Identidad

Tiene 18 años y es la primera mexicana en la NASCAR

Regina Sirvent empezó desde pequeña, es una de las mejores y sigue luchando contra el sexismo en un deporte considerado "de hombres".
20.7.21
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Foto cedida por Regina Sirvent

La NASCAR nació en 1947 gracias a la prohibición del alcohol en Estados Unidos. Entre 1919 y 1933 hubo una ley que no permitía la venta, el consumo, la elaboración ni la transportación del alcohol en este país. Debido a esta decisión, muchas personas empezaron a fermentar ingredientes que les dieran como resultado alcohol para poder consumirlo y venderlo. Sorprendentemente esto fue un éxito y el mercado comenzó a crecer muy rápido. Para agilizar el transporte de estas bebidas, las personas dedicadas a este negocio necesitaban que los coches fueran más livianos y más rápidos que los autos policiales, así que los vehículos se empezaron a modificar para cumplir con estas funciones. De vez en cuando algunos aficionados modificaban los coches con estas características para hacer carreras clandestinas, lo cual se popularizó y provocó que las personas se tomaran las carreras de una forma más seria y a la larga crearan un movimiento que se hizo notorio y, con el tiempo, se convirtió en la NASCAR o la National Association for Stock Car Auto Racing. 

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En un mundo dominado por la heteronorma podemos pensar que este deporte, basado en la velocidad y técnicas de manejo, está controlado por los hombres, pero la realidad es que las mujeres también tienen gran importancia en la escena.

La primera mujer que llegó a romper estereotipos en este ámbito fue Sara Christian, quien compitió en 1949, llegando a posicionarse en el lugar 13 de la competencia. Después de ella, en el mismo año, Ethel Mobley y Louise Smith participaron en una misma carrera en donde Ethel obtuvo el lugar 11, Sara el 18 y Louise el 20. En 1977, Janet Guthrie compitió en una carrera de 500 Millas de Daytona y terminó en el puesto 12, llevándose el nombre de “Novato de la Carrera” por su gran desempeño. Shawna Robinson, Tammy Jo Kirk, Jennifer Jo Cobb y Mara Reyes son otras mujeres que han brillado.

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Actualmente, las personas predominantes en las listas de pilotos son hombres, pero la mexicana Regina Sirvent es la prueba de que las mujeres están reclamando espacios. Regina es la primera mujer latina seleccionada por el programa de la NASCAR Drive for Diversity. “Es un programa dirigido a asiáticos, latinos, mujeres y afroamericanos. En este caso estoy corriendo como una de las cuatro pilotos seleccionadas pero soy la única representante latina, bueno, del grupo de latinos y somos dos mujeres en el equipo”, explica emocionada. Antes estuvo en un programa menor en donde era la única mujer piloto de la categoría, pero aplicó para subir de nivel y recibió un correo en donde se le informaba de su admisión: “De 600 solicitudes solo escogieron a seis y de esas solo quedamos dos pilotos. Obviamente estoy muy orgullosa de haber sido seleccionada.”

Regina se inició en este mundo deportivo por su abuelo, que era piloto de rallys en los años 70. Cuando cumplió nueve años, él le regaló su primera camioneta y desde ese momento no ha parado de crecer. “Desde chica jugaba a manejar el coche de mis papás o cuando jugaba con mis muñecas, —porque sí jugaba con muñecas— siempre tenía los carritos de ellas y todo eso”, cuenta con nostalgia.

El verdadero “detonante”, como dice ella, fue el regalo de su abuelo a los 9 años. Desde ese momento empezó a correr en campeonatos locales, ganando la mayoría, y tiempo después decidió subir a un nivel más avanzado a nivel nacional. Cuando cumplió 11 años participó en un campeonato en Florida, quedando a mitad de parrilla. Después de esto, a los 14 años debutó en las camionetas NASCAR en México.

La mayoría de las personas a las que les cuenta a qué se dedica no le cree, “¿Neta eres piloto?” “Pero la verdad creo que eso está súper cool porque estoy representando a todos los latinos y a todas las mujeres”. Para Regina es muy importante demostrarle a las niñas pequeñas que la constancia y el aprendizaje de los errores es de suma importancia para poder lograr grandes cosas, como ella dice: “Para mí es un verdadero orgullo estar aquí y de verdad espero algún día estar al nivel de las pioneras en este deporte”.

Aunque ha logrado romper varios estigmas de género en este ámbito, aún recibe comentarios o actitudes que desacreditan su posición en la NASCAR. “No me dicen nada en la cara, pero realmente los hombres se llegan a enojar porque les gano. Luego dicen que mi coche está chueco o que tiene más motor”. Afortunadamente ella nunca se ha puesto frenos ni se ha visto intimidada por sus contrincantes; se enfoca más en los errores que llega a tener o los pequeños inconvenientes que surgen en alguna carrera. “Me frustra más que en medio de una carrera se me rompa una pieza del carro. Eso fue algo en lo que tuve que trabajar más que en ponerme frenos por las demás personas”. Su familia siempre ha sido una buena base para seguir desarrollándose. “Nunca me han dejado doblarme”, dice al reflexionar sobre los limitantes que ha superado. Regina no se siente encasillada por ser una mujer en un mundo de hombres, al contrario: “Creo que es lo que más me gusta, competir con ellos y demostrar que podemos hacer lo mismo”, me cuenta con una gran sonrisa en el rostro. Romper las barreras es algo que la llena de satisfacción. 

Además de ser piloto, Regina siempre ha estado interesada por la medicina y es uno de sus sueños poder estudiar esta carrera en algún momento. “Creo que la medicina está muy ligada a lo que hago, pues para ser piloto tienes que comer bien, estar fuerte y desde que comencé a comer bien me llamó la atención la relación que esto tiene con el cuerpo”, comenta antes de explicar que ahora está enfocada en subir de niveles en la NASCAR.

Regina Sirvent quiere que las niñas entiendan que no hay que tenerle miedo a los errores, sino que hay que cometerlos y al mismo tiempo aprender de ellos para poder crecer.

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