Lo personal y lo político

Dejen de exigirle a Marcela González y más bien señalen a Gustavo Rugeles y la Fiscalía

OPINIÓN | Marcela González volvió a denunciar al presunto periodista Gustavo Rugeles por maltrato. ¿Dónde está la labor de la Fiscalía que, luego de un año, no ha podido iniciar ningún proceso contra él?
16.1.19
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Captura tomada de Youtube | Usuario

elshabbat Nativo Digital

Artículo publicado por VICE Colombia.


Hace poco más de un año, varios medios colombianos estábamos informando sobre la denuncia que, por maltrato, hizo Marcela González Olaya en contra de su pareja de entonces, el "periodista" Gustavo Rugeles.

Esa noche, según la declaración que ella hizo a Medicina Legal, Rugeles llegó, borracho, a agredirla en la casa donde vivían. Aparte de tener huellas físicas de la agresión, Marcela afirmó en ese momento que Rugeles le controlaba las redes sociales y el celular, y, además, entregó unos audios que se hicieron virales en los que podía apreciarse el maltrato psicológico del que ella habría sido víctima. En esa ocasión, la mujer de 23 años afirmó que no era la primera vez que Rugeles la maltrataba. Que era un reincidente.

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Según el periódico El Tiempo, la Fiscalía le imputó a Rugeles el delito de violencia intrafamiliar a finales de diciembre de 2017 en la Unidad de Reacción Inmediata (URI), de Kennedy, luego de detenerlo en el sur de Bogotá. A pesar de que esa misma noche el ente investigador recomendó medidas de protección, a los pocos días Marcela salió en dos videos junto a él. En los dos dice lo mismo, como si fuera un libreto aprendido de memoria, a la fuerza: "agradezco los mensajes de solidaridad, pero es un tema que vamos a solucionar de manera privada, con el amor que hemos decidido formar nuestra familia".

Un año después, Marcela volvió a denunciar a Rugeles. Según la denuncia, el pasado 10 de enero de este año, él entró en su casa, ubicada en Madrid, Cundinamarca, a ofenderla verbalmente y físicamente, tirándole de paso un zapato que le lesionó el ojo izquierdo; pegándole puños en las piernas, causándole todo tipo de lesiones. "Temo por mi vida y por la de mis papás", afirmó en la denuncia Marcela, quien asegura que Rugeles le ha dicho que "cuando esté en la cárcel se va a acordar de mí y de mi familia y se las voy a pagar todas".

Hace un año, muchas mujeres especialistas en temas de género, como Alejandra Coll, de Ruta Pacífica de las Mujeres, u Olga Sánchez, de Casa de la Mujer, predecían lo inevitable: que Marcela seguiría con Rugeles. Algunas de ellas afirmaban que el caso retrataba perfectamente la realidad de la típica pareja abusiva, en la que la mujer, a pesar de estar en riesgo de feminicidio, continúa con su agresor. Y lo hace por un conjunto de muchos factores: el miedo, la culpa, las "ganas de salvarlo", la dependencia afectiva, psicológica, muchas veces económica. Todo sumado a métodos de extrema manipulación y neutralización a las que están sometidas desde hace tiempo, hacen que muchas de ellas entren en un círculo vicioso de maltrato con su pareja del que es muy difícil salir sin ayuda de otras. En ninguno de los casos, cabe aclararlo, ellas son culpables.

No es que a las "mujeres nos gusta que nos peguen", como muchos afirmaron después al enterarse de esta nueva denuncia. Es que la violencia de género es un laberinto de opresiones muy complejo, del que es muy difícil escapar.

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A finales del año pasado, la Defensoría del Pueblo informó que más del 42% de los agresores de mujeres en Colombia son "parejas, exparejas o conocidos de la víctima". De ese porcentaje, muchas mujeres, al no contar con apoyos de red, el acompañamiento o la información necesaria, volvieron con sus parejas/agresores. Muchas de ellas quizá ya no están, porque su caso de agresión se convirtió en un feminicidio. Así opera la violencia machista sistemática contra nosotras.

Pese a que, como afirma la abogada Mónica Roa, en Colombia la violencia de género no es un asunto privado y puede ser denunciada por terceros, y la Fiscalía está obligada a investigar, Rugeles se la pasó todo el año pasado evadiendo a la justicia y su caso no ha tenido ningún avance.

Según El Tiempo, a pesar de que el escrito de acusación contra Rugeles se hizo efectivo el 12 de enero del año pasado, este ha venido aplazando las citaciones del proceso con el argumento de que no contaba con un abogado de confianza, a pesar de que en ocasiones anteriores ha contratado a Abelardo de la Espriella como defensor, para representarlo en otro caso de maltrato contra su ex pareja.

¿Por qué de repente de la Espriella ya no es un abogado de confianza para él?

La última audiencia se citó para el 29 de noviembre y tampoco fue realizada. Según este medio, varios abogados señalan que el paso a seguir es solicitarle a la Defensoría del Pueblo que se presente un defensor de oficio, en caso de que Rugeles llegue de nuevo sin abogado, para exigirle continuar con la citación.

No contento con evadir a la justicia durante todo 2018, este señor decidió publicar, a tan solo unas horas de la reciente agresión denunciada por Marcela, una noticia polémica en su polémico "medio" El Expediente. En la noticia, Rugeles afirmaba que Santos tenía una "multimillonaria cuenta secreta" bancaria en el Vaticano, algo que el mismo Vaticano ya desmintió. Sin embargo, por unas horas, Rugeles pudo distraer a su audiencia de derecha amante de las fake news del hecho de que, esa misma mañana, había dejado a Marcela con un hematoma de dos centímetros en la cara, una laceración en una de sus piernas y una incapacidad para siete días, como dictaminó en su historial clínico el hospital San Matilde, de Madrid.

¿Cuál es el límite de este personaje? ¿Hasta qué punto la Fiscalía y la sociedad colombiana le va a permitir a Gustavo Rugeles seguir por ahí con sus conductas, casi todas reprochables?

Como periodista, mujer feminista preocupada y tercera, cómo me llamaría la Fiscalía, exijo, como tantas otras lo han hecho el año pasado y ahora este, que la Fiscalía deje de darle largas y licencias a este agresor.

Los abusos psicológicos y físicos que está sufriendo Marcela no van a parar. Al contrario, van a ir en aumento. Porque Rugeles ha demostrado ser, a estas alturas, un agresor reincidente, abusador y manipulador con sus parejas y hasta las autoridades, y para empeorarlo todo, aliado con personas poderosas. La receta perfecta para un feminicidio. Necesitamos proteger a Marcela ya, rodearla, y que entre varias redes de mujeres podamos brindarle la ayuda que necesita. Marcela está en riesgo y nos necesita: a la Fiscalía, a la Defensoría, al Estado colombiano y a nosotras las mujeres.