Cómo aprovechar las sobras: recado negro y arroz frito con pavo

Danny Bowien, de Mission Chinese, nos comparte dos recetas para usar el pavo sobrante de Nochebuena, una mexicana y otra china.
25.12.16

A estas alturas de diciembre probablemente ya comiste todas las posibles variedades de pavo, pierna, Panettone, ensaladas dulces y tablas de quesos. Y nos emocionamos tanto que el menú del 24 de diciembre consistió en toneladas de comida. Tanto que amaneciste abotagado (sin contar el alcohol).

Pero pasado el rush navideño, notaremos que la comida sobrante es suficiente para alimentar a un equipo de futbol de adolescentes durante seis meses, y nos hartaremos de comer recalentado navideño durante los siguientes días. Entonces te la pasara comprando pan y tratando de hacer una torta mejor de pavo cada día. Aunque… eso ya ni se nos antoja.

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Un poco hartos de lo mismo, nos pusimos a averiguar con amigos y conocidos qué podemos hacer con las sobras navideñas para que: 1) no se desperdicie nada, 2) no nos aburramos de los mismos sabores y 3) ya no sintamos el refrito de Navidad en cada comida. Y el ingenio que encontramos nos sorprendió.

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El chef neoyorquino Danny Bowien, de Mission Chinese, nos cuenta qué hace con el pavo que sobra, que siempre, siempre, siempre, es mucho.

"Recuerdo claramente un par de platillos que mi mamá siempre cocinaba para Navidad. Uno era el pavo, lo rellenaba con pan de maíz, lo bañaba en caldo de pollo con hierbas secas, en su mayoría salvia —en ese entonces mucha de la comida disponible en Oklahoma, donde creí, era enlatada, así que el caldo no era fresco, sino de lata—, y lo horneaba como si fuera pay, en una cazuela. Era muy rico, pero tenía textura de brownie y no me encantaba.

El otro platillo era un tronco de queso que en realidad era bastante impresionante. Era de queso cheddar con cebollas verdes y cebollas blancas. Todo iba mezclado y enrollado en un montón de nueces, tenía la forma de un tronco de árbol y se servía con galletas saladas Ritz. Era una de mis cosas favoritas.

Nunca hubo alcohol en las cenas navideñas porque mis papás no beben, así que no tuvimos incidentes ni peleas locas. La gente comía y platicaba, a veces nos desvelábamos viendo especiales de Navidad o lo que hubiera. Era una noche bastante normal. Lo único especial era que mi madre se despertaba a las 3 de la mañana para preparar todo. Lo mismo cada año. El tronco de queso no podía faltar, y nadie se aventuraba a hacer algo cool y diferente.

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En la edad adulta, una de las cenas más divertidas fue antes de que mi esposa y yo nos mudáramos a Nueva York para abrir Mission Chinese Food y Mission Cantina, cuando todavía estábamos en San Francisco. Recuerdo que había sido una semana de trabajo muy larga para ambos, la restaurante de San Francisco Mission Chinese había tenido un arranque muy, muy difícil. Así que salimos y nos dijimos: ¿Qué vamos a hacer?, no tenemos reservación en ningún lugar, y realmente no tenía ganas de convivir con nadie. Solo quería estar con mi esposa. Así que fuimos a casa y cocinamos todo. Pero bebimos tanto vino rosado, champaña y otras bebidas alcohólicas, que los dos nos quedamos dormidos antes de comer. Ni siquiera comimos. Todo estaba perfectamente hecho.

¡Fue tan divertido!

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Los dos nos despertamos en el suelo de la sala al día siguiente y dijimos: Oh, por Dios, ¿qué pasó? El pavo y todo lo que estaba en la cocina, listo para comer. Comimos un poco, pero inmediatamente volvimos a la cama porque nos sentíamos del carajo. Creo que nos llevamos un poco al trabajo, y luego, obviamente, nadie quería comer pavo.

Ya no bebo. Ahora tomo té o algo así.

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Sobre qué hacer con las sobras, si te encuentras en una situación como la mía, te puedo dar una recomendación al estilo chino y una recomendación al estilo mexicano.

Si tienes mucha comida puedes hacer recado negro yucateco. No es un mole, es más una salsa negra hecha de chile ancho y muchas especias. Es fácil porque sólo hay que hacer la salsa, agregar el pavo deshebrado y un par de huevos duros y listo, lo sirves con tortillas calientes, aguacate y chile habanero. Es muy rico.

El otro truco que tengo es hacer un platillo con aires chinos. Es muy fácil, sólo hay que hacer arroz frito, que es siempre delicioso, picar todo el pavo (y si quieres puedes añadir también el relleno), un huevo y salsa de soya. Todo el mundo hace sándwiches con el pavo sobrante, pero creo que el arroz frito es infinitamente mejor opción. Yo siempre agarro un poco de lechuga (iceberg) y la agrego a mi plato de arroz frito. Es un secreto de la comida china, ¿sabes? Los mejores arroces fritos tienen pequeños trozos de lechuga y por eso son tan sabrosos.

La idea es ser imaginativo para usar las sobras de la cena, sobre todo para lograr que la comida deje de saber a diciembre eternamente".

Este artículo se publicó originalmente en diciembre de 2015.