, es fácil dar con ídolos no solo argentinos sino continentales. Está Pappo, Luis A. Spinetta, Charly García, Gustavo Santaolalla, Gustavo Cerati y la lista sigue y sigue… Desde la llegada de la famosa “nueva ola” en los cincuenta hasta lo que está sucediendo hoy en día con la escena alternativa de Mendoza, Argentina siempre se ha mantenido a la vanguardia en el género y se ha consolidado como uno de sus máximos exponentes y exportadores a nivel latinoamericano.

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Y así como hay artistas que han grabado sus nombres en la historia del rock, también existen festivales que con el tiempo se han convertido en estandartes para el género. Tal vez el más conocido sea el Cosquín Rock, que lleva diecisiete años subiendo a sus tarimas a la crema del rocanrol argentino e hispanohablante, llevando consigo una de las tradiciones festivaleras más importantes de Sudamérica e incluso llegando desde 2017 a países como Colombia, México y Perú.

Una idea revolucionaria para este milenio que surgió en 2001 con José Palazzo, un productor oriundo de la provincia de Córdoba que a los 29 años tuvo la idea de llevar el rock a la Plaza Próspero Molina, ubicada en el centro geográfico del país y conocida por ser el escenario para los grandes folkloristas argentinos de los cincuenta y los sesenta. “Al evento no le hicimos publicidad, ni siquiera existía Internet, e igual mochileros de todo el país se acercaron y llenaron la primera edición. Nos han pasado muchas cosas pero seguimos”, cuenta.

Desde ese entonces la figura de Palazzo ha emergido como la de una especie de productor rockstar, que además de ser la cabeza más visible del Cosquín, mantener una amistad de años con Charly García y tener su propia banda y faceta como DJ, se ha encargado de sacar adelante algunos de los conciertos más trascendentes que ha recibido Argentina y sobre todo Córdoba en su historia. Un hombre de backstages, fiestas y excesos que se ha codeado con el Olimpo del rocanrol no solo latino sino mundial y que, aprovechando su visita a Colombia para promocionar el Cosquín Rock 2018, nos dejó algunas anécdotas geniales de su carrera como productor de grandes conciertos.

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Así lo recuerda José Palazzo.

Charly García y ocho horas de retraso

En la edición de 2005 Charly García tocaba en el predio de San Roque, en un show que estaba previsto para comenzar a las seis de la tarde y que supuestamente iba a culminar con una proyección de la película ‘Odisea en el Espacio’, porque era re flashero todo en esa ocasión. Inicialmente nos había dicho que quería tocar de día pero perdió todos sus vuelos y finalmente nos tocó traerlo en un avión privado a contramano porque había 40.000 personas furiosas esperándolo en un evento que era con entrada gratis. Me acuerdo que cuando llegó agarramos la autopista y la policía iba abriendo espacio para que él no llegara más tarde porque ya la gente estaba indomable, nos querían linchar. Finalmente el hijo de puta llegó a las 2 de la mañana e hizo poner la película antes. Estaba todo vestido de blanco y cuando va entrando al escenario me dice: "Palazzo, si llegan a sacar una sola foto me bajo y me voy" y yo le dije "¡hay 40.000 personas!" a lo que me respondió tajantemente con un “cállese” y se subió. Cuando se montó en la tarima vi que todo el mundo estaba sacando fotos y a las dos canciones se regresó. Ya estábamos todos asustados porque si él decidía dejar de tocar se armaba todo un problema, pero cuando me di cuenta agarró el whisky que había dejado al lado de la escalera, se lo llevó a escenario y siguió su presentación. Fueron tres horas de show y casi que se hizo de día, una cosa impresionante.

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La reunión de Serú Giran

En 2013 el Cosquín Rock recibía a un Charly García ya recuperado de sus adicciones. Justo el mismo día de su presentación, tocaban Pedro Aznar y David Lebón, que tuvieron sus shows en la tarde y luego se fueron directamente a su hotel. Cuando Charly se montó a las 12 de la noche, me pidió que los llamara y a las dos horas del show ya estaban en el camerín. Cuando se terminó el show, los vio por ahí y aunque no los había invitado a tocar, les preguntó que porqué no se montaban a tocar con él. Ellos aceptaron y a los pocos minutos Charly se volvió para el escenario y dijo: “Les quiero contar una cosa, en la sierra de Córdoba vuela el espíritu de Óscar Moro y esta noche se reúne Serú Girán". Acto seguido, Pedro y David se subieron al escenario, Charly les dijo que iban a tocar “Perro Andaluz”, “Eiti Leda” y “No llores por mí Argentina” y la gente entró en un éxtasis total. Cuando se acabó la última canción Charly quería seguir tocando pero David se sentía mal, como que lo había agarrado un ataque de pánico. Había una marea humana como loca por este hecho histórico y entonces le dio como miedo. A la final solo tocaron tres canciones y lo más gracioso es que todo esto fue después del recital de Charly, al que se le había olvidado invitarlos aún sabiendo que estaban ahí. Son cosas de él jaja, algo maravilloso.

El fracaso de Bob Dylan en Córdoba

Yo estuve cuatro años tratando de convencer a los agentes y representantes de Bob Dylan para que tocara en Córdoba. Finalmente un día escuché que iba a venir a Buenos Aires y metí una oferta para que tocara en el estadio de fútbol de Córdoba que es como para 15.000 o 20.000 personas. Pero cuando faltaban dos semanas teníamos vendidas 800 entradas, así que lo sacamos del estadio y lo pasamos a un lugar más chiquito. Finalmente perdimos una fortuna, una fortuna tremenda. En Argentina hay una leyenda que dice que vos te recibís de productor cuando hacés Bob Dylan pero igual yo nunca lo vi a Bob Dylan, solo lo vi subir al escenario a tocar, ni siquiera saludó "Hola Córdoba", no dijo nada, ni buenas noches ni buenos días. Solo se subió, tocó, se fue y me fundió jaja. Pero uno parece que se hiciera daño a propósito porque estuve muchos años tratando de hacerlo y aunque mi socio estaba medio preocupado yo le decía que no sabía nada, que eso se iba a llenar seguro. Creo que la gente no fue porque a lo mejor yo era más fanático que ellos de Bob Dylan jaja. Un amigo mío me dijo siempre que en el mundo del espectáculo cuando uno se enamorara de un artista es más conveniente tomar un avión con tus cuatro mejores amigos a la ciudad a donde toquen, comer en lindos restaurantes y pagar la entrada. Uno siempre va a pagar menos que cuando lo lleva a tocar a la ciudad de uno como empresario.

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La locura adolescente de Justin Bieber

A partir de ese concierto decidí que nunca más en toda mi vida iba a volver a hacer shows para teenagers. He trabajado con barras bravas de fútbol, he hecho recitales de heavy metal, hice seis estadios de Huracán con La Renga que es la banda más barrial, más power de la Argentina y nunca sufrí como con esas 20.000 señoritas descontroladas. Eran niñas, no tipos forzudos ni grupos de choque, unas niñas voltearon el portón de un estadio de fútbol y entraron corriendo al estadio a las 10 de la mañana. Por todos los pasillos gritando como si fuera a estar Justin Bieber desde esa hora. Eran personas que se creían que tenían derechos que no tenían entonces los de seguridad no podían actuar porque si medio las tocabas pasaba algo, fue realmente espantoso y nunca lo voy a volver a hacer. Los papás creían que la chica podía pasar ahí porque ellos habían pagado la entrada. Sufrimos mucho.

Culeao Paul McCartney

El otro hito muy importante fue la posibilidad de producir a Paul McCartney en Bogotá, Paraguay y finalmente en Córdoba. Fue muy interesante porque le pasamos modismos cordobeses. Le hablamos de una yerba que se llama peperina que es como la menta y que se usa para ponerle al mate o al café y una de las cosas que le dijimos fue culiao, que si lo usas de una forma es coger y de la otra forma, en la que la usamos nosotros es muy amigablemente, usándola dentro de expresiones casuales. Le hablamos de eso y comenzó el show diciendo "Buenas noches culeaos", la gente, que lo pudo haber tomado mal, explotó. Es un modismo súper cordobés. Un tipo muy amable y muy profesional, llegó un día, probó sonido como tres horas, al otro día hizo una prueba de sonido con público y después tocó el show de tres horas, fue genial. Esa noche tuve la oportunidad de presentarle a Charly García que fue al show. Ambos hablaron unos minutos pero no sé de qué, estaban los dos solos.

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Guns & Roses y la chamana que no dejaba salir a Axl Rose a tocar

En una ocasión vino Axl Rose solo a presentarse con su banda como Guns n’ Roses. Todo el mundo me decía que iban a tocar tardísimo pero Axl llegó a las nueve al show, que estaba anunciado para las nueve y media. Estaba tocando el grupo soporte y el manager de él me dijo que estirara más, entonces les pedí que tocaran una hora más. Me dijeron que les estaban tirando zapatillas, teléfonos, vasos, botellas y que ya los odiaban pero me tocó decirles que siguieran. Mientras tanto la gente seguía "¡Guns n' Roses, Guns n' Roses!" y aunque ya eran las once de la noche, él nada que salía. Los asistentes ya se estaban poniendo muy intensos, llevaban desde las ocho de la noche que abrimos puertas. Yo iba y trataba de presionar pero él tiene como una bruja o una chamana, no sé, alguien que es la que dice que ya están las energías listas para salir a tocar. Yo ya estaba enfurecido y le pegaba patadas a la puerta mientras me decían que nunca más iba a trabajar con ellos. Me decían que no me iban a soportar ese comportamiento pero es que nos iban a matar a todos, iban a romper el estadio. Yo seguí pegándole a la puerta hasta que me cogieron dos gordos grandotes de seguridad y me dijeron "Last time, you go out". Yo estaba histérico, todo loco, pero por lo menos aceleraron el trámite y salieron a tocar finalmente a la una menos cuarto. Maldito bastardo, igual tocó un show tremendo de dos horas. Después iba a haber una fiesta y Axl se había quedado pero uno de los encargados del venue quiso pasar para un lugar y un tipo no lo dejó. Él le dijo que pasaba por donde él quisiera porque era el dueño y el otro tipo le dijo que no porque ahí estaba Axl Rose, a lo que le dijo "a Axl Rose me lo paso por las bolas". Toda esa gente de seguridad se lo tomó a mal, como si hubiera dicho que lo iba a matar, y de repente los asistentes, los técnicos, eran todos tipos de seguridad. A los dos minutos nos tenían a todos agarrados contra las paredes y lo sacaron a Axl volando de ahí. No solo nos quitaron la fiesta sino que casi nos hacen cagar.

La resaca de Pity Álvarez

Pity era un personaje que yo quería mucho y que llevaba siempre a los Cosquín. Pero él tiene un problema que es que algo tiene con la hora, siempre llega muy tarde. La última vez que fue a tocar le dijimos que su show estaba programado a las siete y media cuando en realidad estaba para las nueve y media, así que llegó a las nueve y cuarto, todo bien. Lo hicimos estacionar al lado del escenario y le dije "¡Loco estás llegando tarde siempre!" cuando tenía todavía 15 minutos para que subiera, que era lo que yo pensaba que se iba a demorar en estar listo. Salió corriendo, subió al escenario y aunque todavía no estaba listo todo, ni el backline ni nada porque él creyó que estaba llegando dos horas tarde, igual tocó y no hubo problema. Al otro día se presentaba de nuevo de sorpresa en un show especial suyo en el festival cuando de repente lo traen alzado y él durmiendo… Como había estado tres días sin dormir no lo podíamos despertar y faltaban cinco minutos para que iniciara. Lo sacudíamos y todo y no lo podíamos despertar, yo ya estaba histérico. Encima había una alerta meteorológica y ya todo el mundo sabía que Pity Álvarez estaba ahí entonces había un montón de gente esperando a que saliera. Él estaba en el camarín completamente dormido, yo no sé que habría consumido pero no lo podíamos sacar. Entonces en la desesperación y la impotencia agarré uno de esos coolers que están llenos de bebidas y se lo tiré todo encima para que le cayera el agua y se despertara. Al tipo le cayeron las cosas en la cabeza, se despertó y comenzó a gritar "¡Mala praxis! ¡Mala praxis!" y le dije que tenía que tocar. Me pidió que me aguantara “un minutito” y se volvió a quedar dormido. Cuando pasaron 20 minutos desde la hora que tenía que estar tocando ya la gente se puso medio intensa porque era media noche y llevaban todo el día de farra. Afortunadamente entró la negra Poli que es la manager de Los Redonditos de Ricota y el tipo, que no tenía fuerza para despertarse pero estaba durmiendo, por tanto respeto que tiene por ella apenas la escuchó hablar se paró todo mojado con los moretones de los vasos y las cosas que le habían caído en la cabeza y se paró y tocó dos horas. Menos mal.

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