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ESPAÑA

Expresiones de ciertas comunidades autónomas que dan mucha rabia a la gente

'Ahora vengo', 'la parienta', 'teki', 'me voy a la casa' o 'la regalé una moto' hacen que nuestras cabezas estallen.

por Pol Rodellar
04 Febrero 2019, 4:00am

Te compras una chaqueta así, guapa, porque ya llega el frío y hay que estar preparado. Has mirado varios modelos en tiendas de internet y te has dado tus buenas vueltas por el centro, entrando en esos desagradables museos textiles repletos de ropa hecha en fábricas que se derrumban y vendida por personas cuyas vidas también se están derrumbando poco a poco. Finalmente diste con esa chaqueta molona de color naranja, te flipa y crees que define perfectamente tu estilo estético e incluso tu forma de pensar, cosa que no es posible porque solo es ropa y la ropa no significa nada.

El tema es que un día vas con tu superchaqueta a una cena de colegas —pretendes fardar un poco de tu nueva adquisición— pero resulta que cuando la peña te ve con esa mierda naranja se ríe de ti en tu cara. Les parece la mierda más horrenda y hortera que han visto en su vida. Todos tus esfuerzos por adquirirla se te presentan no solo como tiempo perdido sino como tiempo degradante. Has vivido engañado, lo que creías que era el sumun de la moda resulta que es basura. Tus sentido estético es penoso y tu forma de pensar —que de alguna forma vinculabas con esta prenda de vestir— es un error monumental.

¿Captáis la idea? Bien, pues algo parecido sucede cuando coges un AVE de Barcelona a Madrid y al penetrar en la capital le comentas a tu amigo madrileño si le apetece hacer un “pica-pica” y el tío te mira como si se le hubiera roto algo dentro del cerebro. Existen frases, palabras y expresiones a las que estamos completamente acostumbrados que gente de otras comunidades autónomas odian con imponente fiereza, pues les sacan de su zona de confort y son incapaces de comprender la idea de la diferencia.

Según el psicólogo Carlos Salas Merino, tanto las personas tolerantes como las intolerantes pasan por estos procesos de poca empatía con los individuos que no se expresan exactamente igual que ellos. La diferencia es que hay personas que, “pese a que sean un poco tiquismiquis e interpreten que estas expresiones están mal dichas, simplemente no le dan más vueltas al asunto. Por otro lado, hay otras personas que estos errores les generan una rabia similar pero que, además, le dan demasiadas vueltas y se encabronan solos, entrando en un bucle que, por acumulación, les puede hacer estallar. De alguna forma es como cuando alguien hace un ruidito molesto todo el rato o como cuando alguien come con la boca abierta. Esta falta de control sobre lo que da rabia, este mecanismo subyacente, es el que diferencia a las personas que estallan de las que no”.

Hemos preguntado a varias personas qué palabras y de qué sitios son las que menos pueden tolerar, un interesante discurso de odio visceral entre regiones, que es exactamente lo que necesita este gran país de países.

CATALUÑA

Cataluña es especialmente proclive a generar palabros y expresiones que destruyen la cordura de sus vecinos nacionales. Puede que ahí haya alguna justificación política, pero quién sabe. Ahí van algunas de las expresiones que más duelen fuera de las fronteras del imperio catalán.

“Pica-pica”: El ya mencionado “pica-pica” se utiliza para referirse a un aperitivo, solo empleado en terreno catalán. Fuera de dichas fronteras resulta de una delicadeza extraña y odiosa, de una pretensión insultante.

“Parar la mesa”: Esto es un catalanismo en toda regla, pues en catalán se utiliza la expresión “parar la taula”. No se refiere a detener una mesa que se encuentra en movimiento, sino a poner la mesa, todo eso de colocar platos, cubiertos, vasos y esos botecitos repletos de dientes de roedores.

Artículo delante de los nombre propios:
“El Luís”, “la Elena”. Se ve que a los españoles les resulta extraño oír esto.

“Por eso” o “pero” al terminar las frases: Coger una frase normal, una afirmación, y meterle ahí, al final, un “pero”, como poniendo en duda toda la oración, esperando una continuación. “Este fin de semana iremos de excursión, pero”, y quedarse tan ancho. ¿¿¿¡¡¡Pero qué, joder!!!??? Normalmente se trata simplemente de una preposición descolocada, que tendría más sentido al principio de la frase, tal que así: “Podríamos venir a tu fiesta, pero este fin de semana iremos de excursión”.

“Merci”: Bueno, el “gracias” catalán rezuma una actitud pasiva-agresiva descomunal. “¿Podrías devolverme este mes lo 3000 euros? Merciiiiii”.

“Sacarse la camiseta”: Una nueva forma de decir "quitarse la camiseta". Estos errores los podemos comprender, porque con la traducción se generan estas confusiones, pero, qué diablos, no dejan de dar rabia, ¿verdad?

“Fem un pensament” / ”Hacer un pensamiento”: Otro catalanismo muy clásico que no gusta demasiado. Sería como decir “tendríamos que ir pensando en dejar de beber cubatas cada lunes”, que quedaría como “tendríamos que ir haciendo un pensamiento y dejar de beber cubatas cada lunes”.

“Ahora vengo”: Este puto lío de ir/venir/regresar/volver/llevar/traer es imposible para los catalanes, así que dejad de rallarnos ya todo el día con esta mierda, que si no, os recordaremos cada segundo de vuestras vidas que las tapas esas “gratis” que dais en Madrid o Andalucía las estamos realmente pagando los catalanes, por eso aquí no nos queda dinero para regalar nada con las birras.

GALICIA

Galicia también tiene su buena dosis de expresiones que dan rabia y que resultan incomprensibles, supongo que porque, básicamente, parecen gente de otro país. De hecho, deberían ser de otra zona horaria y habitar bajo el mar.

El hecho de obviar los verbos compuestos: Esta gente se expresa diciendo, “Fui al supermercado a pillarme unos tranchetes de esos de cheddar”, refiriéndose a que esta misma mañana han ido al puto súper aunque parezca que te estén contando lo que hicieron el día después de la muerte de Franco.

“Voy pa cama”: Aquí los gallegos mostrando su lado más andaluz con ese “pa” totalmente descontextualizado. Su lado más rebelde, el lado salvaje de la vida. En fin... Por otro lado, esa omisión del artículo “la” dota a la frase de una bondad hogareña sin igual, una bondad que el resto de España percibe como envidiable y, por lo tanto, excesivamente molesta.

Alargar las “S” hasta el infinito: Cuando alargan los verbos con esa letra que ni hace falta —"fuistesss" o "cogistesss"—, un gasto energético totalmente innecesario. Energía humana que se podría haber utilizado para salvar niños hambrientos, producir luz en hogares necesitados o reventar montañas para construir buenas autovías sin curvas de una puta vez.

MADRID

Lo de “fenomenal”, “mazo”, etcétera: Estas expresiones ya sonaban anticuadas y avinagradas en el siglo XVI. Suponen un intento de canallismo totalmente impostado y gratuito, como todo lo que hacen los madrileños.

“Teki” como variación de “taxi”: Como nombre para un snack salado tremendamente picante o una posición sexual que involucra a un primate me parece un buen nombre, pero llamarle “teki” a un taxi me parece digno de primero de “apodos de mierda”.

“Katxi”: Referirse a un mini —ese vaso de plástico en el que echar alcohol— como si fueras navarro o vasco es como pronunciar “Nouvelle Vague” con un francés perfecto: o sea, totalmente innecesario y odioso. En el fondo, supone pensar que los vasos enormes de cerveza son un “problema” exclusivo de los del norte, de esos borrachos de ahí arriba. Esto de proyectar los problemas propios hacia los demás es algo que también se hace en Cataluña, donde a veces también podrás oír la palabra “katxi” en algún sarao donde estén tocando Els Catarres.

“Mini”: Y bueno, ya que estamos, llamarle “mini” a un vaso de plástico de un puto litro es un eufemismo más salvaje que llamarle “el mejor momento de mi vida” al infierno de haber visto nacer a un bebé.

Los “laísmos”, “leísmos” y todo eso: Nunca he llegado a entender que este error pueda sucederse, que haya podido existir y que la gente lo cometa, es como las ensaladas de bolsa o la gente que paga por Spotify.

ANDALUCÍA

Comentemos algunas cosillas que hace esta gente, ¿os apetece?

“Me voy a la casa”: Eso es algo que lanza la peña al despedirse, sustituyendo al habitual “me voy a mi casa” o "me voy a casa". ¿Qué casa? ¿La mía, la tuya, la de este señor que está esperando en la parada del bus fumándose una chustilla que se ha encontrado en el suelo? ¿Qué coño nos queréis decir? ¿Por qué es LA casa? ¿Es la mejor casa del planeta? ¿Es realmente la única? ¿Qué diablos se hace en LA casa? ¿Puedo ir? Demasiadas preguntas y demasiadas pocas respuestas.

“Chaleco”: Se ve que en Sevilla llaman chaleco al suéter o jersey, en fin, a prendas que claramente tienen mangas, por lo que uno podría deducir que en Andalucía la gente tiene unos brazos tremendamente largos, grandes cañerías de carne que convierten una manga en la ausencia de manga.

"Malagafornia", "Malagasaña", "Cadizfornia":

Este tipo de juegos de palabras que lo único que hacen realmente es denostar lo propio, que, por otra parte, demuestra una total falta de ética a la hora de escoger los referentes.

CANARIAS

“Guagua”, “cholas”, “baifo”, “calufa”, “pelete”, “chinijo”, “millo”, “chacho”, “cambao”, “cisquito”, “fleje”, jocicúo”, “chinijo”, etcétera: Hay un buen puñado de palabras que esta gente utiliza pero que nadie sabe aún qué significan exactamente. Un grupo de expertos lleva trabajando en ello desde el siglo XIX y han sido incontables las familias que han sufrido las consecuencias de este proyecto, con investigadores despertando a niños y adultos con unos terroríficos, estruendosos e ininteligibles gritos en medio de la noche: “¡¡¡cambao, cambao, CAMBAO!!!”. Muchos de ellos murieron, otros desaparecieron, y unos pocos, simplemente, se convirtieron en arena. Lo que ahora llaman Maspalomas.

CASTILLA Y LEÓN

Leísmos: La escuela filosófica del Leísmo fue fundado en Burgos y sigue golpeando fuerte los cerebros del siglo XXI.

LA RIOJA

Me comentan que en la Rioja en vez de decir “si vinierais o si estuvierais” dicen eso de “si vendríais o si estaríais”. No lo he comprobado en mis propias carnes pero, de todos modos, tampoco he estado nunca en La Rioja y, de hecho, dudo que exista un sitio con este nombre horrible. Yo os lo digo por si, por casualidad, este sitio existe y algún día pasáis por ahí de camino a un sitio de verdad.

EXTRA

Luego hay un buen muestrario de errores y palabrejas que enervan a la peña sin ser estas propiedad de ninguna comunidad autónoma en concreto. Os dejo aquí un buen extra para que terminéis e artículo con un buen sabor de boca.

Llamar "puertas" a un portero de un bar. Lo de "garito”. Decir “los Madriles”. Eso de “la parienta" o "chorba". Las “bambas”. Los “tenis”. Las “playeras”. Las “deportivas”. Las “zapas”. Es que el tema zapatillas da para mucho. Comentar que algo es “diver”. Utilizar pretéritos perfectos en lugar de condicionales —“yo ahora me comía un plato pasta” en lugar de “yo ahora me comería un plato pasta”—. Cambiar el imperativo por el infinitivo —"venirse" en vez de "veníos"—. "Bajar pa bajo" y subir pa'arriba.

Sigue a Pol Rodellar en @rodellaroficial.

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