Por favor, no os metáis ajo en la vagina

Enhorabuena, has convertido tu orificio más sensible en el festival del ajo, SIN NINGÚN MOTIVO, según la Dra. Jennifer Gunter.

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10 Mayo 2019, 3:30am

Foto: Getty Images  

La Dra. Jennifer Gunter, ginecóloga y escritora, es experta en diversos aspectos sobre la salud femenina, pero también parece tener (quizá de manera no intencionada) un talento para decirnos “qué no debemos meternos en la vagina”. En un artículo para el New York Times, uno que literalmente se titulaba “Aquí están las cosas que no debes meterte por la vagina” (Here Are Things Not to Put in Your Vagina), y nos advertía sobre el zumo de limón, el yogur y las esponjas marinas. En su propia página web, escribió “Qué cosas no deberías meterte en la vagina” (What You Shouldn’t Put in Your Vagina), donde incluye el Vicks VapoRub, esponjas para maquillarse y una abominación que podías comprar en Etsy hecha con corteza de árbol y larvas de avispa.

Hace poco publicó un hilo de nueve tuits que explicaba por qué los dientes de ajo tampoco deberían estar dentro de tu vagina.

Antes de leer los tuits de la Dra. Gunter, la idea de que el ajo puede usarse para curar la candidiasis vaginal ya existía, pero esta vez ha recorrido todo internet, haciendo que la marca farmacéutica Monistat aborde el problema que ha causado este rumor en su página web.

“En determinados círculos, el ajo se venera por sus propiedades purificantes. Los fanáticos del ajo y sus usos medicinales creen que incluso puede ayudar a curar una candidiasis vaginal si se introduce dentro de la vagina”, escribe Monistat. “Si introduces un objeto externo dentro de tu vagina, puede provocar complicaciones posteriores o incluso empeorar una infección. No hay pruebas científicas que constaten que el ajo pueda curar una candidiasis vaginal, no tomes ese riesgo”.

Si eres alguien que no se deja llevar por esta DESCARADA PROPAGANDA de GRANDES INFECCIONES, quizá la Dra. Gunter pueda ayudarte. En su hilo de Twitter, escribió que “los aficionados al ajo vaginal” se meten un diente de ajo en el bolsillo de la naturaleza porque creen que contiene alicina, un compuesto de sulfuro del ajo que tiene propiedades antifúngicas. Técnicamente, esta información no es falsa, pero el ajo tiene que estar cortado o machacado para producir la alicina, y la Dra. Gunter no apoya del todo la idea de convertir tu vagina en un frasco de conservas improvisado.

“Para que el ajo tenga algún efecto terapéutico, tiene que estar machacado o picado, así que meterte un diente de ajo entero en la vagina no hará nada más que exponer tus inflamados genitales a alguna posible bacteria del suelo (como la Clostridium botulinum, la bacteria que provoca botulismo), que puede que todavía siga presente en el ajo”, escribió la doctora en su página web. “No es fácil de eliminar simplemente lavándolo”.

Gunter también dice que, aunque la candidiasis vaginal es bastante común, no todo el mundo que trata estos síntomas por su cuenta tiene realmente la infección, así que, enhorabuena, has convertido tu orificio más sensible en un festival del ajo SIN NINGÚN MOTIVO.

Y, de nuevo, aunque puede parecer fácil desestimar la idea o cuestionarse quién haría tal cosa, es un remedio casero sorprendentemente extendido. En una entrevista con el científico americano Dr. Paul Nyirjesy, el director del Centro de Vaginitis Drexel (Drexel Vaginitis Center), dijo que más del 10 por ciento de sus pacientes han intentado usar el ajo para tratar una candidiasis vaginal. “Sin embargo, no recuerdo que ninguna paciente que lo haya usado crea que haya funcionado”, añade.


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Tanto la Dra. Gunter como el Dr. Nyirjesy han hecho referencia a dos estudios que han examinado la efectividad del ajo como un tratamiento potencial para la candidiasis vaginal, y ninguno de ellos ha sido concluyente. El primero, que fue publicado en The Iranian Journal of Nursing and Midwifery Research, comparó el uso de una pomada antifúngica de clotrimazol con una pomada hecha de ajo y tomillo. Sesenta y cuatro mujeres que han tenido los síntomas de una candidiasis vaginal han sido tratadas con alguna de las dos pomadas y, según los autores del estudio, todas las mujeres “mejoraron de la misma manera”, sin importar lo que se les había recetado.

Los investigadores parecían satisfechos, encogiéndose de hombros y diciendo “ESTÁIS TODAS CURADAS”, pero Nyirjesy señaló que se han llevado a cabo estudios de seguimiento y análisis para ver si alguna de las mujeres ha sufrido una infección después de dejar de usar la pomada de ajo y tomillo.

El segundo estudio se centró en investigar si el hecho de utilizar el ajo de manera oral podía ayudar a acabar con la candidiasis vaginal, pero ojo al spoiler, no funcionó. “El estudio recogió muestras para futuras investigaciones sobre los efectos antifúngicos del ajo, pero no consiguió pruebas que fundamentasen el uso del ajo para la candidiasis vaginal”, concluyeron los autores.

No es solo el ajo, y no son solo los grupos raritos de Facebook que defienden su uso. A principios de este año, la revista Marie Claire del Reino Unido publicó un artículo que elaboró una lista de las cosas que las mujeres deberían hacer para “forzar” la regla, incluyendo el hecho de meterse perejil por la vagina.

“El perejil puede ayudar a suavizar el cuello del útero y a nivelar los desequilibrios hormonales que quizá estén retrasando tu ciclo”, decía el artículo. La afirmación dio pie a la intervención de varios ginecólogos, con respuestas como “TAMPOCO OS METÁIS PEREJIL AHÍ” (Marie Claire eliminó enseguida el artículo, calificándolo de erróneo).

“Hay pocas cosas que deberían estar dentro de tu vagina, y una hortaliza no debería ser una de ellas”, dijo la Dra. Sheila Newman, ginecóloga de Nueva Jersey. “Existen maneras de controlar tu ciclo menstrual y de evitar la menstruación en algunas ocasiones, pero eso debería hablarse con un ginecólogo”.

Al igual que la errónea idea de llenar nuestras vaginas de perejil o de ajo o cualquier otra planta en general, se debería hacer más hincapié en la falta de información y el mal gusto que hay alrededor de la eterna estigmatización de los problemas de salud femeninos. Ir al supermercado es más fácil, menos invasivo y embarazoso que ir al médico. Dentro del contexto médico, todos nos podemos sentir (y nos hemos sentido) avergonzados, criticados o se nos ha cuestionado todo; desde nuestra actividad sexual hasta nuestro aspecto, aunque ni siquiera tengamos ningún síntoma de nada.

Si hay algo fuera de lo común sucediendo ahí abajo, intentemos preguntar a un médico especialista en el campo y esperemos que haya alguien que nos haga sentir cómodos y en quien podamos confiar.

Y, por favor, intentemos no poner ajo EN NINGÚN SITIO que no sea nuestra boca.