Así es trabajar como una abridora de ostras

Así es trabajar como una abridora de ostras

Las ostras se han asociado históricamente con los genitales femeninos y los afrodisíacos. He escuchado todos los chistes cliché que se puedan imaginar.
19.7.16

Bienvenidos una vez más a Confesiones de Restaurante, donde hablamos con las voces no escuchadas de la industria restaurantera, tanto de la parte de servicio como de la cocina, acerca de lo que realmente ocurre tras bambalinas en tus establecimientos favoritos. En esta entrega, escuchamos a una mujer que abre ostras en Países Bajos.

Las ostras se han asociado históricamente con los genitales femeninos y los afrodisíacos. He escuchado todos los chistes cliché, como "¿También tienes mejillones?" o "¿Alguna vez has encontrado una perla?". Algunos hombres de veras creen que aumenta la libido y comen una cantidad excesiva con la esperanza de que algo excitante ocurra. Siendo realistas, uno tendría que comer como 50 ostras a diario por un largo periodo de tiempo antes de que algo excitante suceda. A veces comparto esta información, pero la mayoría de las veces los dejo comer.

Una mujer dedicada a abrir ostras debe ser valiente de algún modo y no una chica con miedo de arruinar su esmalte de uñas. Si empiezas a trabajar en este negocio, seguramente padecerás de calambres en los brazos. Una vez te acostumbres estarás bien, pero hasta entonces será difícil. Además de abrir ostras todo el día, también debes ir cargando hieleras por ahí.

Una vez trabajé en una fiesta al aire libre en un pueblo con una cantidad inconmensurable de hombres ebrios. No dejaban de darme nalgadas y trataban de abrirme la blusa. Solo me reía en vez de molestarme.

También estarás rodeada de extraños, lo cual por lo regular es divertido, pero también puede ser incómodo. Cuando a la gente le gusta comer ostras, me la paso mejor. Realmente no me interesa qué clase de fiesta sea. Generalmente llego durante la hora del cóctel, ya sea en una boda o en una bienvenida, y me voy mucho antes de que los invitados se embriaguen o empiecen a molestar.

Una vez trabajé en una fiesta al aire libre en un pueblo con una cantidad inconmensurable de hombres ebrios. No dejaban de darme nalgadas y trataban de abrirme la blusa. Solo me reía en vez de molestarme. Por lo regular uso un atuendo algo sexy y rudo, así piensan que puedo responder fuerte ante ese tipo de comportamiento. Los hombres que intenten meter la mano en mis pantalones recibirán una respuesta brutal de mí parte.

A las 3AM la fiesta debía terminar, pero decidieron continuar en el sótano del establecimiento, que parecía el escenario típico de una película porno lleno de sillones de cuero blanco y drogas.

Con frecuencia bebo una copa de vino mientras trabajo. Constantemente hablo con la gente, así cuando al fin tienes un momento para disfrutar de una copa y un cigarro, es muy agradable. Pero beber con los clientes está fuera de toda cuestión, debo mantener un cierto misterio en mi trabajo. A veces realmente me siento tentada, especialmente cuando una fiesta es excepcional.

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Una vez estaba trabajando en una fiesta en Amsterdam, y pensé, "Bien, tengo que irme o si no me voy a embriagar". Era de cinco chicos que trabajaban en la industria cinematográfica y de anuncios, decidieron celebrar su cumpleaños 50 con mucho alcohol y pastillas. Todo mundo vestía ropa de disfraces y se dejaban llevar por la música rock. Mis ojos prácticamente saltaban. A las 3 AM la fiesta debió terminar, pero decidieron continuar en el sótano del establecimiento, parecía el escenario típico de una película porno lleno de sillones de cuero blanco y drogas. Me preguntaron si quería quedarme, pero decidí ser sensata y me marché.

Un evento me asustó hasta los huesos. Un club de estudiantes me pidió trabajar con ellos y ordenó 150 ostras para su semana de debates. Manejé yo misma hasta la ubicación, directo en el bosque. Entre más me adentraba en el bosque pensé, "No estoy segura de estar cómoda con esto. ¿A dónde diablos voy? ¿Es algo kosher este evento?". Cuando llegué, la fiesta era tremenda. Estos chicos habían rentado una taberna en medio del bosque para hacer novatadas. Habían estado allí durante dos días y me sentí muy mal por las víctimas. Estaban cubiertos con mayonesa y catsup y no se habían bañado en dos días. Uno de ellos caminaba con un sable láser y peleaba contra monstruos invisibles. Como era de esperar, a los chicos víctimas de la broma no se les permitió comer ostras. Eran para los demás. Fue un evento extraño, pero ciertamente divertido.

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Por cierto, no solo trabajo para personas ricas. Asisto a muchas fiestas de negocios y recientemente trabajé en una fiesta de un cumpleaños 80. Fue bastante agradable y los ancianos realmente amaron las ostras. Son estos momentos de intimidad de los que soy parte lo que disfruto tanto.

Generalmente acepto todas las ofertas de trabajo, si estoy disponible, por supuesto, pero recientemente tuve que negarle a alguien mis servicios. Me pidieron laborar en una fiesta de fetiches. A pesar de que suena interesante, siento que es demasiado de alguna manera. Trabajar en este tipo de eventos te da una cierta imagen, líbido y cuero no parece ser una idea brillante.

Tal y como fue contado a Felicia Alberding

Esta historia apareció primero en holandés en MUNCHIES NL en julio de 2016.

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