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Hot dogs con insectos: el futuro de la comida

Fui a una feria muy peculiar en Toronto y comí muchos insectos. Pensé que sería complicadísimo lograrlo, pero la experiencia fue mejor de lo que esperaba.

por Jordan Pearson
08 Septiembre 2016, 11:00pm

Este artículo fue publicado originalmente en MOTHERBOARD en agosto de 2016.

Insectos, muchas personas los comen y está bien. Para yo no, yo creo que los insectos son asquerosos.

Esto es lo que resume mi actitud sobre comer insectos, los que son disfrutados como una delicia y un alimento básico en todo el mundo, pero que también son utilizados en los reality shows norteamericanos como parte de asquerosos desafíos extremos. Esto era hasta el viernes pasado.

Ese día acudí a la Exhibición Nacional de Canadá en Toronto (o CNE por sus siglas en inglés) donde el alimento más loco de este año fueron los insectos. Y yo iba a comer bastantes.

El CNE es lo más cercano a mi idea de un cómo debe ser el infierno: vistosas familias portándose mal y siendo vigilados por los condominios que están frente a la costa de Toronto. De cierta manera es el lugar perfecto para debutar lo que algunos llaman "el futuro de los alimentos", ya que los insectos poseen abundantes proteínas y son fáciles de crecer de manera sustentable. Los científicos han advertido que para el año 2050 habrá tantas personas en la Tierra que tendremos problemas con la agricultura, entonces la ONU sugirió en un reporte del 2013 que todos deberíamos comenzar a comer insectos.

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Considerando que pese a estar cerca del Apocalipsis climático aun existe gente que no ha comenzado a reciclar, y hay pocas probabilidades de que una persona común comience a consumir larvas.

¿Qué mejor lugar para probar si la cocina con bichos puede llegar a las masas que con la población de Toronto? Incluyéndome, por supuesto. (Si lo haces en México pierde emoción porque los insectos son una comida convencional).

No pude haber elegido un peor día para esta comida, la temperatura era de 30 grados centrígrados y había mucha humedad. Lo único que pensaba era que podía ingerir agua, tenía que olvidarme de cualquier cosa con más de 4 patas. Pese a esto caminé hasta el recinto donde se llevó a cabo el festival, y una docena de hornos, freidoras y una multitud de personas elevaron la temperatura casi al mismo nivel que en las afueras. Casi todos llevaban alimentos consigo: eclairs de chocolate rellenos de bistec y provolone, snacks de tortilla de papas cubiertos con plátanos, nutella y azúcar en polvo. No comería nada de lo anterior, incluso si fumara del bong más grande que he visto en mi vida, pero de todas formas sonaba mucho mejor que lo que estaba a punto de consumir.

Los alimentos en exhibición eran el exceso por el que el CNE es conocido, producto de años creyéndose los mejores en la gastronomía, entonces el factor sorpresa no es nada nuevo para esta feria. Pero la escena afuera del bistro de insectos, donde pronto comería montones (literalmente montones) de insectos, me hizo cuestionar si acaso esta vez habían ido muy lejos. Pese a que las personas a mi alrededor estaban disfrutando mucho lo que la feria de alimentos les ofrecía, las personas caminando frente al bistro sólo se detenían lo suficiente para curiosear y decir, con un poco de condescendencia, "Ew, no podría trabajar ahí", como le escuche decir a una joven mujer.

Pese a esto, los medios de comunicación estaban teniendo un gran día. Muchas personas con cámaras de televisión llegaron al lugar con el tiempo suficiente para grabar de cerca este peculiar alimento, mientras las personas normales (léase: no relacionadas con medios) se arremolinaban alrededor mirando con asco. Sólo algunas almas valientes se acercaron a pedir una orden, al menos mientras yo estaba ahí.

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El menú era relativamente simple si te olvidas de los artrópodos y los gusanos: tacos, rollos primavera, hot dogs, un smoothie y una suerte de tarta de limón. Cinco productos. Todo el menú estaba hecho casi completamente de grillos y gusanos de harina (larvas de escarabajo) o, como sucedía con los tacos y el hot dog, tenían una saludable cantidad de grillos esparcida en la parte superior. Una parte de mi estaba decepcionada porque todo se veía como alimentos normales… aunque con muchos insectos sobre ellos.

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Foto de Andy Wood de VICE Canadá.

El chef del bistro de los insectos y veterano de la CNE, Mark Jachecki, me dijo que él originalmente había intentado crear un hot dog hecho sólo de grillos, pero era "horrible" debido a la poca grasa que existe en la carne hecha de estos insectos. Probablemente por esa razón era asqueroso.

En cambio Jachecki se decidió hacer algo un poco menos escándaloso: alimentos conocidos, pero con un puñado grande de crujientes grillos en la parte superior, así las personas pueden disfrutar más fácilmente de su experiencia entomófaga (que se alimenta de insectos).

"Los beneficios a la salud que producen los insectos es fantástica y la sustentabilidad también" dijo Jachecki, "hay muchos menos gases de efecto invernadero comparado a otro tipo de producción de proteínas y utilizas mucho menos agua".

Personalmente amo vivir en la Tierra y estaría muy contento de ver que la vida en este planeta no será extinguida por un desastre climático en el futuro cercano, por eso lo anterior es bueno. Pero lo más importante para mi en ese momento era lo que estaba a punto de probar.

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"He escuchado un par de cosas" dijo Jachecki, "Personalmente creo que sabe un poco a nuez, pero un poco amargo. He escuchado decir que [los grillos] saben a semillas de sésamo y eso que no los estamos utilizando crudos, están tostados. A las personas les gustan las cosas crujientes y sabrosas, entonces no hay problema".

Con esto en mente estaba listo para sumergirme. Para recibir toda la experiencia de comer insectos elegí una comida con tres platos: tacos para comenzar, un hot dog como plato principal y finalmente un rico pastel de limón con grillos sobre el.

Jachecki no estaba interesado en disfrazar lo que me iba a comer. Definitivamente se veía como un montón de grillos sobre unos deliciosos y completamente regulares tacos. Me imaginé cruzando la cuerda floja y pensando "no mires hacia abajo" al mismo tiempo que les daba una gran mascada.

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Postre con grillos. Foto de Andy Wood de VICE Canadá.

Yo tenía razón, el taco en si no era nada especial, pero era bastante sabroso. Los grillos realmente agregaron un crujido especial y ayudó que estuvieran cubiertos con una salsa picante con limón y marinados en salsa Tabasco. Estuvo realmente bien. No era el mejor taco, pero honestamente estuvo bien. Pon un poco de pedazos de tocino sobre un taco y recibirás una aproximación a lo que comí.

Luego, le di un mordisco al hot dog y mi experiencia fue similarmente inofensiva. A la hora del postre le di una probada al pastel de limón, el que tenía unos pocos grillos en salsa Tabasco, y de nuevo: era bueno, no espectacular. Me encanta lo dulce y picante.

Al igual que cuando cruzas por una cuerda floja (algo que no es fácil para alguien con temor a las alturas, como yo) la única vez que sentí mareado fue cuando miré hacia abajo. Estaba totalmente inconsciente de lo que estaba comiendo. Puedo decir que habría disfrutado los alimentos sin reservas si no fuera por el factor de asco al tener que sacar de mi boca una pata de grillo que no quiso bajar junto con el resto de la comida.

Quizás existe algo respecto al "futuro de los alimentos" que sucede cuando comes grillos.

Después de todo, si el cambio climático y el aumento de la población continúa tan rápidamente es posible que no tengamos opción.

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