Probar armas nucleares nuevamente sería una pésima idea

El Washington Post informó que la administración Trump ha estado discutiendo la realización de la primera explosión nuclear de prueba de los Estados Unidos desde 1992. Los expertos dicen que es una muy mala manera de hacer un pronunciamiento político.
LC
traducido por Laura Castro
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Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Donald Trump quiere hacer nuevamente pruebas de armas nucleares en el desierto. Estados Unidos no ha detonado una bomba nuclear desde 1992, pero la Casa Blanca está discutiendo la posible reanudación de las pruebas, según The Washington Post. Trump también ha decidido retirar a Estados Unidos del Tratado de Cielos Abiertos, un acuerdo multinacional que, entre otras cosas, fortalece la supervisión nuclear. Los guardianes nucleares dicen que la reanudación de las pruebas nucleares es una tontería, carece de mérito científico y hace que el mundo sea menos seguro.

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Según The Washington Post, altos funcionarios de la Casa Blanca discutieron la reanudación de las pruebas nucleares durante una reunión el 15 de mayo. Días después, Drew Walter, ex jefe de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA, por sus siglas en inglés), le dijo a la publicación Defense Daily que Estados Unidos podría empezar a lanzar armas nucleares en el desierto en tan solo unos meses. Según Jeffrey Lewis, Director del Proyecto de No Proliferación de Asia Oriental en el Instituto de Estudios Internacionales de Middlebury, cualquier prueba que se realice en el futuro cercano carecerá de mérito científico alguno.

"De lo que están hablando no se trate de una prueba", le dijo Lewis a Motherboard vía telefónica. "Para hacer una prueba, un experimento científico que involucre un arma nuclear que lleve instrumentos de diagnóstico para así aprender algo sobre las armas nucleares… eso tomaría un par de años. Lo que están discutiendo es solo hacer una demostración. Solo pondrán un arma nuclear en un hoyo en el desierto. Sin ningún instrumento de diagnóstico, no obtendrán ningún tipo de datos de ello. Y solo lo harán para llevar a cabo un pronunciamiento político. Ni siquiera fingen que haya algún tipo de valor científico en ello".

Walter le dijo a Defense Daily que cualquier detonación sería "una prueba muy rápida con diagnósticos limitados, pues los diagnósticos… una prueba más completa, un diagnóstico completo y cientos de datos, todo lo que ello en verdad implica, tomaría años medirlo". La inteligencia militar estadounidense ha sugerido que Rusia y China están llevando a cabo pruebas nucleares de baja potencia. Un funcionario de alto rango de Trump le dijo a The Washington Post que Estados Unidos necesita demostrar que aún puede provocar una explosión nuclear para hacer que ambas naciones se sienten a la mesa de negociación. El teniente general de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), Robert P. Ashley Jr., ha insinuado en algunos de sus discursos públicos que Rusia está probando armas nucleares de baja potencia, pero no ha hecho ninguna acusación real. Hay informes de la DIA y declaraciones de funcionarios de la Casa Blanca que afirman que Rusia está probando nuevas armas nucleares.

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"La idea es que si explotáramos armas nucleares en el desierto, los rusos y los chinos nos darán algo a cambio de detenernos. Lo cual es tonto", dijo Lewis.

Rusia y China han negado estar probando nuevas armas nucleares. Según Lewis, no hay evidencia de que Rusia y China estén realizando pruebas nucleares de baja potencia. Tampoco hay evidencia que sugiera que no lo hacen. "Nadie tiene evidencia de que están haciendo esas cosas", dijo Lewis. “Excepto que tienen grandes sitios de prueba y les dan buen mantenimiento, lo cual también nosotros hacemos. Entonces, lo que sucede es que la administración dice: 'No puedes probar que no están haciendo pruebas nucleares. Bueno, en realidad, sí podríamos demostrarlo si firmas el [Tratado de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares] (CTBT) y haces que entre en vigor para que podamos hacer inspecciones del terreno".

Si Estados Unidos comienza a detonar armas nucleares en el desierto después de un paréntesis de casi 30 años, es casi seguro que tanto Rusia como China reanuden sus propias pruebas nucleares.

Kingston Reif, Director de Política de Desarme y Reducción de Amenazas de la Asociación de Control de Armas, dijo que la reanudación de las pruebas nucleares es una amenaza, pues puede reactivar las tensiones en materia nuclear entre China, Rusia y los Estados Unidos.

"El hecho de que siquiera se discutiera el regreso a las pruebas nucleares ilustra los extremos a los que aparentemente algunos funcionarios de la administración Trump están dispuestos a llegar para derribar todas la restricciones nucleares mundiales y provocar una carrera armamentista sin restricciones", le dijo Reif a Motherboard en un correo electrónico. "Que el retomar las pruebas nucleares no obligará a Rusia ni China a sentarse a la mesa de negociación es tan evidente que no puedo creer que siquiera sea necesario decirlo". Es mucho más probable que este regreso de Estados Unidos a las pruebas nucleares provoque que otras naciones con armas nucleares también hagan lo mismo. China en particular tendría mucho más que ganar al hacer este tipo de pruebas que los Estados Unidos, dado que en Estados Unidos se realizaron 20 veces más pruebas que en China. De hecho, Estados Unidos no necesita reanudar las pruebas para garantizar la fiabilidad de su arsenal nuclear".

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Estados Unidos prueba regularmente sus ojivas para asegurarse de que aún funcionan. Hay explosiones, solo que no nucleares. Los científicos nucleares de los Estados Unidos prueban de manera rutinaria los mecanismos explosivos que causan una detonación nuclear sin realmente tener que lanzar una bomba nuclear. Estados Unidos dejó de detonar armas nucleares a principios de la década de 1990 y firmó, aunque no ratificó, el CTBT de las Naciones Unidas. "Lo que sospecho es que la verdadera razón detrás de esto es que estas personas odian tanto la prohibición de las pruebas como la moratoria bajo la que viven los Estados Unidos, y les gustaría ver al país retomar las explosiones nucleares de prueba", dijo Lewis.

La reanudación de las pruebas podría ser un primer y crítico paso para desarrollar armas nucleares más pequeñas de baja potencia, algo que Trump ha querido hacer desde hace mucho.

"Creo que políticamente les será posible hacer experimentos nucleares de baja potencia, los cuales todavía están prohibidos por el [tratado de prohibición completa de pruebas]. Pero ya que nos amenazaron con algo realmente grande, creo que darán un paso atrás y en realidad harán pruebas de armas de más baja potencia, que claramente pueden ser igual de malas", dijo Lewis.

Reif concordó con que la reanudación de las pruebas nucleares en realidad se trata de la construcción de nuevas bombas nucleares y no de probar las viejas.

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"Un tema común de la diplomacia en materia nuclear de la administración Trump es la preferencia por un enfoque inviable de todo o nada/hacer las cosas a lo grande o no hacer nada, cuya intención es hacer de Trump el primer presidente (demócrata o republicano) en décadas que no negocia un nuevo control de armas nucleares o un acuerdo de reducción de riesgos", dijo. "Además, la administración ha propuesto expandir el papel, la capacidad y el gasto en el arsenal nuclear de los Estados Unidos. En resumen, este enfoque ha dado como resultado un mayor riesgo de inestabilidad, la proliferación de armas nucleares y una carrera nuclear de gran potencia sin restricciones”.

Al tiempo que Trump pugna por el desarrollo de nuevas armas nucleares y la reanudación de las pruebas, se retira también de los acuerdos de armas existentes. El 21 de mayo, anunció que Estados Unidos se retiraría del Tratado de Cielos Abiertos, un acuerdo que se realizó hace tres décadas entre 35 países y que les permite volar en el espacio aéreo de los demás piases miembros para reunir información de inteligencia. La información reunida en todas esas latitudes ha sido definitiva para mantener controlados los programas de armas nucleares.

Con la salida de los Estados Unidos del Tratado de Cielos Abiertos, el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas es el último de los tratados nucleares importantes que queda entre Estados Unidos y Rusia. El tratado limita el número de misiles nucleares que ambos países pueden desplegar. Expirará en 2021 a menos que sea renovado. Rusia ha dicho que le gustaría renovarlo, pero Trump parece estar dudándolo.

"El manejo de la administración Trump de los asuntos en materia nuclear ha sido un fracaso espectacular que ha socavado la seguridad de los Estados Unidos y sus aliados", dijo Reif. "La Casa Blanca definitivamente heredó varios desafíos nucleares, pero los ha empeorado casi todos".