Lo que en realidad te debería preocupar del apocalipsis zombie
The Walking Dead / AMC​

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Lo que en realidad te debería preocupar del apocalipsis zombie

La logica del apocalipsis zombie está erosionando nuestra confianza en las instituciones y en los otros humanos.
01 Abril 2015, 8:21pm

Nada puede detener a los muertos vivientes. Ni un grupo de sobrevivientes curtidos, ni la saturación del mercado, ni mucho menos la trama repetitiva en todas las películas, series y libros de zombies que hoy en día nos hacen creer que tuvimos un deja vu de los no muertos.

Los zombies se levantan, se tambalean, muerden y proliferan. Así de cruel es la realidad: matar o morir. Sólo el más fuerte sobrevive. No se puede confiar en nadie. Los débiles se convierten en zombies o en comida para zombies. Litros y litros de sangre. Un baño de sangre repetitivo.

Esta premisa tan simple es el origen de la moda supernatural más grande del siglo y de la representación del futuro común en la cultura pop. A pesar que el fenómeno zombie surgió hace años, no parece que sus pasos impulsados por la sed de sangre hayan disminuido su velocidad. El final de The Walking Dead fue el cierre de otra temporada con un rating altísimo (​ahora supera en rating a los partidos de fútbol americano en domingo). ​Ya se está grabando un spinoff de la serie, el canal SyFy ​tiene su propia variante —también muy exitosa—, Arnold Schwarzenegger va a protagonizar una nueva película de zombies y el próximo año ​saldrá la secuela de Guerra Mundial Z, la película que se estrenó en 2013 y recaudó más de 500 mil millones de dólares. Los zombies son más populares que nunca.

Este fenómeno resulta desconcertante para muchos críticos que creen que la temática del apocalipsis zombie promueve puntos de vista nihilistas y que su fama puede llegar a deteriorar nuestra confianza en las instituciones y en los otros seres humanos. La ideología del fin del mundo podría resultar contraproducente para cualquier comunidad que desee resolver sus problemas reales no apocalípticos, además que las ciencias sociales aseguran que no hay forma de que la gente reaccione así ante un desastre.

""El género zombie es único por su misantropía", dijo  ​Daniel W. Drezner, profesor de política internacional en la Universidad Tufts y autor de un gran número de libros y artículos académicos que tratan sobre el impacto de la cultura zombie en el discurso político.

"Si te obsesionas con el apocalipsis, sólo vas a empeorar la situación. Va a ser más probable que todo se salga de control".

No cabe duda que la lógica del apocalipsis zombie pinta a los humanos —los que quedan, al menos— como seres egoístas y peligrosos que no dudarían en traicionar al otro en momentos de crisis. Es una visión despiadada y darwinista de la sociedad que se puede explicar de forma fácil y rápida: lo único que nos mantiene unidos es la policía y la electricidad. Y obvio, la ficción zombie no se trata de los zombies. "Se trata de la reacción de los humanos ante las circunstancias extremas, la cual por cierto, es pésima", dijo Drezner.

Esto representa un problema para la comunidad mundial que cada vez se enfrenta a más circunstancias extremas, como los cambios climáticos, las epidemias o las guerras. El crítico televisivo Douglas Rushkoff teme que la lógica zombie limite nuestro pensamiento resolutivo: "Al parecer, la gente prefiere imaginar el apocalipsis zombie que su propio futuro",  ​le dijo a Yahoo News. Rushkoff teme que la "conmoción del presente" nos vuelva más propensos a aceptar la idea que el fin del mundo es inevitable y que provoque que dejemos de lado el compromiso ciudadano o ignoremos los proyectos que podrían traer mejoras a nuestra comunidad a largo plazo.

Si creemos que todo está destinado a derrumbarse, ¿Entonces para qué esforzarse? Lo mejor es sellar la puerta y tener  ​una reserva de comida enlatada. "Si te obsesionas con el apocalipsis, sólo vas a empeorar la situación. Será más probable que todo se salga de control".

Y ahora la lógica zombie se está apoderando del discurso masivo, más allá de las decenas de millones de personas que ven películas y series de zombies, más allá de los que organizan marchas zombies y eventos temáticos. Hoy en día, las instituciones públicas, las ONG y hasta los políticos incluyen la lógica zombie para llegar a más personas.

Por ejemplo, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)  ​publicó en su página un plan para sobrevivir a un apocalipsis zombie con el objetivo de hacer énfasis en las técnicas de prevención y tuvo tanto éxito que colapsaron los servidores de la agencia. Según Drezner, la estrategia tiene sus ventajas y sus desventajas. Sí, mucha gente leyó ese plan, el problema es que lo leyó creyendo que el mundo iba a llegar a su fin. El apocalipsis zombie "exagera la fragilidad de la sociedad. Al usar esta metáfora, incitas lo mismo que tratas de evitar", explicó Drezner.

Entonces, ¿Cómo es que caímos bajo el hechizo fatalista de los zombies? En  ​un ensayo publicado por el Diario de Investigación Social en 2014, Drezner incluye una gráfica que demuestra la explosión de la cultura zombie y explica cómo ésta ha impactado en el discurso público.

"La popularidad del género aumenta durante las épocas de incertidumbre, ya sean guerras o recesiones", señaló. "El auge de las películas se dio a partir del atentado del 11 de septiembre". También citó una investigación que se llevó a cabo en 2008 donde se demuestra que la tercera parte de todas las películas de zombies que hay (o que habían hasta esa época) se grabó después del 2001. Y ahora hay muchas más: "La crisis financiera de 2009 provocó otro salto [en la gráfica]".

Gracias a la globalización y la tecnología —además de lo dependientes que nos volvimos a éstas y las debilidades que crearon—, ahora los zombies son una forma de canalizar nuestros temores. "Es un concepto muy plástico", dijo Drezner. "Cuando Romero hizo La noche de los muertos vivientes, la radiación era lo que hacia que los muertos regresaran. Ahora es una epidemia. Hicimos algo malo y la naturaleza quiere vengarse de nosotros. Es lo que merece la sociedad".

Los principios de la lógica zombie  ​van de la mano con los principios conservadores (autosuficiencia, individualismo, aislamiento) y se han ido asociando cada vez más a lo largo de los últimos 15 años. En 2012, Thomas Edsall publicó un libro donde analiza la obra del Philip Tetlock, profesor de la Escuela de Negocios Wharton, donde ​explica que los conservadores "son menos tolerantes al compromiso; ven al mundo en términos de 'nosotros' contra los 'demás'; están dispuestos a utilizar la fuerza para obtener ventaja; son 'más propensos a depender de reglas simples (bueno o malo) al evaluar cuestiones políticas'; 'están dispuestos a castigar a los que violen las normas sociales (por ejemplo, una desviación en las normas tradicionales de la sexualidad o del comportamiento responsable) y a castigar a los vividores". ¿Les suena? Prácticamente describe la moral por la que se rigen aquellos que logran sobrevivir al apocalipsis zombie. Por lo tanto, resulta irónico que a los republicanos ​les desagrade The Walking Dead.

De cualquier forma, hasta ahora la proliferación de la cultura zombie es alucinante. ¿Cómo es que nosotros, como público, seguimos emocionándonos al ver la misma trama, los mismos villanos con muerte cerebral y el mismo páramo deshabitado? "El género se retroalimenta continuamente", dijo Drezner. "Cada que alguien dice que los zombies ya alcanzaron su punto máximo, de pronto surge algo nuevo".

"El problema con el género zombie es que se malinterpreta: subestima la capacidad que tienen los humanos", explicó Drezner. Basta con ver la última temporada de The Walking Dead para darse cuenta de que promueve cínicamente el autoritarismo fascista ante una crisis.

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Rick Grimes y su equipo de guerreros preparados para el apocalipsis son asesinos eficientes y brutales. Nos hacen creer que es su obligación si quieren sobrevivir. A pesar de lo dañada que está su mente, todos consideran a Rick la figura de autoridad. El equipo de Rick se une a Alexandria, una comunidad amurallada que, aún cuando el mundo está llegando a su fin, de algún modo sigue funcionando como comunidad. En The Walking Dead, cada vez que los protagonistas encuentran una comunidad significa que pronto se va a derrumbar. Los zombies dejaron de ser un peligro porque Rick y sus compañeros ya aprendieron a eliminarlos con facilidad. Ahora la verdadera amenaza son los otros sobrevivientes.

Por ejemplo, los habitantes de Terminus eran una familia que recibía a la gente con los brazos abiertos hasta que se encontraron con un grupo de saqueadores y no tuvieron otra opción más que volverse caníbales asesinos para sobrevivir. Por el contrario, los miembros de Alexandria parecen ser parte de una sociedad pacífica que vive en paz. Sin embargo, en realidad no son más que un grupo de inútiles ingenuos que no sobrevivirían en el mundo real.

Deanna, la líder de Alexandria, dice en broma que "a fin de cuentas, los comunistas ganaron". Esta frase, según la lógica zombie, quiere decir que el lugar está condenado al fracaso. The Walking Dead está basado en valores conservadores y hobbesianos, como que la fuerza individual es primordial, la subordinación a la autoridad es una necesidad social y los grupos ajenos son peligrosos por naturaleza y no son dignos de confianza. El gobierno está destinado a fracasar.

En el universo de The Walking Dead, pensar que las personas cooperen para reconstruir la sociedad tras el apocalipsis zombie no es más que un sueño utópico. (Quizá por eso ven al gobierno como inútil o hasta maligno; al principio el CDC [Centro para el control de enfermedades, por sus siglas en inglés] se considera inútil y más tarde se considera una amenaza).

El problema es que no es cierto (al menos no por ahora, no hasta que sucumbamos ante la lógica zombie). Rebecca Solnit publicó un libro en 2009 llamado A Paradise Built in Hell [Un paraíso en el infierno] donde analiza cómo las comunidades responden a los desastres en el mundo real y trata de desmentir el mito que vemos tanto en la ficción como en los medios de comunicación de que las personas se vuelven malas cuando ocurre una catástrofe. A pesar de que las historias de zombies se centran en el colapso de la sociedad y de que los medios de comunicación se enfocan en los saqueos tras un desastre natural, en realidad los humanos tienden a unirse, a compartir sus alimentos, a dar asilo y a proporcionar todo lo que sea necesario.

"La idea preconcebida es que en cualquier momento puede ocurrir un desastre tan grave que el miedo y las ganas de sobrevivir pueden llegar a afectar el juicio, los lazos sociales y hasta la humanidad de la población. El miedo es el que genera esta regresión a la fuerza bruta, no la maldad", dice Rebecca en su libro. "Con esto se afirma que todos somos bombas antisociales listas para detonar en cualquier momento. Hollywood fomenta esta creencia. Sin embargo los sociólogos la rechazan".

Solnit cita el trabajo de varios investigadores, en especial el del profesor Enrico Quarantelli, pionero en los estudios en el tema de desastres. Enrico comprobó que es mucho más probable que los humanos se ayuden mutuamente a que se comporten de forma egoísta ante una crisis. Sus décadas de investigación demuestran que los desastres "no quebrantaron el orden social ni provocaron competencia despiadada".

A partir de la segunda temporada de The Walking Dead, tras cientos de peleas con hordas de zombis, llegué a la conclusión que lo mejor que podría pasar en el programa sería que los personajes escogieran un área, la aseguraran, se reagruparan y examinaran cómo sería reconstruir una civilización. Sin embargo cada que tratan de hacerlo, llega un loco, un grupo de violadores apocalípticos o uno de caníbales de clase media para arruinar todo.

Es por eso que al principio estaba muy emocionado por Alexandria. Su concepto indicaba que el programa plantearía algunas preguntas acerca de la filosofía social. Pero no, en vez de eso la ideología marcial de Rick regresa en poco tiempo y nos deja sin mucho qué pensar. Los habitantes de Alexandria, comunistas y debiluchos, no pueden mantener a salvo su hogar y dejan entrar a los zombies. De hecho, uno de los miembros del equipo de Grimes muere por la cobardía de esta gente.  ​Como escribe Zack Handlen en AV Club, "En vez de plantear una situación ambigua donde Rick tiene problemas para adaptarse a la vida 'normal' por todo el tiempo que vivió fuera, lo único que nos presentan es un montón de idiotas que aún tienen mucho que aprender para poder sobrevivir".

El héroe del apocalipsis zombie. AMC

Debe ser horrible vivir respetando la autoridad de individuos fuertes, ejecutando a los problemáticos y asumiendo que todos los que están más allá de la muralla quieren matarte. Incluso durante el apocalipsis.

Por fortuna, parece que la lógica zombie empieza a evolucionar. Algunos productos apocalípticos se aventuraron a romper el círculo vicioso en el que estamos estancados. En Maggie, la nueva película de Schwarzenegger, el padre no sólo se queda al lado de su hija sino que busca una cura a medida que la niña se transforma. Además, la película​Mi novio es un zombie también humaniza al zombie pero en el contexto de una comedia romántica. La serie Last Man on Earth no se trata de zombies pero sí se desarrolla en un entorno apocalíptico y su sátira presenta una postura más optimista sobre los problemas de volver a civilizar un mundo muerto.

Sin embargo, aún corremos el riesgo que la lógica zombie siga siendo dominante, que su filosofía social descerebrada perdure por siempre, que nos haga bajar la guardia y que borre nuestra capacidad de imaginar el futuro.

"Brutal, hobbesiano, guerra contra todos", dijo Drezner. "Claro que existe esa posibilidad". Una posibilidad muy pesimista. ¿No se supone que deberíamos tratar de evitar ese desenlace en vez de aplaudirlo? "Pero también existe la posibilidad que los humanos cooperen entre sí", dijo Drezner. Podrían "encontrar un territorio nuevo y tratar de establecer una zona de paz dentro de un mundo de anarquía".