Y la situación en general está empeorando . Los problemas de inmigración de Trump con México han creado más incertidumbre, haciendo aún más grave una situación ya urgente.Todas las fotografías son de Hans Museilik. Puedes seguir su trabajo aquí.
Un migrante sostiene a su hijo, John Wesley, en sus brazos mientras intenta entrar a EEUU en el paso fronterizo "El Chaparral." Diario, decenas de haitianos se reúnen en esta entrada pero no se les permite cruzar.
Vista panorámica del centro de Tijuana con el arco y el muro existente de la frontera de EEUU al fondo. Tijuana es un punto de encuentro de miles de inmigrantes de todo el mundo.
Un migrante haitiano sale de su tienda en el refugio "Juventud 2000". Después de la llegada de miles de refugiados haitianos, los ciudadanos interesados crearon pequeños campamentos en los patios y dentro de las iglesias. Más de 27 establecimientos temporales ahora ofrecen refugio a estos migrantes, y éste en particular tuvo que adquirir más de 70 tiendas de campaña para que durmieran. A diferencia de los migrantes centroamericanos y mexicanos que descansan en los refugios fronterizos durante unos días y luego cruzan la "línea" a EE.UU., los haitianos tienen que esperar hasta cinco meses para poder presentarse a una entrevista con los funcionarios de inmigración de EE.UU.
Un emigrante haitiano se apoya en la pared de la frontera entre Estados Unidos y México, escuchando a un desconocido que comenzó a hablarle en francés. El Parque de la Amistad en Tijuana es el único lugar donde las familias divididas por el muro realmente pueden hablar y (medio) verse unos a otros los fines de semana.
Un grupo de emigrantes haitianos juegan dominó en una habitación en construcción en una iglesia cristiana que les está dando refugio. Esta es sólo una manera de matar el tiempo mientras esperan para cruzar la frontera.
Dos migrantes haitianos ayudan a construir una cocina.
Tijuana, México. Letreros de las Reglas de la Casa en el refugio "Casa del Migrante" en diferentes idiomas, incluido el francés. Desde la ola de haitianos y migrantes de países africanos, los refugios tuvieron que traducir la información al francés.
Como parte de las celebraciones navideñas en el refugio "Casa del Migrante", un hombre rompe una piñata con un palo. Diferentes voluntarios donaron alimentos y regalos, por lo que los migrantes y los deportados, independientemente de su nacionalidad, la pasaron bien durante las vacaciones.
Durante una celebración navideña en el refugio "Casa del Migrante", un emigrante haitiano muestra su entusiasmo después de recibir un regalo.
Decenas de mujeres y niños haitianos comparten la antigua sección de la iglesia, que no sólo sirve como un enorme dormitorio, sino también como un patio de recreo para todos los niños.
28 de diciembre de 2016. Tijuana, México. Una mujer haitiana y su hijo, caminan cuidadosamente por un lugar en construcción, pasan al lado de otros haitianos que están ocupados construyendo una pared de yeso. Los largos períodos de espera para su entrada a Estados Unidos obligan a los emigrantes a buscar empleos locales.
Un niño haitiano trata de agarrar la cámara del fotógrafo.
Otro emigrante haitiano manda una nota de voz desde su celular. Encontrar alojamiento para dormir no es una tarea fácil, y la calidad siempre varía en estos refugios. Algunos encuentran camas, mientras que otros tienen que dormir en carpas que ofrecen escasa protección contra la lluvia y el frío durante el invierno.
Un par de migrantes centroamericanos inspeccionan su ruta planeada hacia Estados Unidos en un mapa mientras sostienen velas durante las celebraciones tradicionales de Navidad en México. Los haitianos representan casi el 80 por ciento de los refugiados en Tijuana, pero aún así hay algunos de otros lugares.
Durante una celebración callejera enfrente de uno de los refugios, un haitiano baila con una chica local que se ofreció como voluntaria. Diferentes grupos de cristianos o de vecinos preocupados pasaban por los refugios para dar comida, ropa, o incluso servicios, como un corte de pelo gratis.
Durante el almuerzo, la comida se sirve a través de una ventana de la cocina en "Juventud 2000." Dado que la mayoría de los migrantes son de Haití, los cocineros haitianos se apoderaron de la cocina y comenzaron a preparar pollo al estilo casero.
Un padre alimenta a su bebé afuera del refugio. Muchos emigrantes de Haití llegaron con niños nacidos en Brasil. Algunas mujeres incluso hicieron el viaje embarazadas y dieron a luz en México.
Unos pocos inmigrantes haitianos se calientan a lado de una fogata en un campo de fútbol.