Ocho meses después de búsquedas, preguntas y seguir pistas, estamos frente a un mando de "la letra" activo y en su reino de violencia. Él hará una pausa en su vida asesina para responder sobre la organización criminal a la que pertenece, los cárteles rivales y el rol que juega el gobierno de Veracruz en una trama de política y crimen.Especialmente, está aquí para responder una duda, ¿están realmente Los Zetas perdiendo presencia en su zona de mayor de influencia en México?— Muy bien, señores, estoy listo — dice con una voz cavernosa — ¿Qué quieren saber?Todo en él transmite dureza: su apretón de manos es como atenazar una corteza reseca y su mirada parece cargar con las decenas de muertos que tiene atorados en el alma. Incluso, sentado en la única silla de la vieja habitación, tiene una presencia intimidante. El apodo que elige no es en vano: "El Sangres".— ¿Cómo inició usted?, ¿cómo fue que entró a la organización?— Fue un momento de mi vida de desesperación, aunado a lo que yo sé, a lo que yo me dediqué: anteriormente fui policía ministerial y comandante municipal. Al ver tantas injusticias, yo renuncié a mi cargo. Me hicieron unos achaques en los que yo no tuve nada que ver y no encontraba trabajo. Dijeran por ahí que 'me llegaron al precio' y así fue como inicié.'Anteriormente fui policía ministerial y comandante municipal… [y luego] 'me llegaron al precio'.
El 'deztino' de Veracruz
En septiembre de 2011, 35 cuerpos fueron abandonados en una avenida en la zona metropolitana de Veracruz. La masacre involucró a Los Zetas. (Imagen por EPA/Veracruz en Red)
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'Los Zetas se la llevaron por bonita'
— Que a un narco le había gustado mi hija y por eso se la llevaron, eso me dijeron — se queja Araceli Salcedo, con un gesto amargo que no se le quita desde hace cuatro años y que se endurece aún más cuando recuerda que el gobierno le quería cobrar 990 pesos por cada manta que quisiera exhibir en la vía pública con el rostro de su hija bajo la leyenda "Desaparecida".'El gobierno tuvo muchas pruebas en sus manos para resolver el caso de mi hija… pero pura corrupción'.
Fernanda Rubí desapareció en Orizaba, Veracruz, en 2012, cuando dicha ciudad era una zona de control de Los Zetas. (Imagen por Nathaniel Janowitz/VICE News)
'El gobierno metió al cártel'
— Hay una narrativa de gobierno federal que dice que su organización está minada y que han ido perdiendo fuerza porque han ido surgiendo más grupos con un mayor fortalecimiento en la zona, ¿ustedes han ido perdiendo fuerza en Veracruz o la han ido afianzando?— Se ha perdido…— ¿En qué zonas han perdido presencia?— Muy fuerte en Boca del Río, Córdoba, Orizaba, se perdió presencia.— ¿Ante el grupo del Cártel Jalisco Nueva Generación?— Al grupo contrario, a la contra, se ha perdido presencia ¿por qué? Porque desgraciadamente la organización de la letra está contratando gente inexperta, puro chiquillo que son los que mandan al frente, a los enfrentamientos y no están capacitadas esas personas. Yo te puedo decir que aquí, antes, cuando ingresaba en esto, te mandaban al campo a entrenar, a tirar, yo entrenaba a los chamacos, pero ahorita nada más llegan, les dicen 'súbete y vámonos'. No hay una capacitación. Si tu ahorita vieras a algunos de los chavos, de 15 a 20 años no pasan. Somos muy pocos los que tenemos una edad madura y conocimiento de a lo que nos dedicamos.— ¿Cuáles han sido las consecuencias para el grupo de tener gente poco experimentada?— Estar perdiendo terreno, presencia, respeto, todo.Otro informe de la DEA, pone al CJNG y a sus socios Los Cuinis como los narcotraficantes más ricos del mundo, por encima del legendario Cártel de Sinaloa y su ahora detenido líder Joaquín El Chapo Guzmán. El estudio ubica a Veracruz con color rojo, como clave para la superioridad económica: gracias a ese estado, el CJNG puede traficar cocaína y metanfetamina hacia Europa, Canadá y Asia.' — ¿El gobernador Javier Duarte está apoyando al CJNG? — Por supuesto'.
Uno de los últimos enfrentamientos entre Los Zetas y CJNG dejó 5 muertos y 13 heridos el 21 de mayo de este año en el bar "Madame" en Xalapa, Veracruz. (Imagen por EPA/STR)
Ya llegó el 'Cártel Jalisco'
Temerosos de que los secuestradores tuvieran nexos con la policía, el hermano menor de Gerson, Alan, de 15 años, — portero del equipo sub-17 de los Tiburones Rojos de Veracruz — y el cuñado de Gerson, Miguel, de 25, — taekwondoísta — condujeron, sin avisar a las autoridades, hasta una dirección en el mismo municipio Medellín de Bravo. Iban a rescatar a su familiar, pero apenas se acercaron a la fachada de la casa de seguridad, fueron interceptados y rafagueados.Alan y Miguel fallecieron al instante. Gerson aún está desaparecido. Y la familia huyó de Veracruz a tratar de recomponer lo que les queda de vida, porque tienen la certeza de que los secuestradores son parte del CJNG y están protegidos por las autoridades.'No sólo desaparecen a nuestros familiares, también desaparecen evidencia'.
Vivir como un fantasma
La vibración del teléfono sobre el piso de la habitación avisa que los treinta minutos se han acabado. El pacto que hicimos obliga a parar la conversación.En unos minutos, el zeta se despedirá. Sonreirá, o eso creeremos, y pedirá — ordenará — que salgamos nosotros primero y lo dejemos dentro de la habitación. Él esperará un momento y abandonará la habitación hacia un rumbo desconocido. A partir de entonces, la comunicación se cortará. Antes de que eso suceda, queremos un último registro del encuentro."¿Podemos tomarle una fotografía, aunque sea de espaldas?", preguntamos y él se niega. "No quiero nada de eso". Asentimos, sabiendo que hay un plan B: una máscara de plástico blanca, que le cubriría sus facciones y sólo le dejaría mostrar sus ojos."Bueno… pero también tápenme el cabello", accede y se voltea para ajustarse la liga de la máscara al cabello. Cuando levanta sus brazos, se asoma la cacha de su pistola. Todo el tiempo estuvo armado. Se asomará una segunda vez cuando vuelva a elevar sus brazos para colocarse sobre la cabeza una sábana blanca que le oculte el cabello.Se coloca frente a una pared blanca e improvisa un gesto que nadie le pidió: sube la mano, encoge el meñique, anular y dedo medio, extiende el índice y yergue su pulgar.'Aquí en Veracruz, nosotros no estábamos. Entramos porque nos lo permitió el gobierno de Fidel Herrera y eso sí te lo garantizo'.