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LGBTQI

Una mujer transexual inició la rebelión trans mucho antes de Stonewall

Cómo una mujer transexual ayudó a forjar la rebelión trans mucho antes de las que todo el mundo recuerda.

por Rick Paulas
23 Mayo 2016, 12:00pm

Photo courtesy of 'Screaming Queens'

Hace ahora justo cincuenta años, en una cálida noche de agosto de 1966, la comunidad transgénero de San Francisco estaba más que harta.

Durante años se habían reunido en la cafetería Compton's, un local que abría toda la noche en el barrio de Tenderloin, bebiendo café e intercambiando historias mientras esperaban la salida del sol. De vez en cuando la policía hacía una redada en el restaurante con la excusa de perseguir el travestismo —ilegal por aquella época—, pero aquellos incidentes siempre acababan de forma pacífica. Sin embargo, cuando la poli se presentó aquella noche, las cosas se salieron de madre.

Quizá se debiera a la presencia aquella noche de miembros de Vanguard, la organización militante de defensa de los derechos de los gais, quizá estaban enfadadas porque el día anterior se habían negado a servir a una mujer trans en otra cafetería, quizá fuera el producto de años y años de resentimiento y frustración por la persecución policial, o quizá se trataba de una mezcla de todo lo anterior, pero cuando aquella noche una mujer transexual arrojó su café al agente de policía que se acercaba a ella, esa fue la chispa que desencadenó una reyerta en toda regla.

A la mañana siguiente, el lugar parecía haber sufrido el ataque de un dios furioso: todas las ventanas de la cafetería estaban rotas, los platos destrozados sobre el suelo, los muebles fuera de lugar y volcados patas arriba y lo que había sido un puesto de periódicos reducido a cenizas. Más de 100 personas participaron en los disturbios, pero ningún periódico mencionó el asunto y la policía no registró ningún arresto a causa del incidente. Al cabo de pocos meses, aquella disputa nocturna se había olvidado completamente.

Así pues, ¿por qué cayeron en el olvido unos disturbios protagonizados por mujeres transexuales que ocurrieron tres años antes del incidente del Stonewall Inn de Nueva York? ¿Y cómo se recuperó su memoria?

Susan Stryker estuvo trabajando durante años en los Archivos de la Sociedad LGBT de San Francisco, tratando de imaginar qué hacer con su vida. Había hecho la transición de hombre a mujer después de la universidad y deseaba emprender una carrera como historiadora académica, de modo que empezó a buscar en los archivos toda la información que pudiera encontrar sobre la historia transexual. En 1995 encontró un programa del primer Desfile del Orgullo Gay, celebrado en 1972. En la página central había un pequeño texto escrito por el activista gay y cofundador del legendario desfile de esta ciudad, el Reverendo Raymond Broshears, en el que se mencionaban los tumultos de Compton's. "Tuve un momento de auténtica sorpresa e incredulidad". No solo porque se trataba de un momento de la historia que no había sido documentado, sino porque lo que podría llegar a significar".

"El debate sobre quién lanzó el primer ladrillo en Stonewall se ha convertido en una especie de lucha de poder. Los transexuales afirman que fueron mujeres trans de color, los hombres blancos gais dicen que fueron hombres blancos gais... No tratéis de utilizar nuestra historia en vuestro provecho", indica. "Si se refleja la historia de Compton's de forma precisa, queda muy claro que fueron las reinas quienes iniciaron la batalla. Si yo podía documentar que aquello había sido así, quizá podría reformular el debate".

Aquella historia también permitió a Stryker contar una versión que difería mucho del típico argumento trans, según el cual los individuos son valorados según las penurias que han debido atravesar para cambiar sus cuerpos. "Es en gran medida una historia medicalizada y patologizada", afirma Stryker. "En Compton's la historia giró en torno a la resistencia, a la protesta, al hecho de que hubo gente que entró en acción para combatir las injustas circunstancias en las que tenían que vivir".

De modo que comenzó su larga búsqueda para desvelar la historia oculta de aquella revuelta. Stryker solicitó la ayuda de su viejo amigo Victor Silverman, profesor en la escuela de posgrado de la Universidad de Berkeley, que se encontraba en San Francisco tomándose un año sabático. Pero incluso con dos personas trabajando en ese empeño, la búsqueda fue larga y ardua. "Los sucesos que acaecieron en el Tenderloin a mediados de los sesenta eran algo a lo que la gente no quería prestar atención. La gente iba allí de fiesta, para desfasar, pero no querían hablar del tema", afirma Silverman. "Estábamos totalmente atascados, ¿cómo podríamos lograrlo?".

Aunque no había pistolas humeantes, había pruebas circunstanciales. Encontraron una mención escrita por el columnista periodístico Herb Caen en la que afirmaba que "los mariquitas" de Compton's "se pusieron un poco alborotadores la otra noche". Una drag queen llamada Sandy Green escribió una carta al director en respuesta afirmando que si la gente pensaba que en Stonewall había pasado algo serio, deberían haber visto lo que sucedió "entre Turk y Taylor [el cruce de calles donde estaba situado el Compton's] en el año 66". Stryker complementó estas pequeñas migajas históricas con sus propios proyectos de historia oral y con un análisis espacial de los hoteles de residencia unihabitacional de los años sesenta. "Trataba de encajar las piezas del puzzle que suponía toda esa información y cada vez estaba más claro por qué resultaba extremadamente plausible que la reyerta sucediera como se describía", explica.

Cortesía de Screaming Queens

Con el marco ya perfilado, siguieron adelante para poder llenar los huecos. Empezaron a mostrar una presentación con diapositivas por toda la ciudad, esperando obtener más información. Tras una proyección en Frameline, una organización sin ánimo de lucro de San Francisco centrada en divulgar el cine queer, recibieron un email. "Acababa de salir de casa con mi novio y nos encontrábamos en el Tenderloin cuando sucedió", decía el mensaje de correo electrónico. "Nunca había visto nada igual, estábamos muertos de miedo. Nosotros no participamos, lo vimos desde el otro lado de la calle, pero me alegro de que queráis contar la historia porque nunca nadie me ha creído cuando les he explicado lo que sucedió".

Aparecieron más testigos, incluyendo una mujer transexual que les puso en contacto con Amanda St. James, que estaba en Compton's durante los altercados. "Llegados a esas alturas ya podíamos afirmar que aquello había sucedido", explica Stryker. El relato de St. James finalmente se convirtió en el núcleo argumental de lo que acabó siendo el documental de Stryker y Silverman Screaming Queens:The Riot at Compton's Cafeteria ("Chillidos de reina: los disturbios de la cafetería Compton's"), que obtuvo un Emmy y que actualmente está disponible en streaming en Amazon Prime.

Pero tras su estreno, apareció un nuevo misterio que todavía no se ha resuelto por completo: ¿por qué se consideraba que Stonewall fue la zona cero del movimiento de liberación gay mientras que Compton's, que sucedió antes, había caído en el olvido?

Los motivos son tanto integrales (Stonewall duró más tiempo y tuvo mayores dimensiones) como casuales (tuvo lugar cerca de las oficinas del diario Village Voice). También existe el argumento de que Stonewall no habría podido suceder si no hubieran ocurrido primero incidentes como el de Compton's (junto con otras revueltas protagonizadas por defensores de la liberación gay en otras partes del país). "El movimiento contracultural estaba empezando a emerger en 1966", explica Stryker. "Para cuando sucedió lo de Stonewall, mucha gente ya estaba diciendo, Sí, esta es nuestra revolución". De modo que cuando sucedió lo de Stonewall, los participantes fueron plenamente conscientes de su importancia, tanto como para formar inmediatamente un comité destinado a conmemorar el evento un año más tarde.

¿Por qué se consideraba que Stonewall fue la zona cero del movimiento de liberación gay mientras que Compton's, que sucedió antes, había caído en el olvido?

Pero quizá la razón principal por la que Compton's cayó en el olvido fue la repercusión posterior a nivel local. "La ciudad de San Francisco respondió al incidente de Compton's", afirma Stryker. "Era un grupo de gente que decía, '¡Eh, odiamos cuando hacéis eso, no lo hagáis!'. Y la ciudad respondió 'Ay, lo siento'". Se instauraron nuevos programas para ayudar a la población trans de la ciudad a encontrar empleo y a cambiar su documentación, y se les facilitó el acceso a la terapia hormonal. "La ciudad respondió con pequeños gestos cotidianos, pero aquellos gestos hicieron la vida más llevadera para los transexuales".

Puede que todos aquellos acontecimientos no hubieran sucedido con tanta rapidez sin los agitadores de Compton's, pero sin la película y la investigación de Silverman y Stryker, casi nadie sabría que aquello pasó. "Fue olvidado por completo", indica Silverman, "pero recuperar hechos históricos ayuda a la gente a reflexionar sobre el pasado y a interiorizarlo de modo que tenga relevancia en sus vidas.

En 2006, para conmemorar el 40º aniversario, la ciudad organizó una celebración e instaló una placa en el lugar. La placa dice:

Este es el lugar de la cafetería Gene Compton's donde tuvieron lugar unos altercados una noche de agosto, cuando mujeres transexuales y hombres gais defendieron sus derechos y lucharon contra la violencia policial, la pobreza, la opresión y la discriminación en el Tenderloin. Nosotros, la comunidad transgénero, gay, lesbiana y bisexual, dedicamos esta placa a los héroes de nuestro movimiento de derechos civiles.

Lo que en su día fue relegado a un olvidado rincón de un polvoriento archivo es ahora, oficialmente, parte de la historia. "No quiero otorgarle excesivo mérito", afirma Silverman, "pero nuestra investigación ayudó a brindar a la comunidad un sentido de historia, de una historia que está ahí y que podemos reivindicar. No somos solo un grupo que acaba de surgir del último reality de la tele, somos personas que llevamos años sufriendo, que hemos luchado mucho por llegar donde estamos. Esto nos brinda la fuerza suficiente para seguir trabajando y continuar organizándonos".

"Se ha convertido en esa cosa que los chavales queer más listillos, que cursan en la universidad estudios de género en los que se afirma que el movimiento gay se inició en Stonewall, pueden usar para decir, 'De eso nada, donde empezó fue en Compton's'", afirma Stryker. "Se ha introducido en el debate sobre el pasado queer más reciente y yo no podría estar más encantada".

Pero esta parte de la historia sigue presentando cierto punto conflictivo. La frase "una calurosa noche de agosto" escrita por Broshears no encaja con los registros meteorológicos de la época. No hubo ninguna noche "calurosa" en agosto de aquel año, de modo que, aunque definitivamente no hay duda de que hubo un altercado, que sucedió en 1966 y que probablemente se produjo en agosto, nadie está seguro del todo. "Es una de esas cosas extrañas que pasan en la historia", indica Silverman. "La fecha exacta sigue siendo un misterio".

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