FOTOS: SVETLANA ENGEL Y NADJA SVEIR
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Identidad

Cómo esta serie web evitó la ley antigay rusa

Los creadores de ‘Here I come’ nos hablan de los riesgos de contar una historia LGBTQ en un país en el que la homofobia es la ley.
LP
Mechelen, BE
11.2.21

Este artículo se publicó originalmente en VICE Bélgica.

La guionista rusa Elizaveta Simbirskaya de 31 años, y el director Andreï Fenøčka de 27, acaban de estrenar Here I Come una serie web sobre adolescentes queers en Rusia. El problema es que la mayor parte de la audiencia no tiene permitido verla. En 2013, Rusia aprobó una ley federal que prohibía la “promoción de relaciones sexuales no tradicionales dirigida a menores”. Esta ley censura la representación del colectivo LGBTQ en los medios y en la educación. Para sortearla, Simbirskaya y Fenøčka hicieron la serie accesible en YouTube solo a mayores de edad.

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Según la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA), Rusia es uno de los peores países de Europa en derechos LGBTQ. El sexo entre hombres estuvo considerado delito hasta 1993 y la homosexualidad estuvo clasificada como enfermedad mental hasta 1999. Desde el 2013, la violencia contra las personas LGBTQ ha aumentado considerablemente, mientras que el Kremlin continúa ahogando los derechos LGBTQ con la excusa de defender los valores familiares tradicionales de Rusia. Entre otras cosas, esta ley se utiliza a menudo para multar a activistas LGBTQ.

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LIZA AND ANDREI. FOTO: @PH.ALINAESTER

Rusia vigila películas, obras, libros e incluso cuentas de Instagram para hacer obedecer la ley. Si quieres ver una película en la que aparecen personajes LGBTQ, es probable que te pidan el carné de identidad. Los creadores de Here I Come evitaron muchos problemas al publicar la serie en YouTube, pero sigue habiendo riesgos. Simbirskaya, que se hace llamar Liza, dijo que mucha gente de la industria evita tocar temas LGBTQ para ahorrarse problemas con la policía o con la Fiscalía.

VICE: Hola, Liza y Andrei. ¿De qué trata la serie?
Andrei Fenøčka:
Trata de un chico armenio de una familia adinerada que vive en Moscú. Es estudiante y trabaja como repartidor de pizza. Un día, se besa con un desconocido en mitad de la ciudad. Antes de eso, nunca se planteó que fuera gay, pero no vive la experiencia como una tragedia o una gran sorpresa. Sin embargo, no sabe cómo contárselo a su familia y amigos.

Liza Simbirskaya: Mientras preparábamos la serie, un amigo queer me dijo: “Por favor, no muestres solo oscuridad y miseria en la comunidad queer”. No queríamos mostrar a la gente gay pasándolo mal con su sexualidad, aunque es difícil vivir en Rusia siendo queer o trans. Decidí escribir una historia sobre cómo las cosas pueden ser fáciles, que está bien ser gay. Quería una historia sobre el amor, la amistad y la aceptación.

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UNA ESCENA DE LA SERIE. FOTO: SVETLANA ENGEL

¿Por qué una serie web?
Liza:
 No quería trabajar con productoras grandes. Prefieren centrarse en gente blanca, cisgénero y rica. Me parece muy aburrido. No me interesan ese tipo de problemas de los ricos. Quiero hacer películas sobre jóvenes, adolescentes. Quiero que haya diversidad en mis proyectos. Además, es más barato hacer una serie web.

Andrei: Las películas normalmente se muestran en un festival de cine con una audiencia muy limitada. Con una serie web, puedes alcanzar un público que nunca hubieras imaginado.

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¿Cómo fue la elección de los actores?
Andrei:
Al principio, les dijimos lo que nos interesaba de la historia. Si a ellos no les parecía bien, estaban fuera. Acabamos con 10 opciones para cada personaje y elegimos a los que encajaban mejor como grupo. Queríamos que los actores estuvieran cómodos los unos con los otros en el rodaje.

Liza: Muchos nos dijeron que no se sentían cómodos representando gente queer o que no apoyaban los derechos LGBTQ.

 ¿Os preocupaba la seguridad del equipo?
Liza:
 Tenía miedo por los actores. Algunos trabajan con niños y yo también: escribo guiones para dibujos animados. Podría perder mi trabajo. No pasó nada, pero siempre hay riesgo.

Andrei: En Rusia, a veces no te sientes seguro cuando sales a la calle. Puede pasar cualquier cosa, aunque vayas al supermercado.

Liza: Sí, vivimos en un país militarizado. Puedes ir a una tienda, alguien te agarra y hace lo que quiere contigo. Y la policía siempre tendrá algo para incriminarte. Tiene un montón de leyes que los apoyan.

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LA ESCENA DEL BESO. FOTO: SVETLANA ENGEL

¿Hubo algún momento particularmente estresante?
Andrei:
Todos estaban nerviosos con la escena del beso. Era una toma en mitad de Moscú, cerca del Kremlin. El set estaba en frente de un edificio que pertenece en parte a la Iglesia. Acordamos ensayar antes y grabar la escena en una sola toma. Pero acabamos grabando cinco o seis. Por suerte, no pasó nada.

Liza: Mientras grabábamos, unos chicos comenzaron a mirar y hacer comentarios. Los actores fueron valientes, no les importó. Son cosas que tienes que aceptar e ignorar.

¿Hay otras escenas que podrían ofender a alguien?
Andrei:
No nos interesan las escenas explícitas. Queríamos contar una historia, no impactar a la gente.

¿Crees que los rusos están listos para ver la serie con la mente abierta?
Liza:
Tenemos un pasado muy complicado y un gran trauma colectivo. Es difícil superarlo. La gente recuerda todas las normas que hacían que fuese imposible ser abiertamente gay en la Unión Soviética. Se necesita tiempo para entender y aceptar que podemos ser quien nosotros queramos.