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Como los humanos, los orangutanes pueden elegir sus cócteles favoritos

Investigadores suecos han descubierto que los orangutanes son capaces de anticipar experiencias que no han vivido nunca en base a estímulos ópticos y olfativos, una habilidad que se creía, como tantas otras, patrimonio exclusivo del ser humano.
18.8.16
Imagen por Njambi Ndiba/Flickr

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Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

A los humanos les encanta pensar que son únicos. Y, sin embargo, cada año, descubrimos que muchas de las aptitudes que nos creíamos que eran patrimonio exclusivo de nuestra especie, existen en otras muchas y de maneras mucho más sofisticadas. Por ejemplo, pensemos en la capacidad para anticipar el sabor de un cóctel.

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Los investigadores suecos descubrieron hace poco que uno de sus orangutanes, Naong dispone de un pensamiento predictivo que hasta ahora se creía que era patrimonio exclusivo del ser humano. Para demostrar su teoría, los investigadores solo tuvieron que ofrecerle a Naong una coctelería (no alcohólica) exclusiva para él en el zoo de Furuvik. A Naong se le ofrecieron vinagre de manzana y tres variedades distintas de zumos exprimidos: cereza, ruibarbo y limón.

A Naong le faltó tiempo para recordar el distintivo sabor de cada bebida. Lo más sorprendente, en cualquier caso, es que Naong también podía anticipar si le gustaban o si no las combinaciones que todavía no había probado.

En otras palabras, Naong ha demostrado ser el improbable recipiente de la llamada "previsión afectiva"; esto es, la capacidad para anticipar el resultado de experiencias que no ha registrado jamás, gracias a la memoria de un entramado de situaciones vividas. Hasta ahora se creía que los animales solo son capaces de prever las consecuencias de los acontecimientos que habrían experimentado previamente.

Sin embargo, Naong ha demostrado que no es así. Después de probar las cuatro bebidas sin ningún añadido, por sí mismas, Naong fue capaz de predecir que mezclas preferiría antes de probarlas. Al menos eso es lo que han concluido los investigadores. Un barman se dedicó a mezclar las cuatro bebidas ante la curiosa mirada del orangután. Y antes de probar ninguna de las combinaciones, ya tenía claro cuál era la que quería llevarse a los labios. Y las que no.

En imágenes: estas deslumbrantes escenas documentan el cambio climático en la Antártida. Leer más aquí.

Según cuenta Gabrilea-Alina Sauciuc, una de las científicas que trabajaron en el estudio, el orangután se mostró igual de solvente que otros 10 humanos estudiados a la hora de anticipar sus preferencias.

Así, Naong eligió sus bebidas preferidas el 88 por ciento del tiempo que le fueron ofrecidas, durante tres rondas distintas. Para asegurarse de que elegía sus bebidas de acuerdo con el sabor de las mismas y no por su color, los investigadores decidieron mezclarlas sin que Naong les viera hacerlo. Incluso llegaron a emplear colorante para variar el aspecto de la bebida.

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Y cada una de las veces el orangután eligió su bebida basándose en el gusto de la misma.

Estos inteligentes gigantes peludos no son solo capaces de saber que el ruibarbo y la cereza combinan la mar de bien. Los investigadores han averiguado que los orangutanes son también carpinteros de lo más solventes, y que, entre otras cosas, son capaces de fabricar sus propias camas en las copas de los árboles.

Estos hallazgos no deberían de ser una gran sorpresa, habida cuenta de que los orangutanes comparten con nosotros, los seres humanos, el 96 por ciento de sus genes. Así lo demuestra un estudio elaborado por la organización conservacionista World Wide Fund for Nature (WWF).

Por desgracia, el tiempo para seguir aprendiendo de estos grandiosos simios, escasea cada vez más. Los orangutanes proceden de dos especies distintas: el orangután de Sumatra y el de Borneo. Y ambos están peligrosamente amenazados. Según WWF hace solo un siglo había una población de 230.000 orangutanes. Hoy se estima que la población absoluta mundial es de 80.000.

Una de las mayores causas de su declive es la pérdida de su hábitat natural, un desastre achacable al voraz apetito del hombre por el aceite de palma, un aditivo barato que se usa en toda clase de productos: desde los alimentos a los biocombustibles.

Muchas de las selvas indonesias de Sumatra y Borneo han sido deliberadamente calcinadas durante los últimos años para ser reconvertidas en obscenas plantaciones de aceite de palma. La deforestación ha dejado desprovistos a miles de estos enormes mamíferos de su hábitat natural.

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Y, por si fuera poco, los intentos por preservar la existencia del orangután se han encontrado a menudo con consecuencias inesperadas.

A principios de este año, los científicos descubrieron en Borneo que los orangutanes a los que se ha preservado en refugios exclusivos se habrían cruzado, lo que habría arrojado un cóctel genético completamente insospechado, que en nada tiene que ver con el detectado en las poblaciones salvajes.

Así que es hora de celebrarlo con una copa.

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