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adolescentes

Por qué esCriBíaMos aSí cuaNdo éramos adolescentes

Dos psicólogos y un antropólogo tratan de darle respuesta al fenómeno.

por Ana Iris Simón
27 Febrero 2018, 5:00am

Montaje por VICE/ foto por la autora 

Año dosmilypico. Zapatero promueve el matrimonio entre personas del mismo sexo ante el escándalo de la caverna, a la que nadie se refiere todavía como la caverna porque no existe Twitter. Aún somos todos ricos pero se empieza a hablar de los mileuristas como unos pobres desgraciados que vivirán "peor que sus padres" (quién iba a decirnos que poco tiempo después ganar mil euros sería una suerte y un privilegio).

Nadie sabe lo que es un iPhone, el iPod tiene sentido y ni el espacio de MSN ni Fotolog nos hacen sospechar la que se nos viene encima con las redes sociales. Pete Doherty todavía tiene buena cara y estás a punto de hacerte fan de los Artic Monkeys y su Whatever People Say I Am, That's What I'm Not pero todavía escuchas My Chemical Romance. Y eScRibes aSí.


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EscRibes aSí en el estado de MSN y escribes así en los SMS que les mandas a tus colegas, que sueles terminar con un "cNT pLs" o un "tK". También eScRibes aSí en la agenda del instituto, en la que pegas flyers de discotecas light a las que una década después negarás haber ido y en cuyas páginas tus amigos te escriben mensajes de amor.

Porque las agendas eran los muros de Facebook de entonces: lugares de socialización pública en los que acumular mensajes de amistades que en realidad no eran tal. Porque, acuérdate, tu agenda rulaba de mano en mano, se la pasabas a los del A y a los del C para que te escribieran mensajes y te hicieran taggeos.

Los SMS supusieron una revolución en la forma de escribir

Pero ese no es el asunto que nos ocupa. El tema en el que nos centraremos hoy es que en el año dosmilypico escRiBíaS aSí. Estabas en la ESO, querías romper con todo y eso implicaba dinamitar también las reglas ortográficas. O quizá fuera que las redes sociales incipientes no permitían todavía el uso de emojis y los textos quedan demasiado desangelados. El caso es que esCriBías aSí, y si eras un poco maniático, como yo, tenías incluso normas para esCribir aSí, como no usar nunca las -i mayúscula porque quedaban feas y se confundían con -l minúsculas.

Más de diez años después, seguramente alguna vez te hayas preguntado por qué esCribías aSí, igual que probablemente hayas reflexionado sobre cómo podías terminar los SMS con un "cnt xfa" sin cuestionarte tu dignidad.

"Lo más probable es que esto se deba a lo novedoso que era, cuando éramos adolescentes, escribir mensajes de texto. La única forma de escritura que habíamos empleado hasta entonces para comunicarnos con nuestros amigos, parejas y familiares era la carta; que había de ser llevada hasta un buzón para que, varios días después, llegase su destinatario. Por entonces, la gran novedad era el SMS —algunos, como yo mismo, extrañamente seguimos empleándolo—, que contaba con su propia serie de televisión: SMS (2006-2007), un título que a día de hoy suena terriblemente anticuado", apunta el filósofo y antropólogo cultural Iñaki Domínguez, autor de Sociología del Moderneo.

Como Dominguez, la psicóloga Inés Bárcenas considera que los SMS tienen que ver en el fenómeno. "Cuando nacieron los móviles y las redes sociales no había ninguna forma de adornar los mensajes, como ahora son los emoticonos, así que recurríamos a jugar con las pocas posibilidades que teníamos, y que se ceñían a las letras, a la tipografía. A medida que han avanzado las redes se ha reducido esa carga de la palabra en detrimento de las imágenes, hasta llegar a Instragram, donde no se le da importancia al texto", concluye.

"Una de las cosas más llamativas que surgieron con los mensajes de texto fueron las abreviaturas y la proliferación de las faltas de ortografía"

Y recuerda otro fenómeno coetáneo que también se ha extinguido con el avance de la tecnología: el de las abreviaturas. "Al mismo tiempo que intercalábamos las mayúsculas y las minúsculas se produjo ese otro fenómeno que era el de acortar las palabras, el de escribir 'sbs' en lugar de 'sabes', que ahora tampoco se da. Los SMS costaban dinero, aún no disponíamos de una tarifa plana para usar aplicaciones de mensajería instantánea", apunta Inés.

Domínguez también apunta a la inmediatez como causa por la cual hace no muchos años todos entendíamos que cuando nos escribían TQCL nos estaban queriendo decir "te quiero con locura".

"Una de las cosas más llamativas que surgieron con los mensajes de texto fueron las abreviaturas y la proliferación de las faltas de ortografía. La existencia de abreviaturas era algo lógico: para escribir más rápido se hacían casi necesarias. En relación a las faltas de ortografía, la causa era similar: si la “b”, por poner un ejemplo, es más accesible en las teclas desde las que escribimos, entonces haremos uso de ella en lugar de la «v», que sería la opción correcta. Lamentablemente, las prisas de la vida moderna hacen que usemos el lenguaje de modo incorrecto, aunque en el fondo sigamos entendiéndonos unos a otros, que es, en el fondo, la esencia de todo lenguaje y forma de comunicación", afirma Iñaki.

Pero, volviendo a la alternancia de las mayúsculas y las minúsculas, el psicólogo Alejandro Villena considera que la proliferación de esta manera de escribir tiene que ver con la constante búsqueda de la identidad del adolescente.

"Alternar mayúsculas y minúsculas puede que fuera una manera de diferenciarse, o exponerse como distinto a los demás y ganar identidad"

"Antes las redes sociales estaban muy limitadas, únicamente teníamos MSN Messenger, que permitía una sola frase, el estado. No daba más posibilidades. Ante esa limitación, alternar mayúsculas y minúsculas puede que fuera una manera de diferenciarse, o exponerse como distinto a los demás y ganar identidad. Ahora no se hace porque hay otras maneras de expresarlo, desde poner un Stories hasta colgar una imagen más llamativa, un GIF, un meme... sigue siendo lo mismo, una manera de mostrarse ante el mundo tratando de ser diferente, pero con más herramientas", señala Alejandro.

A juzgar por lo que cuentan los expertos, nuestra manía de combinar mayúsculas y minúsculas allá por los 2000 nacía, simplemente, de la combinación del afán de todo adolescente por demostrar lo especial que es con la tecnología del momento, con sus posibilidades y sus limitaciones. El tKM cnT de ayer es el meme, el LOL de hoy. Nihil novum sub sole.