La Manada

Qué tiene que pasar para que metan a los miembros de la Manada en prisión

Ya son dos los miembros de la Manada que supuestamente han cometido delitos que podrían privarles de la libertad condicional y sin embargo, siguen libres.
2.8.18
Una manifestante sosteniendo un cartel contra la sentencia judicial de la Manada. Marcelo del Pozo/Reuters

Ha vuelto a pasar. Supuestamente, otro miembro de la manada ha decidido ampliar su historial delictivo. Después de que Antonio Manuel Guerrero, el Guardia Civil de la manada fuera pillado in fraganti en su renovación del pasaporte, siempre según este tuit de la policía, ahora ha sido Ángel Boza, quien ha sido detenido en Sevilla por supuestamente intentar atropellar a dos guardias de seguridad tras un intento de robo. Boza, condenado como el resto del grupo a nueve años por abuso sexual pero en libertad provisional, presuntamente habría intentado robar unas gafas de sol en un centro comercial y al ser descubierto se habría dado a la fuga atropellando a dos seguratas.

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Parece un guión extraído de una película de ciencia ficción. Pero no. La noticia es tan real como surrealista. A Ana Isabel Salegui Gutiérrez, experta en psicología forense y asesora de la Asociación Clara Campoamor, no le ha sorprendido mucho esta conducta que considera reiterativa. Según nos explica, en el perfil psicológico de este grupo de amigos se pueden ver rasgos antisociales de personalidad.

“Se creen más listos e intentan saltarse las normas. La gente se ha quedado con lo de las gafas de sol, pero el delito empieza mucho antes, cuando se sube al coche sin supuestamente tener carné”. Explica que esto forma parte del desarrollo moral de Kohlberg que se identificaría con la frase “las normas son para los demás pero para mí que soy el más listo no”.

“La prisión preventiva es muy taxativa y solo se puede meter a alguien en la cárcel en caso de reiteración delictiva, riesgo de fuga o alarma social"

“Sería posible que alguno de ellos se hubiese encontrado alguna otra vez en su vida con alguna otra chica en estado de embriaguez y que hubiera mantenido relaciones con ella”, dice Ana Isabel Salegui Gutiérrez. Dice que no cree que hayan entendido que “el no es no” ni que sepan que una mujer debe estar consciente para mantener relaciones sexuales con ellas.

Partiendo de la base de este perfil en concreto y de la posibilidad según la experta de volver a cometer este tipo de actos nos preguntamos qué supuesto debería pasar para que los miembros de la manada acabaran en la cárcel.

Según el abogado Amador Martínez de AMJ abogados, en el caso que se pudiera demostrar que hay delito no tendría nada que ver con la agresión sexual y por lo tanto no computaría para que entrasen inmediatamente en la cárcel. “La prisión preventiva es muy taxativa y solo se puede meter a alguien en la cárcel en caso de reiteración delictiva, riesgo de fuga o alarma social. En este caso en concreto la jueza consideró que no había ni riesgo de fuga ni de reiteración porque estaban reiterados socialmente, pero si ahora hubiera un indicio serio de que uno de ellos hubiese cometido un delito similar la fiscalía podría pedir para esta persona la prisión inmediata”. Martínez explica que en el caso que la juez considerase que Ángel Boza ha intentado atropellar a alguien intencionadamente podrían llegarle a caer entre 4 y siete años, pero serían penas independientes la una de la otra.

En el caso que la juez considerase que Ángel Boza ha intentado atropellar a alguien intencionadamente podrían llegarle a caer entre 4 y siete años, pero serían penas independientes la una de la otra

Según ha podido saber VICE, fuentes cercanas a la defensa de los miembros de La Manada aseguran que no ha habido tal intento de hurto y que la presión social hacia este tipo de temas sugestiona a la gente para tener una visión sesgada de la realidad. De hecho explican que contrariamente a lo que se ha publicado Ángel Boza sí tenía carné y lo habría obtenido la pasada semana.

Por otro lado, la decisión de la jueza de dejar a Guerrero, el guardia civil de la Manada, en libertad provisional pese a aparentemente haber acudido a renovar su pasaporte se debe a que la defensa ha podido demostrar que no había intención de fuga. Según parece existe una llamada telefónica del acusado a la misma policía en la que se le aconseja que vaya a preguntar en qué situación se encuentra su pasaporte. Por otro lado y según explican las mismas fuentes a VICE, habría una funcionaria de expedición que habría declarado que ante la pregunta de si tenía intención de renovar el pasaporte Guerrero habría dicho que no. Otra funcionaria habría corroborado esta versión.

Parece ser que a pesar de los comentarios en las redes sociales que reflejan el malestar al respecto de parte importante de la sociedad española (que ha quedado patente en otras situaciones), ninguno de los jueces ha considerado, de momento, que sea motivo suficiente para esgrimir la alarma social como medida en contra de la libertad condicional de estos miembros de la Manada.