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La crisis de refugiados deja en papel mojado la regulación de la Unión Europea

Los reglamentos y directivas de la UE en materia de refugiados han quedado obsoletos o inaplicables ante la crisis de refugiados de los últimos meses, según expertos. Alemania toma la iniciativa y deja sin efecto parte del marco legal comunitario.
28.8.15
Migrantes esperan en el lado serbio de la valla que Hungría ha construido para frenar la llegada de personas que en su gran mayoría huyen de guerras en Oriente Medio y Asia. (Imagen por Darko Bandic/AP)

Los reglamentos y directivas de la Unión Europea (UE) en materia de refugiados han quedado obsoletos o inaplicables ante la crisis de refugiados de los últimos meses, según expertos.

En el extremo occidental, la polémica afirmación está implícita en la decisión del gobierno alemán de aprobar una normativa interna que prescinde del reglamento comunitario en lo relativo a los refugiados de origen sirio. En el extremo oriental, en la consumación del levantamiento de una valla entre la frontera de Hungría con Serbia. Y en la periferia europea, por los casos a que VICE News ha tenido acceso de refugiados que, incluso antes de la decisión de Alemania, se deshacían de todo documento que atestiguara su entrada en países como España y Bulgaria.

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El pasado jueves la canciller alemana Angela Merkel y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, se reunieron en Viena con los líderes de los países balcánicos occidentales, por los que pasan miles de refugiados para pedir asilo a estados del centro y el norte de la UE. Los gobiernos de los Balcanes exigen fondos de la Unión para poder hacer frente a la crisis.

España rechaza reubicar a 4.288 refugiados propuestos por la UE y acogerá a 1.300. Leer más aquí.

Mahmoud, oriundo del enclave kurdo-sirio de Kobane, en la frontera turca, llegó a Melilla el verano pasado en un vuelo de Turquía a Argelia. De Argelia pasó a Marruecos y de ahí a la ciudad autónoma española en el norte de África con un pasaporte marroquí facilitado por un grupo mafioso local. Recibió un visado de tránsito en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) del enclave español, un documento que le permitía circular libremente dentro de las fronteras de España. Pero su objetivo era Alemania: estaba informado de la mayor solidez económica de ese país y de las mejores condiciones que el gobierno de Berlín ofrece a los refugiados.

Una vez que Mahmoud cruzó la frontera entre Francia y España se deshizo de su visado temporal para eludir la tercera versión del reglamento de Dublín, en vigor desde el año pasado. La llamada Dublín III es la norma de la UE que determina qué estado es el responsable de examinar y decidir sobre una solicitud de asilo. El reglamento establece que si el refugiado abandona el país de entrada para ir a otro país comunitario éste tiene la potestad de retornarlo al primero.

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"Lo que intentaban [con el reglamento de Dublín III] era repartir a los refugiados, para que no se concentrara el peso de las solicitudes, pero ahora se está viendo que esto tampoco es sostenible", declara a VICE News Rosa Otero, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en España, que constata que el de Mahmoud no es un caso aislado.

"Los refugiados quieren poder ir ahí donde están los suyos. Gente con quienes tiene vínculos familiares, o amigos. Grecia es un ejemplo de país de tránsito. Está recibiendo todas las llegadas, pero el país no cuenta ni con la capacidad de acogida ni con el sistema de asilo para tramitar estas solicitudes en ese número; así pues esa gente continúa su camino", afirma Otero.

A A. Z. — siglas detrás de las que se ampara un joven que prefiere no dar su nombre, natural de Qamishli, capital del Kurdistán sirio — le tomaron las huellas dactilares en papel y digitalmente a su llegada a Bulgaria. Este es el procedimiento habitual que establece el reglamento de Dublín III. El joven conocía la norma de la UE y trató de negarse ante los agentes. Asegura a VICE News que le obligaron a dejar su huella tras golpearle.

Fue arrestado, estuvo encerrado varios días en un centro de reclusión para extranjeros y acabó en un campo de refugiados abierto. De ahí cruzó la frontera de forma clandestina dentro de un camión hasta llegar a Alemania, donde está establecido desde el pasado marzo.

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Con el reglamento en la mano, la República Federal teutona lo podría haber devuelto a Bulgaria, pero la normativa interna que anunció el gobierno alemán le permitirá establecerse legalmente en ese país sin miedo a ser deportado.

— BAMF (@BAMF_Dialog)August 25, 2015

Tweet de la Oficina Federal de Alemania para la Migración y los Refugiados anunciando que no va a deportar más refugiados sirios.

Esta iniciativa, que ha motivado elogios del presidente de EEUU Barack Obama a la canciller alemana Ángela Merkel, dará asilo a los refugiados de Siria independientemente de cual sea el país por el que han entrado, hecho que entra en contradicción con el reglamento de Dublín III.

Al otro lado de Europa y en un sentido opuesto, el marco legislativo en lo relativo a concesiones de asilo ha quedado cuestionado por la decisión del gobierno húngaro de levantar una valla de 175 kilómetros de largo entre este país y Serbia. Esta decisión se ampara en la llamada "consulta nacional" que Hungría llevó a cabo a principios de mayo.

El proceso consultivo se materializó en un cuestionario de 12 preguntas sobre inmigración, migración económica y terrorismo dirigido a todo ciudadano búlgaro mayor de 18 años — unos 8 millones de personas. La iniciativa se dilató hasta el pasado 15 de julio, tras la decisión del gobierno de ampliarla. La fecha de finalización inicial estaba prevista para el 1 de julio.

El Parlamento Europeo y el Consejo de Europa se pronunciaron sobre esta cuestión: la moción de la cámara de representantes de la UE entendía que el cuestionario establecía un vínculo parcial y directo entre el fenómeno migratorio y amenazas securitarias.

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"La propia formulación de la pregunta es un buen ejemplo de la posición del gobierno húngaro sobre la cuestión, pues no hablaban de refugiados, hablaban de inmigración", recuerda Lydia Gall a VICE News, investigadora de la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) para Europa del Este y los Balcanes.

"Eso fue una muestra de cómo para el gobierno húngaro las políticas sobre inmigración de la Unión Europea han fallado completamente y, como consecuencia, ha dicho que van a enfrentar esta cuestión a su manera; que se expresa mediante la consulta nacional, una campaña con vallas publicitarias y en la valla que están acabando mientras hablamos en la frontera entre Serbia y Hungría", sigue Gall.

El mundo alcanza la cifra récord de 60 millones de refugiados y España se desentiende. Leer más aquí.

"Levantar una valla, en sí mismo, no va contra la ley internacional en materia de derechos humanos, pero obviamente una valla dificulta a la gente de Siria, de Afganistán, de Eritrea o de otros países en guerra entrar en el país para hacer su solicitud de asilo", opina a VICE News Hugh Williamson, director de HRW para la división de Europa y Asia Central.

"El gobierno húngaro sostiene la opinión de que cualquier persona que llegue de Serbia no puede ser nada más que un inmigrante económico ¿Por qué? Pues porque [según ellos] los solicitantes de asilo tienen muchas opciones de pedirlo en su camino hacia Hungría. En eso se escuda", añade Lydia Gall.

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La norma interna de Alemania cuestiona el reglamento de Dublín III y, según los expertos, Hungría está hoy en los límites del derecho comunitario en materia de acogida y lejos de los estándares comunes de la UE, vehiculados mediante directivas, en vigor desde el pasado 21 de julio. En la UE, una directiva es un mandato que establece un objetivo al que cada país que la integra debe decidir cómo llegar a él.

"El gobierno [de Hungría] está dando muy poco apoyo a las personas que consiguen entrar en el país. Por ejemplo: en las estaciones de tren hay cientos de solicitantes de asilo en las vías y el gobierno no ha estado a la altura en darles apoyo, comida y agua, asistencia sanitaria y llevarlos a un lugar seguro", asegura el director de HRW para Europa y Asia Central Hugh Williamson. Y España no está en una mejor situación, según ACNUR.

"El problema es que el número de refugiados crece. En España está creciendo: el año pasado hubo 5.947 solicitudes. Este año, en el primer semestre, hemos tenido 6.026. En medio año hemos superado las de todo el año pasado. Pero aún así, a pesar de este aumento de las solicitudes, los recursos destinados a la acogida y al asilo no han aumentado ¿Qué pasa entonces? Que si las personas se duplican y los recursos no aumentan cada vez son menores los recursos", asegura Rosa Otero, portavoz de ACNUR.

"[La falta de recursos] No es un argumento para invalidar la exigencia jurídica. Es una cuestión de falta de voluntad política para poner mejor los medios que permitan cumplir esas decisiones", sentencia a VICE News Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia.

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Bruselas propuso al gobierno español acoger a 4.288 solicitantes de asilo sirios y eritreos de los 40.000 que deben distribuirse en todo el territorio comunitario. Finalmente, el ejecutivo de Mariano Rajoy aceptó solo a 1.300 de estos demandantes.

"Si tomamos en cuenta las dos cifras para España en relación a la propuesta de distribución de asilo [de la UE]; la cifra menor, que contaba con la distribución únicamente de la gente que ya estaba, que serían unos 1.800, con la completa, que podríamos situar en 5.800, eso en los presupuestos de este año no se contempla", sigue de Lucas, "se podría haber contemplado perfectamente si hubiera habido la voluntad de cumplir con ese objetivo".

"No veo cual es el coste que se ha estimado para poder hacer frente a ese incremento, un incremento ridículo de plazas que en el mayor de los casos no llega ni a 6.000. Ese coste es mucho menor que el coste protocolario de algunas dependencias diplomáticas en el extranjero. Lo cierto es que este gobierno no quiere hacerlo", afirma tajante el académico.

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David Meseguer y Quique Badia han contribuido a este reportaje.