Un sexólogo nos explica por qué los videos de comida son excitantes

"La comida es sexo. Los videos de comida hacen un excelente trabajo asociando el 'food porn' y el porno de verdad", la sexóloga Pamela Madsen nos explica.
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Foto von Heather Katsoulis via Flickr

Buena suerte checando tu Facebook sin engancharte con ese video de 30 segundos llamado "La receta suprema de brownies de Reese's con crema de cacahuate" o "Sándwich de waffle con tres quesos y tocino". Y una vez que te ha enganchado, buena suerte con verlo solo una vez.

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No lo niegues. Te encanta mirar videos de comida, sobre todo los que incluyen close ups en los momentos culminantes: cuando el queso se derrite, cuando el tocino se fríe, cuando la mantequilla se funde. Eso es food porn y es probable que te excite de verdad.

A video posted by Tasty (@buzzfeedtasty) on Apr 5, 2016 at 2:18pm PDT

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Resulta que el food porn no es solamente el hashtag que ves en cada foto de comida de Instagram, es un portal legítimo hacia la excitación sexual. Al menos eso es lo que Pamela Madsen, una educadora de sexualidad y placer, nos explicó cuando le pregunté acerca de la relación entre los videos de comida y el deseo sexual.

"Actualmente la comida es una gran ecuación erótica. Se trata de obstáculos, más prohibición, más anhelo, lo que equivale a deseo. Por lo regular está llena de culpa y de mensajes que van entre el ¡Esto es delicioso!, y el ¡Esto es malo para ti! Nos quedamos anhelando, profundamente cautivados por el deseo, como a un amante al que no podemos tener".

A video posted by Food Porn Videos (@foodprnvideos) on May 2, 2016 at 5:03am PDT

El obstáculo aquí es que la mayoría de nosotros es demasiado perezosa para preparar "sándwiches de galletas Oreo rellenas de mousse de Reese's". E incluso si lo hiciéramos, tendríamos que lidiar con la realidad: realmente es innecesario. Es como el turducken: demasiado esfuerzo que no equivale al placer resultante. Pero ese anhelo por algo que sabemos que está mal es precisamente lo que lo vuelve tan tentador.

Madsen, cuya experiencia ha iluminado medios como el Huffington Post y programas como el de Oprah Winfrey, cree que asociamos el sentimiento de culpa con el sentimiento de placer. Este es el porqué una hamburguesa con queso y papas fritas de McDonald's puede sabernos tan bien a pesar de que nos genera tantita culpa —por las calorías ingeridas, porque apoyamos al capitalismo en cada mordida, por lo que sea—.

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A video posted by Proper Tasty (@proper_tasty) on Mar 22, 2016 at 11:56am PDT

Sin embargo, debemos preguntar: ¿Deberíamos excitarnos con un video de 30 segundos de s'mores calientes? ¿Es sano, psicológicamente hablando, o hemos reprimido tan profundamente nuestro deseo por la comida chatarra que sentimos la necesidad de… liberar la tensión lo más pronto posible?

Madsen argumenta que la excitación sexual —sin importar la fuente— es buena para nosotros. "Estás estimulando tu farmacia interna. Produces endorfinas como la dopamina. Podrías ver una galleta con chispas de chocolate y pensar: Oh Dios, quiero eso. Pero, ¿sabes qué?, no tienes que tenerlo. No tienes que alcanzar el clímax. Y en el mundo de la sexualidad, estamos ocupados enseñándole a la gente que no tienen que venirse. Puedes simplemente estar excitado. Así que la comida es solo una metáfora del sexo. La comida es sexo".

Si la comida es sexo, entonces estos videos indulgentes están haciendo un excelente trabajo en asociar el food porn y el porno de verdad. Parece que ambos tienen la misma estructura: un grupo de ingredientes e instrucciones sencillas para cocinar, culminadas con una imagen estimulante —conocida en la industria de la pornografía como la escena que vale oro—.

A video posted by Proper Tasty (@proper_tasty) on Mar 1, 2016 at 12:19pm PST

Pero "la escena que vale oro" no es lo único que tienen en común ambos tipos de porno. Muchos de nosotros vemos pornografía no solo para excitarnos, sino también para aprender técnicas que mejoren nuestros encuentros sexuales de la vida real. El food porn funciona de la misma manera.

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"Ver videos de comida nos incita a intentar cocinar algo que no hemos hecho antes", dice Madsen. "Estamos seduciéndonos a nosotros mismos para incrementar nuestro bagaje alimenticio. Por eso miramos porno, para cruzar los límites respecto al sexo".

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Hasta ahora, la comida y el sexo han estado en una batalla constante para alcanzar el más alto lugar en la (totalmente relativa) Escala del Placer Físico (que nos acabamos de inventar). Piensa en cuántas veces has escuchado a alguien referirse a lo que sea que estén comiendo como "mejor que el sexo", o usar la palabra "foodgasm" para describir el sabor de algo. Hay personas que se sienten un poco incómodas ante estas comparaciones, aunque, si lo pensamos bien, estos dos placeres no son tan diferentes. Quizá la comida, al menos cuando se presenta gráficamente en una publicación de Instagram o en un video de 30 segundos, es otra forma de hablar de sexo, de deseo.

"Podemos presumir de nuestra comida, pero no de nuestros orgasmos. Así que convertimos la comida en el orgasmo. Entre más hedonistas somos, más expresivos somos con nuestra comida. Es más fácil decir: Esto es mejor que el sexo, que reconocer que estamos participando de algo llamado expresión sexual".

En ese caso, tal vez expresemos nuestra sexualidad en forma de un brownie cheesecake.